sábado, 3 de diciembre de 2011

TU PERRO ESTA VIEJITO



Al igual que nosotros los humanos, nuestros perros van perdiendo facultades físicas con la edad. A medida que nos vamos haciendo más viejos nos volvemos menos flexibles y más vulnerables e intolerantes. ¿Qué hacer cuando nuestro amigo canino llega a una etapa en que comienza a hacer “cosas raras”, actividades que había dejado de hacer o actitudes que nunca había presentado? A los perros se les considera adultos mayores o pacientes geriátricos, en razas pequeñas y medianas a partir de los siete años, en razas grandes a partir de los seis años de edad. Existen una gran variedad de signos y síntomas que nos indican que nuestro perro está teniendo problemas de conducta relacionados con la edad. Entre los más comunes están:
- Que se ha vuelto agresivo
- Ensucia dentro de la casa
- Se le ve ansioso, destructor
- Se ha vuelto desobediente…se hace el sordo
- No quiere estar solo
- Aúlla o ladra más que antes
- Tienen miedo a cosas que antes no
- Tiene insomnio
- Se vuelven friolentos o intolerantes al calor
Muchos de estos problemas quizá ya se hayan visto en etapas anteriores de la vida del perro o perra, pero con la edad volvieron a surgir o se aumentaron.
¿Conductual o médico?
Antes de asegurar que el asunto es meramente un problema de conducta, es muy importante descartar que se trate de un problema médico orgánico. Esto pude comprobarlo el día que Becker, nuestro perro de 17 años, me atacó cuando yo tenía 18 años. Mi familia tenía este Golden Retriever, un día comenzó a orinarse por toda la casa. Le reprendíamos y lo sacábamos al jardín, pues, según nosotros, lo hacía de “maña”. Un día lo regañé y él se metió debajo de una mesa. Cuando me acerqué a decirle que se saliera al patio, Becker me mordió. Esto me hizo sospechar que el perro tenía quizá algún dolor o molestia, ya que el nunca había agredido a nadie. En esa misma semana llevamos a Becker a una revisión veterinaria. Confirmando las sospechas, en efecto, el perro tenía una piedra en la vejiga del tamaño de una bola de golf y orinaba por toda la casa por la presión que esto provocaba, la respuesta agresiva se debió al dolor. Le quitamos quirúrgicamente la piedra y el perro volvió a tener el mismo carácter tolerante de siempre. Mi recomendación es que descarten problemas médicos antes de asegurar que el perro simplemente “se porta mal”. Los efectos de la edad sobre todo el organismo y en la conducta están íntimamente ligados, son progresivos y, en muchos casos, irreversibles. Siempre hay que tomar en cuenta si el perro padece alguna enfermedad crónica, la calidad de su alimentación, la cantidad de ejercicio, la genética, el lugar y ambiente en el que vive para prevenir posibles cambios conductuales en su vejez. Cuando somos viejos y enfermamos, rara vez la enfermedad afecta a un solo sistema, pues los mamíferos estamos conformados en un todo, una maquinaria equilibrada y perfecta. Si algo no está muy bien, son varios los sistemas que se ven afectados y son variadas las consecuencias en la conducta, más aún si estamos hablando de un perro en etapa geriátrica.
¿Disfunción Cognoscitiva o demencia senil?
Se cree que al igual que en las personas, nuestros perros sufren de este primer cuadro, aunque, en realidad no hay estudios serios que nos digan que los perros pierden capacidad de aprender con la edad, es decir, no se ha comprobado que sufran de disfunción cognoscitiva. Muchas veces he confirmado que “perro viejo sí aprende nuevos trucos”. Sin embargo, sí existen estados preocupantes relacionados con la falta de reacción ante el entorno, lo que se puede denominar demencia senil. Ello puede deberse a la muerte de células cerebrales encargadas de hacer las conexiones, falta de oxigenación en el cerebro (hipoxia), cuadros de anemia, falta de dopamina y otros químicos esenciales para el buen funcionamiento del cerebro.
¿Cómo se presenta?
Bien, pues cuando el perro prefiere interactuar menos con sus dueños, está irritable, desobediente, lento para obedecer y responder a órdenes que ya sabe, presenta temblores involuntarios, depresión, no reacciona a los estímulos; esto progresa hasta llegar al punto en que el animalito ya no convive como antes con sus dueños y no se comporta más como un animal de compañía, entonces se puede hablar, en efecto, de demencia senil. Al igual que las personas en las últimas etapas de su vida, cuando el ánimo decae y las enfermedades aquejan, nuestros perros requieren de toda la paciencia, el amor y extremos cuidados.
Extrema cuidados con tu perro viejo
Debe salir con más frecuencia al baño
Provéele un ambiente saludable, limpio, libre de ruidos extremos, cualquier situación de estrés puede provocar en ellos serios desequilibrios como anorexia o ansiedad por separación.
Si el perro está agresivo es muy importante descartar que algo le duela, ve al veterinario para confirmarlo. A nuestros perros viejos con artritis, dolor de dientes o los que se están quedando sordos, frecuentemente, tienen respuestas agresivas; los que tienen dolor pueden morder debido al malestar y los sordos, responden al susto, ya que no te oyen venir y las respuestas al factor sorpresa suelen ser defensivas. Socialización, la clave para mantener la cordura Aunque con mediana movilidad, no dejes de llevar a tu perro al parque, es muy importante que esté en contacto con otros perros y entornos cambiantes. Algunos perros viejos se quedan demasiado en casa y ello los hace huraños hacia sus congéneres, y poco adaptables a diferentes ambientes. Hay algo que se recomienda popularmente y es verdad: a muchos perros viejos, siempre y cuando sean sociables, les cae muy bien la introducción al hogar de un perro más joven. Ello los obliga a estar alerta y en movimiento. ¡Un amiguito más joven puede ser muy bueno para recordar viejos tiempos! No se recomienda incluir un perro más joven si el perro geronte es demasiado pasivo, débil o miedoso. Si ves que el joven abruma al viejo, dales un tiempo de separación de un par de
horas. Llévate al joven a hacer ejercicio y tráelo cansado a interactuar con tu viejito. Premia el juego apacible.
Trastornos del sueño
Normalmente un perro tiene periodos de sueño durante el día. Si tu perro tiene problemas renales o gástricos es muy posible que también tenga problemas para dormir a cualquier hora del día o de la noche. Algunos de ellos, como mi perro Anton de 14 años, se vuelven exigentes, ladran junto a la puerta para que se les permita salir…a las tres de la mañana. Lo que hacemos ahora es que permitimos que Anton vaya al baño antes de ir a dormir y dejamos la puerta de una pequeña terraza abierta durante la noche, de modo que él solo pueda salir y entrar según necesidad y todos duermen tranquilos. Esto es también muy recomendable para perros diabéticos o los que sufren sed y jadeos nocturnos.
¿Qué hacer ante la demencia senil?
Cuando se presenta este cuadro, poco a poco se va perdiendo la personalidad conocida de nuestro animal de compañía. Al mismo tiempo, el mundo conocido y las referencias del mismo van desapareciendo de la mente de nuestro amado perro. Ladra, aúlla excesivamente, deambula, ensucia la casa. Cualquier intento de readiestramiento resulta frustrante para el dueño, pues el perro literalmente puede perder la memoria al grado que no reconozca a su propio dueño. Estos problemas se pueden tratar únicamente mediante fármacos.
  Quiérelos y ten paciencia son seres que aman

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