
Sus triunfo, es el triunfo de la experiencia, del liderazgo de un adulto mayor. es demostrar que la vida empieza también a los 75 años.
Las opiniones, todas positivas, de los analistas del mundo, sobre los conceptos entregados por Mario Vargas Llosa en el discurso de aceptación en Estocolmo, abrió las primeras páginas de los diario electrónicos del orbe y las ediciones de los últimos días.
Por: Miguel Humberto Aguirre.
EL PAIS: “El escritor peruano emocionado y entre lágrimas transformó una carta de Batalla sobre su vida y su vocación en un homenaje a su mujer Patricia y a la literatura, el elogio a la lectura y la ficción”
LA JORNADA (México)” Vargas Llosa recordó el incumplimiento con la emancipación indígena”.
2001 (Venezuela) “Sin ficción el hombre será menos conciente de la importancia de la libertad para que la vida sea vivible y del infierno en que está se convierta cuando es conculcada por un tirano en una ideología o una religión”.
OPINION (Nueva York) “Fue un elogio a la lectura y la literatura).
EL CORREO (Países Vascos) “Leer es lo más importante que me ha pasado”.
EL MUNDO (España) “Y el Nóbel se declaró a Patricia”.
Las opiniones de Mario Vargas Llosa en su generoso y solemne “elogio a la lectura y la ficción” permitieron escuchar y leer expresiones de una total aprobación. Vargas Llosa no fue mezquino con la vida y, en su discurso de aceptación, tuvo recuerdos y conceptos para los 74 años vividos en las 12 páginas leídas – dos minutos 58 segundos hasta 3 minutos 6 segundos en cada una de ellaS aproximadamente – que le obligaron en 7 oportunidades a tomar agua porque la garganta se secaba. De aquella hora y minutos recordamos expresiones como:
Aprendí a leer a los 5 años en la clase del hermano Justiniano en el colegio de la Salle en Cochabamba, Bolivia. Es la cosa mas importante que me ha pasado en la vida
Recuerdo con nitidez cómo esa magia, traducir las palabras de los libros en imágenes enriqueció mi vida, rompiendo las barreras del tiempo y de espacio.
La lectura convertía el sueño en vida y la vida en sueño y ponía al alcance del pedacito de hombre que era yo el universo de la literatura.
Me gustaría que mi madre estuviera aquí, ella que solía emocionarse y lloran leyendo los poemas de Amado Nervo y de Pablo Neruda, y también el abuelo Pedro de gran nariz y calva reluciente. Que celebraba mis versos.
Si convocara en este discurso a todos los escritores a los que debo algo o mucho sus sombras nos sumirían en la oscuridad. Son innumerables. Además de revelarme los secreto del oficio de contar, me hicieron explorar los abismos de lo humano.
Algunas veces me pregunté si en países como el mío, con escasos lectores y tantos pobres analfabetos e injusticias. Donde la cultura era privilegio de tan pocos, escribir no era un lujo solipsista.
Creo que hice lo justo, pues, si para que la literatura florezca en una sociedad fue requisito alcanzar primero alta cultura, la libertad, la prosperidad y la justicia, ella no hubiera existido nunca.
Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, mas conformistas, menos inquietos, e insumisos y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría.
Sin las ficciones seríamos menos conscientes de la importancia de la libertad para que la vida sea vivible y del infierno en que se convierte cuando es conculcada por un tirano, una ideología o una religión.-
Quienes dudan de la literatura, además de sumirnos en el sueño de la belleza y la felicidad, nos alerta contra la forma de opresión, pregúntense por que todos los regímenes empeñados en controlar la conducta de los ciudadanos de la cuna a la tumba, le temen tanto que establecen sistemas de censura para reprimirla y vigilan con tanta suspicacia a los escritores independientes.
Defendamos la democracia liberal, que, con todas sus limitaciones, sigue significando el pluralismo político, la convivencia, la tolerancia, los derechos humanos, el respeto a la crítica, la legalidad, las elecciones libres, la alternancia en el poder…
En mi juventud, como muchos escritores de mi generación, fui marxista y creí que el socialismo sería el remedio sería el remedio para la explotación y las injusticias sociales que arreciaban en mi país, en América Latina y el resto del Tercer Mundo. Mi decepción del estatismo y colectivismo y mi transito hacia el demócrata y liberal que soy, que trato de ser, fue largo y difícil y se llevo a cabo despacio y a raíz de episodios como la conversión de la Revolución Cubana, que me había entusiasmado al principio, al modelo autoritario de la Unión Soviética
De niño soñaba con llegar algún día a Paris porque deslumbrado con la literatura francesa, creía que vivir allí y respirar el aire que respiraron Balzac, Stendhal, Baudelaire, Proust, me ayudaría convertirme en un verdadero escritor…
Los que mas le agradezco a Francia es el descubrimiento de América Latina. Allí aprendí que el Perú era parte de una vasta comunidad a la que hermanaban la historia, la geografía, la problemática social y política, una cierta manera de ser y la sabrosa lengua en que hablaba y escribía y que en esos mismos años producía una literatura novedosa y pujante. Allí leí a Borges, a Octavio Paz, Cortaza, Garcia Márquez, Fuentes, Cabrera, Infante, Rulfo, Onetti, Carpentier, Edward, Donoso y muchos otros.
De entonces a esta época, no sin tropiezos y resbalones, América Latina ha ido progresando, aunque, como decía Cesar Vallejos, Todavía Hay hermanos muchísimo por hacer. Padecemos menos dictaduras que antaño, solo Cuba y su candidata a secundaria, Venezuela y algunas seudodemocracias populistas y payasas como las de Bolivia y Nicaragua.
Nunca me he sentido un extranjero en Europa, ni en verdad, en ninguna parte del Mundo.
El amor al país en que uno nació no puede ser obligatorio, sino, al igual que cualquier amor, un movimiento espontáneo del corazón, como el que une a los amantes, a padres e hijos y los amigos entre si.
A Perú yo lo llevo en mis entrañas porque en él nací, me formé, y vive aquellas experiencias de niñez y juventud que modelaron mi personalidad, fraguaron mi vocación, y porque amé, odié gocé, sufrí y soñé.
Algunos compatriotas me acusaron de traidor y estuve a punto de perder la ciudadanía cuando durante la ultima dictadura pedí a los gobiernos democráticos del mundo que penalizaran al régimen con sanciones diplomáticas y económicas como siempre lo he hecho con todas las dictaduras, de cualquier índole, la de Pinochet, la de Fidel Castro, la de los talibanes en Afganistan…
Un compatriota, Jose María Arguedas, llamó al Perú, el país “de todas las sangres”. No creo que hay formula que lo defina mejor… Eso somos y llevamos dentro todos los peruanos, nos guste o no: una suma de tradiciones, razas, creencias y culturas procedentes de los cuatro puntos cardinales.
Quiero a España tanto como al Perú y mi deuda con ella es tan grande como el agradecimiento que le tengo. Si no hubiera sido por España, no estaría en esta tribuna.
De todos los años que he vivido en suelo español, recuerdo con fulgor los cinco que pasé en la querida Barcelona a comienzos de los años setenta.
Detesto toda forma de nacionalismo, ideología ¿o más bien, religión provinciana, de corto vuelo.
El Perú es para mi una Arequipa donde nací pero nunca viví, una ciudad que mi madre, mis abuelos y mis tíos me enseñaron a conocer a través de sus recuerdos y añoranzas. Es la Piura del desierto, el algarrobo y el sufrido burrito, al que los piuranos llamaban “el pie ajeno” Es el colegio San Miguel el Teatro Variedades donde por primera vez vi. subir al escenario una obrita escrita por mi.
· El Peru es Patricia, la prima de naricita respingada y carácter respingada con la que tuve la fortuna de casarme hace 45 años y que todavía soporta las manías, neurosis y rabietas que me ayudan a escribir. Sin ella mi vida se hubiera disuelto hace tiempo y no hubieran nacido Alvaro, Gonzalo, Morgana ni los seis nietos que nos prolongan y alegran la existencia. Ella hace todo y todo lo hace bien. Resuelve los problemas, administra la economía, pone orden al caos, mantiene a raya a los periodistas y a los intrusos, defiende mi tiempo, decide las citas y los viajes, hace y deshace maletas, y es tan generosa que, hasta cuando cree que me riñe, me hace el mejor de los elogios: “Mario, para lo único que tu sirves es para escribir.
Al hablar de la ficción, he hablado mucho de la novela y poco del teatro, otra de sus formas excelsa. Una gran injusticia desde luego. El teatro fue mi primer amor.
La literatura es una representación falaz de la vida que, sin embargo, no ayuda a entenderla mejor, y a orientarnos por el laberinto en el que nacimos, transcurrimos y morimos. Ella nos desagravia de los reveses y frustraciones que nos aflige la vida…
Las mentiras de la literatura se vuelven verdades a través de nosotros, los lectores transformados, contaminados de anhelos, y por culpa de la ficción, en permanente entredicho con la mediocre realidad.
La literatura introduce en nuestros espíritus la inconformidad y la rebeldía que están detrás de toda hazaña que han contribuido a disminuir la violencia en las relaciones humanas.
A disminuir la violencia, no a acabar con ella porque la nuestra será, siempre, por fortuna una historia inconclusa.
Por eso tenemos que seguir soñando, leyendo y escribiendo, la mas eficaz manera que hayamos encontrado de aliviar nuestra condición perecedera,
derrotar a la carcoma del tiempo y de convertir en posible lo imposible.
Deja pensamientos y experiencias Mario Vargas Llosa como para no olvidar. Muchas de sus expresiones como díjo alguien: para el bronce.
Cuando se ama a alguien, se siente naturalmente la necesidad de tocarlo. La madre toma al niño, lo aprieta contra su corazón, lo mece; el hombre estrecha la mano del amigo, le da una palmada cariñosa en la espalda; la muchacha camina del brazo, abraza, besa, acaricia; de este modo hay infinitas formas táctiles con las que se manifiesta el afecto... La expresión táctil del amor es la más original de todas."
El niño que no ha experimentado un amor afectivo no sólo no llega a madurar en sus sentimientos, sino que cae en la . Sin entrar en terreno psicológico me parece necesario ver este problema con una dimensión también filosófica, puesto que afecta al hombre en su ser más hondo. No sólo psicológica, sino también humanamente la suprensión del amor afectivo y las manifestaciones de afecto pueden conducir a una neurosis de frustración. Esto es algo muy típico en nuestra civilización moderna.
Otra forma expresiva de afecto es simplemente estar juntos, aunque no se diga nada. Este silencio puede tener una gran intensidad de lenguaje.
"La afirmación, contenida en el amor afectivo, es por eso mismo el fundamento de toda la existencia social del hombre; es ella la que da al hombre ser lo que es, y al darlo a sí mismo lo hace capaz de ser para los demás, de darse a los demás."
El amor recibido de los demás es uno de los factores más determinantes equilibrio de las personas.
En el contacto con el otro el hombre se percibe a sí mismo, saliendo fuera de sí. El amor es una respuesta afectiva también sensible. "Si quisiéramos ilustrar la importancia del amor afectivo y del amor en general, podríamos recurrir también a la imagen negativa: el día que un hombre o unamujer tienen la impresión de que no hay nadie en el mundo que los aprecie, caen en la sensación de que el vacío absoluto inunda su existencia."
Seguimos con la idea de la naturalidad del amor y de los afectos. Al hablar de que es algo natural decimos que no es algo adquirido, sino que es idéntico , que no exige intervención del conocimiento. Por lo tanto el amor no es una ficción ni algo artificial ni un fenómeno adquirido por repetición de actos.
Desde este punto de vista, el amor es un dato natural y no una fantasía sin relación con el fin natural de los seres.
Podemos concluir diciendo que no sólo es necesario recibir amor, sino que también son necesarias las manifestaciones de ese amor que se nos da. Repitiendo un concepto que teníamos antes decimos que entre el amor y las manifestaciones de afecto no hay una relación de causa y efecto sino que tienen una dependencia esencial y de sentido el uno con el otro.
Ahora vamos a detenernos un poco sobre el amor. ¿Qué es? ¿De dónde viene? Vamos a comenzar buscándole una definición. En su origen etimológico para algunos deriva de vocablos griegos (que no los vamos a escribir, sólo su traducción). Una de las traducciones significa semejante, pues los que se aman son semejantes; otra es desear vivamente: amor implica un querer intenso y ardiente; otra significa ligar, conectar, pues lo propio del amor es juntar a los amantes. "Amor abarca también el espectro semántico del término caridad, que significó inicialmente entre los latinos lo que expresa el español carestía, situación en la que se carece de algo necesario." Esta riqueza semántica (en el griego) delata un poco la riqueza de sentido que lleva la palabra amor.
Antes decíamos que el amor estaba incluido dentro de los apetitos concupiscibles o inmediatos o primarios, como una "conveniencia". Cruz C. aclara un poco esto así: "No se debe confundir el amor con el deseo ni con el gozo o alegría." El deseo va a surgir del mismo amor que nos va a llevar a gustarlo. El gozo se va a dar en el bien inteligible, el bien del espíritu; y también en la sensibilidad, en el cuerpo. Hay una tendencia al goce, un deseo común, al alma y al cuerpo. Continúa: "El amor espiritual añade al amor en general una elección previa; es claro así que el amor espiritual no se encuentra en los apetitos, sino sólo en la voluntad y únicamente en la naturaleza racional." Aquí se hace la diferencia entre ese "amor primero" del que hablaba cuando ponía el ejemplo de la madre y el bebé, y cuando ya soy consciente de ese amor, aquí conozco y amo.
Por todo esto sería error considerar al amor como una especia de apetito sensible refinado, como si en lo espiritual hubieran instintos como en lo corporal. Aquí el apetito natural es de cada ser por su bien y el amor sería la forma fundamental y única.
"En la persona del "otro" está el objeto formal del perfecto amor: se ama algo porque es bueno, porque encarna la índole del bien: "algo es amado en cuanto tiene razón de bien". Lo cual no equivale a afirmar la prioridad del amor interesado y la subordinación del bien sujeto al amante. Porque el bien no es bueno porque sea apetecible, sino que es apetecible porque es bueno. Afirmar que el bien es el objeto formal del amor es fundar no sólo el carácter extático o desinteresado del amor, sino fundar el amor sin más."
Ahora, ¿cuál es la causa del amor? El amor que me realiza y perfecciona como hombre no es inmotivado, tiene causa. Podemos resumir la causa del amor así: es el bien y real de la persona amada. Amar es complacerse en el bien que existe en el otro. Y ese amor lo puedo descubrir de varias formas: cuando amo a alguien: es una experiencia activa e inmediata, el objeto directo del amor es el otro; cuando observo el amor en otras personas que se aman: es una experiencia mediata; y la forma más especial es cuando yo soy amado: es una experiencia pasiva e inmediata y el objeto del amor soy yo mismo; al ser tocado por el amor de otra persona advierto que el contenido del amor se me aproxima de modo único. Todas estas experiencias ayudan a comprender lo que es el amor: afirmación afectiva o complacida que un ser humano hace de la existencia del otro.
"En el plano ontológico esencial, o desde el punto de vista de la interioridad objetiva, el amor ha quedado definido como el principio radical afectiva cuyo término es la propia plenitud. Pues bien, desde el punto de vista de la conciencia, el amor es la captación de la plenitud y perfección de otra persona en tanto que susceptible de ser realizada por uno mismo y en tanto que en la realización de esa plenitud va implicada la propia autorrealización, de modo que ésta pueda alcanzar una plenitud antes insospechada. Dicho brevemente, el amor es la captación de un tú, de cuya plenitud depende la propia, y de tal modo que ese tú despierta lo mejor que hay en el yo. Desde esta perspectiva, el amor es un sentimiento y una tendencia."
"En el amor se produce, pues, la unión de dos subjetividades de modo que cada una media en la plenitud de la otra. El amor como sentimiento es la anticipación de la realización conjunta de dos subjetividades. Por eso, mantiene que la obra del amor es la unidad, S. Agustín que el amor es la tendencia a la unidad y que el amor es la unidad y la diferencia, es decir, la unidad en la que dos subjetividades alcanzan la identificación de una con la otra pero sin que eso suponga la anulación de una por la otra sino, al contrario, de tal modo que la diferencia se mantenga."
A todo esto decimos que el amor consiste en la respuesta de un ser a otro o al bien idéntico al ser.
"Es pues imposible imaginar que nuestra voluntad para amar, incluso con el amor más puro, sin realizar a la vez su propia perfección, o sea, sin obtener por el propio ejercicio del amor del bien, bajo su razón formal de bien último, el acabamiento para el que ella está formalmente hecha y para el cual no puede no ser hecha."
El amor de amistad se coloca decididamente fuera del familiar y se aparta del color sexual. Según Santo Tomás, el amor de amistad es un amor perfecto. En este amor perfecto salgo totalmente fuera de mí terminando en mi amigo amado; yo amo a mi amigo por él mismo. Es un éxtasis de la intimidad (éxtasis no como algo sobrenatural, simplemente como ponerse fuera de sí), "la unión afectiva íntima entre el amante y el amado, que es el amor, supone la salida del amante de sí mismo y su persistencia afectiva en el amado, el éxtasis." En ese éxtasis yo me encuentro a mí mismo en el otro. Es el acto más encumbrado del amor, es la aprobación que hace mi intimidad de la intimidad del otro. Esta intimidad no es un espacio cerrado sino una relación que une por dentro a las personas. "La intimidad, interioridad relacionada, se forma o fragua en el curso de la vida personal - el hombre comienza a descubrir la intimidad en una etapa de su vida -, y podemos contribuir a fomentarla en el otro: es más, ella no se profundiza ni se amplía sin el contacto con el otro. Una intimidad es fuerte en la misma medida en que tiene capacidad de compartir y de relacionarse creativamente." Por eso esta interioridad, esta intimidad no es distancia sino que se convierte en vínculo. No hay otro modo de apertura personal total que la realizada en la intimidad. El amor de amistad es siempre íntimo, y en ese amor íntimo encontramos nuestro bien humano y perfecto afirmando el bien absoluto. "Si la felicidad de un ser consiste en la realización de su naturaleza, y si lo propio de la naturaleza espiritual del hombre es estar referida al bien como a un absoluto, entonces la felicidad del hombre se consigue mediante el amor al bien por sí mismo."
Esto va a implicar también un profundo conocimiento de mí mismo, "...la amistad se refiere a una relación de intimidad. Por lo tanto, no puede darse en profundidad hasta que la persona llega a descubrir su propia intimidad y aprende luego a compartirla con los otros." Esto también va a implicar un desarrollo de las virtudes, no puede caber amistad donde falta virtud, es algo imprescindible. Me parece importante citar algunos ejemplos para mostrar esto. "La lealtad es la virtud que ayuda a la persona a aceptar los vínculos implícitos en la adhesión al amigo, de tal modo que refuerza y protege, a lo largo del tiempo, el conjunto devalores que representa esta relación. La generosidad facilita al amigo actuar a favor del otro teniendo en cuenta lo que le es útil y necesario para su mejora personal. El pudor controlará la entrega de aspectos de su intimidad. La comprensión le ayudará a reconocer los distintos factores que influyen en su situación, en su estado de ánimo, etc.. La confianza y el respeto lleva al amigo a mostrar su interes en el otro y que cree en él y en sus posibilidades de mejorar continuamente." Podemos decir que los buenos amigos luchan por superarse en sus virtudes exigiéndole también al otro comprensión y ejemplo. Hoy en día se le dedica poco tiempo a los amigos y esto no es lógico ni humano.
"La amistad es un amor recíproco que realiza la unión de dos voluntades, y por ello la de los sujetos (S.Th. I-II, 28, 1-3). En el orden humano, cada uno de los amigos considera al otro como a sí mismo, quiere el bien del otro como el suyo, siente las alegrías y las penas del otro como las suyas, busca por último la presencia del otro porque es una alegría igual para ambos." En el amor de amistad, el amante se ordena al amado como a sí mismo y se supone una cierta comunión de vida, unidad de pensamiento, de sentimiento y de voluntad (esto no quita que se puedan tener amigos con criterios distintos a los de uno). Esto es lo propio y formal del amor: la unión afectiva del amante con el amado. Me resulta interesante el modo de definir a los componentes de una amistad que utiliza Cruz Cruz, amante y amado, uno que ama y otro que es amado.
La tendencia del amante hacia el amado se orienta hacia lo que le es semejante. El amor es entre semejantes. Uno ama aquello que le es semejante. Un modo de semejanza es cuando los semejantes poseen lo mismo en acto. Este modo de semejanza produce un amor perfecto. "...Puesto que por lo mismo que dos seres son semejantes, al tener en cierto modo una sola forma, son como uno solo en aquella forma, a la manera que dos hombres son uno en la especie de la humanidad, (...) y por esto el afecto del amante se dirige hacia el amado como a sí mismo, pues cada uno - por su identidad ontológica o semejanza sustancial consigo mismo - se ama a sí mismo con amor natural perfecto, que es amor íntimo. Un buen ejemplo de esto lo da San Agustín al hablar de lamuerte de su amigo íntimo al decir que era "la mitad de su alma"; "porque yo sentí que mi alma y la suya no eran más que una en dos cuerpos, y por eso me causaba horror la vida, porque no quería vivir a medias, y al mismo tiempo temía mucho morir, porque no muriese del todo aquél a quien había amado tanto."
Todos debemos tener (y si no, deberíamos tener) experiencia de amistad, así que creo que todo esto sólo define de una manera más fina el concepto de amistad.