lunes, 11 de octubre de 2010

HOY::::::MI SUEÑO SERA GRATO

Tal vez el lector se halle postrado en cama por algún tiempo.
Acuéstate sin temor llevando esta promesa en tu corazón: «Cuando te acuestes, no tendrás temor».
Cuando vayas al lecho por la noche, pon estas palabras como almohada debajo de tu cabeza.
Durante el sueño, no podemos guardarnos, mas el Señor vela por nosotros durante la noche.
Los que se acuestan bajo la protección del Señor están más seguros que los reyes en sus palacios.
Si al acostarnos dejamos a un lado todos nuestros cuidados y ambiciones, obtendremos el reposo que no tienen los ansiosos y avaros.
Se alejarán los sueños malos, y, si nos asaltaren, podremos borrar la impresión que nos producen, sabiendo que no son otra cosa que sueños.
Por tanto, podremos descansar tranquilos.
¡Cuán dulcemente durmió Pedro en la cárcel que ni la luz del
ángel pudo despertarle y fue menester que le sacudiera para despertarle!
Y, sin embargo, debía morir al día siguiente: Así murieron los mártires antes de ser quemados en la hoguera.
«A su amado dará Dios el sueño».
Para que nuestro sueño sea dulce, nuestra vida, nuestro carácter, nuestras meditaciones y nuestro amor han de ser dulces también.
Hoy experimentaré la paz llena de gloria y alejará de mi vida todo lo que pueda perturbar mi sueño porque mi corazón estará en Dios plenamente confiado.
Señor, cuando termine este día iré a mi lecho descansando en tu bondad y amor y nada perturbará mi sueño porque tu eres el Dios de Gloria y poderoso en batalla. Amén.

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