domingo, 27 de diciembre de 2009

LOS ANCIANOS SUELEN SER FELISES

Una encuesta muestra que los estadounidenses mayores están bastante satisfechos, mientras que la generación de la postguerra es la menos dichosa.


-- La edad conlleva sabiduría. Una investigación reciente sugiere que también podría traer felicidad.

Encuestas entre estadounidenses llevadas a cabo sugieren que muchos adultos mayores son bastante felices, mientras que más de la mitad de los hombres y mujeres negros mayores de 80 afirma que son "muy felices", al igual que los hombres y mujeres blancos.

Las personas jóvenes se quedaban muy por detrás. Sólo un tercio de los hombres blancos de 18 años encuestados afirmó estar "muy feliz", al igual que 28 por ciento de las mujeres blancas. Los negros jóvenes eran aún menos propensos a informar ser felices.

En cuanto a las generaciones, los nacidos entre 1946 y 1964 eran los menos propensos a afirmar que eran felices. "La generación de la postguerra está menos feliz con la vida en general", afirmó la autora del estudio Yang Yang, profesora asistente de sociología de la Universidad de Chicago.

Yang examinó datos de la Encuesta social general de la Universidad de Chicago, que llevó a cabo entrevistas personales con entre 1,500 y 3,000 personas durante cada periodo de encuesta. Con algunas excepciones, las encuestas se realizaron anualmente entre 1972 y 1994, y después cada dos años.

Desde 1972, la encuesta ha planteado la siguiente pregunta a los estadounidenses: "En general, ¿cómo diría que le va estos días, diría usted que es muy feliz, bastante feliz o no muy feliz?".

En su nuevo estudio, que aparece en la edición de abril de la revista American Sociological Review, Yang evaluó las tendencias en la felicidad en las varias edades y razas de 1972 a 2004.

La felicidad aumentaba con el tiempo y subía a niveles elevados cuando las personas eran mayores incluso a medida que presumiblemente se enfrentaban a problemas de salud y las muertes de amigos y familiares.

"Me sorprende el hecho de que los adultos mayores puedan mantener un nivel alto de bienestar subjetivo a pesar de los declives generales en la salud física", señaló Yang. Se trata de "una paradoja que amerita investigaciones futuras".

Yang también se sorprendió de que los niveles generales de felicidad no aumentaran con los años, incluso a medida que los EE.UU. se volvía un país más rico. "Con el tiempo, el nivel de felicidad es bastante estable", señaló Yang.

Los resultados de la encuesta también mostraron que las diferencias en la felicidad según el sexo, raza y nivel educativo disminuían según la gente envejecía.

Aún así, la brecha entre negros y blancos persistió durante el periodo más reciente de diez años, al mismo tiempo que los niveles de felicidad se equilibraban entre hombres y mujeres, dijo Yang.

¿Y qué pasa con la generación de las postguerra y su supuesta incapacidad de ser tan felices como otras generaciones? "Probablemente se deba al hecho de que la generación, como grupo, fue tan grande, y sus expectativas tan altas, que no toda la gente del grupo pudo obtener lo que deseaba a medida que envejecía debido a la competencia por las oportunidades", explicó Yang en una declaración. "Esto podría llevar a decepciones que podrían socavar la felicidad".

En cuanto a la aparente felicidad de los adultos mayores, hay muchas teorías. Una explicación "tiene que ver con la tendencia humana a hacer comparaciones sociales. Si la gente se compara con los demás y se da cuenta de que les va mejor que a otras personas de su edad, es probable que se sientan más felices que si piensan que les va peor", afirmó Rosemary Blieszner, profesora de desarrollo humano de Virginia Tech.

La percepción podría tener que ver con el cuadro general. Los estadounidenses suponen que los adultos mayores son infelices porque parecen no tener "trabajos emocionantes, vidas sexuales apasionantes, tienen mala salud y muchas arrugas", dijo Sonja Lyubomirsky, profesora de psicología en la Universidad de California en Riverside.

La realidad podría ser muy distinta.

En otro estudio que aparece en la misma edición de la revista, investigadores de la Universidad de Chicago informaron que, al contrario de lo que se piensa popularmente, los adultos mayores siguen siendo sociales a medida que envejecen, con frecuencia ofreciéndose como voluntarios, asistiendo a servicios religiosos y pasando tiempo con sus vecinos.

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