sábado, 12 de diciembre de 2009

CUIDADO DEL ADULTO MAYOR

El período de la tercera edad es cada vez más prolongado y muchas familias por opción u obligación se encargan personalmente del cuidado de los abuelos. Esta labor normalmente recae en las mujeres que deben renunciar a otras actividades y aislarse del resto.

Cuidar a un anciano postrado puede ser una tarea hermosa, pero también muy desgastadora, especialmente si el enfermo sufre de alzheimer u otro problema mental. Esta labor requiere de mucha paciencia y también de un aprendizaje especial. Muchas veces supone renunciar a otras actividades y aislarse del resto, sentirse presionado y a veces estresado.

Carolina Vásquez, sicóloga del Servicio de Neurología del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, señala que está comprobado que el cuidado de personas mayores puede ser agotador y estresante. De acuerdo a diversos estudios, se estima que el cuidador trabaja realizando esta tarea al menos 60 horas a la semana.

"Se lleva a cabo como única labor, lo que imposibilita mantener otras actividades, relaciones sociales y continuar con el desarrollo personal. Por lo general el cuidador se aísla de su propia familia y de los demás lo que genera depresión y otros trastornos sicológicos" afirma.

Vásquez agrega que se ha visto que el 50 % de las personas que asumen esta tarea tienen algún tipo de conflicto y que el 30 % padece de problemas sicológicos diagnosticables.

Se ha establecido que el estrés del cuidador además del aislamiento se manifiesta en una despreocupación por la persona. "Por lo general los cuidadores tiene más enfermedades, una mala alimentación y se cuidan poco", dice Vásquez.

Estudios de casos han demostrado también, que las esposas que son cuidadoras tienden a sufrir más depresión que las hijas. "A las primeras les cuesta asumir que su pareja no puede valerse por si mismo, que lo perderán y se quedarán solas. Los hijos, en cambio, siempre saben que en algún minuto perderán a sus padres", explica Vásquez.

Otro factor que influye en los grados de presión o estrés que pueda sufrir el cuidador es la percepción que el mismo tiene acerca de la labor que realiza. "Muchos lo asumen como una tarea indigna o de segunda categoría y eso mismo determina el grado de depresión que los pueda afectar", dice la especialista.

DECISIÓN ARBITRARIA

Por lo general la tarea de cuidado de los adultos mayores que no pueden valerse por si mismos es asumida por un familiar cercano, pero en especial por las mujeres (esposa, hija o nuera). En la mayoría de los casos la responsabilidad recae en quien permanece más tiempo en el hogar. De esta forma, la persona sin habérselo propuesto se ve en la obligación de asumir el rol de cuidador, situación que puede provocar diversos cambios en su vida, con el consiguiente riesgo de perder el equilibrio físico y psíquico.

Según explica la sicóloga de la Universidad de Chile, Isabel Margarita Fontecilla, una de las situaciones más complicadas en el cuidado de los adultos mayores se da porque la tarea es enfrentada sólo por un integrante de la familia que, además, no cuenta con la preparación necesaria para hacerlo. Según los expertos en el tema, lo ideal es conocer acerca de las dolencias del adulto mayor y tener algunas nociones mínimas sobre el cuidado de enfermos.

Asimismo, en muchas familias la decisión de quien se hará cargo del adulto mayor no es adoptada en conjunto sino en forma arbitraria, lo que ayuda a aumentar la presión sobre el cuidador.

Otro factor que influye en los efectos que puede generar el cuidado de un adulto mayor no valente es el tipo de enfermedad que éste padezca. Fontecilla señala que algunas patologías, como el Alzheimer, hacen que los enfermos se vuelvan personas más inflexibles e, incluso, despóticas, lo que puede dañar seriamente la autoestima del cuidador.

Los especialista señala además que los cuidadores sufren una gran carga emocional y en especial mucha culpa por no poder aliviar la situación del enfermo.

PREPARACIÓN

Los problemas que sufren los cuidadores ha generado una creciente preocupación nivel mundial por la salud mental y bienestar de quienes asumen este rol. Esto, porque su calidad de vida redundará en una mejor relación con el enfermo.

En España y otros países europeos con una gran población de la tercera edad se han generado en el último tiempo centros de apoyo y especialización para las personas que deben asumir esta tarea.

En Chile, un 35 % de la población de adultos mayores de 60 años es frágil, postrado o totalmente dependiente. El tema de los cuidadores recién se está planteando y sólo la Corporación del Alzheimer y, en alguna medida, el Hogar de Cristo cuentan con programas de apoyo especializado para las personas que se hacen cargo de los enfermos.

Giovanni Carmona, encargado del Programa de Ayuda Intra familiar del Hogar de Cristo explica que la idea es atender principalmente a los adultos mayores de escasos recursos, capacitando a familiares en los cuidados mínimos de las personas de la tercera edad que no pueden valerse por si mismos. En el caso de los abuelos que están solos, a veces se entregan aportes a algún vecino para que pueda asumir el rol de cuidador.

Ambos organismos prestan asesorías tales como apoyo psicológico, cursos sobre las diversas enfermedades que afectan a los adultos mayores y cómo tratar a un adulto mayor dependiente.

RECOMENDACIONES

Los expertos en el tema señalan que algunas recomendaciones pueden ser útiles para asumir de mejor forma la labor de cuidar a un adulto mayor que no puede valerse por si mismo.

Existe coincidencia entre los especialistas en que si bien debe existir un cuidador principal que sea quien se contacte con los médicos y esté a cargo del enfermo, las familias deben asumir un rol compartido de asistencia al adulto mayor. El cuidador principal debe tener su días de descanso y alivio de la tarea. Asimismo, las personas encargadas de esta labor deben asumir sin culpa esos descansos.

Muchas personas centran su vida en el cuidado del adulto mayor enfermo y se olvidan de ellos mismos y el resultado puede ser muy perjudicial. Antes de llegar a esta situación conviene estar atentos a los problemas de sueño, sensación de cansancio, aislamiento, menor interés por actividades o personas que antes eran importantes, cambios frecuentes de humor o dificultades para superar sentimientos de depresión o nerviosismo.

Carolina Vásquez explica que es importante que la persona que asume el rol de cuidador tenga una buena percepción de su tarea. "Las personas que enfrentan esta situación pensando que es algo indigno o mal visto, están mucho más propensas a deprimirse o estresarse", afirma.

El cuidador no debe abandonar su proyecto de vida así como su red de apoyo, amistades y actividades. Esta situación le permitirá aliviar su tarea y no caer en el aislamiento.

Otra recomendación es no llevar solos toda la carga física y emocional y acudir a grupos de apoyo donde puedan compartir sus experiencias. En estos casos, dice Carolina Vásquez, es bueno conocer las realidades de otros y saber cómo enfrentar problemas que a veces son comunes a las personas que asumen este tipo de tareas.

La especialista señala también que muchas personas llevadas por su situación anímica, se auto convencen de que son insustituibles y de que el adulto mayor sufrirá si son atendidos por otra persona. En estos casos se recomienda al resto de la familia tratar de convencer al cuidador y no aceptar quejas ni negativas a la hora de relevarlos de su tarea.

Una recomendación importante es que el cuidador asuma la enfermedad del adulto mayor. "Muchas veces los abuelos caen en incongruencias o en decir cosas absurdas. Es bueno que quien los cuida no insista en hacerles ver que están equivocados, porque lo único que lograrán será ofuscarse y nada más", señala Vásquez.

Claves para entender a los abuelos

Existen alguna claves que ayudan a que el cuidador pueda entenderse mejor con el adulto mayor.

  1. Como norma general, para conversar con el enfermo el ideal es escoger el momento adecuado, sin televisión ni ruidos que puedan distraer.
  2. Buscar temas de conversación variados y ojalá actuales para evitar que el abuelo sólo se centre en sus recuerdos sobre el pasado. Asimismo, evitar situaciones que puedan ser motivo de confrontaciones.
  3. Utilizar el contacto físico. Si se les da la mano mientras se les habla, se les toca o acaricia se sentirán mucho más reconfortados y comprendidos.
  4. En el caso de los adultos mayores con problemas visuales es importante que exista una buena iluminación para que puedan captar mejor los gestos. Asimismo se recomienda recurrir a aparatos que puedan ser útiles al enfermo como teléfonos con números grandes o textos con letras fácilmente visibles.
  5. Cuando los abuelos sufren de sordera, el cuidador debe elegir lugares silenciosos para conversar con ellos. También situarse frente a ellos para que puedan leer los labios.
  6. Hablar lentamente, con frases cortas y no cambiar de tema rápidamente.