domingo, 9 de junio de 2013

HERMOSO


                    TERNURA
La ternura se regala en la mirada,
en el tono empleado para solicitar un favor,
en el saludo, en la manera de estrechar una mano
y hasta en la forma de dirigirnos a la persona
…  que nos atiende en el restaurante.
También podemos prodigar ternura en situaciones
en las que sería más fácil recurrir a la dureza,
como por ejemplo, cuando tenemos que corregir a alguien.
Ella desaparece, eso sí, cada vez que permitimos
que el orgullo y la impaciencia nos dominen.
La ternura es privilegio de aquellos que se atreven
a abrir el corazón, de aquellos que no temen ser vulnerables;
por eso es patrimonio de las almas claras.
Los niños educados con amor son casi siempre tiernos,
al igual que las personas de edad avanzada
que han vivido activa y plenamente.
Siempre he pensado que uno de los ingredientes del amor
es una sustancia llamada ternura.
Una buena dosis de ella le da una dimensión más amplia
y significativa al encuentro amoroso.
La ternura y la pasión forman una mezcla que nutre,
refresca y renueva la relación entre las personas que se aman.
La pasión se extingue fácilmente, en tanto que la ternura
depende menos de las fluctuaciones anímicas,
sobrevive al envejecimiento del cuerpo y le da juventud al alma.
La ternura es una cualidad que puede ser cultivada
y mejorada conscientemente.
Ser tiernos es una determinación que podemos tomar
y una desición que implica riezgos; es decidirnos a amar
y ofrendarnos sin recelos ni temores.

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