lunes, 26 de septiembre de 2011

ADULTOS MAYORES EJEMPLARES

En una sociedad como la nuestra, llegar a la ancianidad puede ser algo difícil. Y es que vivimos en una «cultura de lo desechable» en la que lo que no produce, no sirve, se arrincona, se arrejola. Y en donde a una edad relativamente temprana, se sugiere a las personas el retiro, que por otra parte, no ofrece expectativas halagüeñas. Afortunadamente, se vislumbra un despertar en la conciencia de la sociedad en lo que se refiere al trato y el espacio que debemos dar a las personas que han llegado a la ancianidad.
Aun así, la realidad supera el título que les queramos dar a estas personas: «adultos mayores», «adultos en plenitud», «ancianos» o «viejos», lo cierto es que urge que la sociedad civil y la Iglesia redescubran el valor que tiene esta edad y devolvamos a nuestros ancianos el lugar y espacio que se merecen.
Una realidad difícil
Según la cifra que da la Secretaría de Salud, a través del Consejo Estatal de Atención al Envejecimiento, por lo menos diez mil personas de la tercera edad viven en circunstancias de alto riesgo, es decir, en abandono, con alguna enfermedad crónica, están recluidas en albergues o son indigentes. Además, de los aproximadamente 450 mil ancianos que, según el Instituto Nacional de Geografía e Informática (INEGI), hay en Jalisco, sólo el 40% tiene seguro social, contra el 70% que padece alguna enfermedad asociada con su edad. Más aún; según un estudio realizado por el Departamento de Desarrollo Social de la U. de G., el 50% de los ancianos viven en pobreza y de ésos, el 25% en extrema, lo que significa que los primeros subsisten con menos de 20 pesos al día, mientras que los segundos con 10, de acuerdo a los parámetros que utiliza el Banco Mundial para definir la pobreza.
Un problema real en el Estado son los ancianos que deambulan por las calles. Con facilidad encontramos ancianos indigentes que no han tenido otra opción más que salir a las calles a ganarse la vida o, en el más triste de los casos, a perderla. Su paso por las avenidas y calles parece inadvertido entre la prisa de los jóvenes y el correr de los automotores; cuando mucho, una monedita puede callar el reclamo de alguna «buena conciencia». Otros, optaron libremente por la calle, a veces por «comodidad», a veces porque es la única forma en que pueden encontrar su «libertad», saliendo de cuatro paredes en que se les quiere recluir.
Diversas situaciones

«Si bien es cierto que un gran sector de la tercera edad en nuestra sociedad padece discriminación y falta de oportunidades, también es cierto que otra parte sí cuenta con el apoyo, cariño y es reconocida y apreciada por la sociedad», así lo reconoció la Licenciada Ana Bertha García Palacios, directora de atención al anciano del DIF, Jalisco. «Afortunadamente hay muchas personas mayores de 60 años que siguen incorporadas a su trabajo y siguen siendo jefes de familia, jefes de hogar; están las madres de familia, ancianas, que siguen siendo el pilar en su familia, y que muy difícilmente se sienten incapaces. Según Bertha, depende mucho de la misma persona adulta mayor, el estilo de vida que quiere escoger; por una parte, puede recluirse, esperar ser atendido, o seguir activo haciendo lo que antes tuvo oportunidad de realizar.
En México se considera a una persona «adulto en plenitud» (ateniéndonos al término oficial) a una persona mayor de 60 años, según una determinación de la Organización Mundial de la Salud, OMS, por sus siglas, y está basada en los niveles de desarrollo de los países; hay países en los que la edad adulta mayor comienza a los 65, pero precisamente, determinada por su desarrollo. Para la Lic. Bertha, la edad más adecuada para considerar a una persona anciana no es a los 60: «personalmente creo que a los 60 años todavía se tienen muchas capacidades, hay mucha vida por delante, y más porque la expectativa de vida ha ido creciendo, pues ahora es de 75-76 años y creo que podríamos considerar a una persona anciana, a los setenta años de edad».
La raíz de un problema
No resulta difícil entender por qué en nuestros días se ha perdido el valor de la ancianidad. Aún existe en la memoria de muchos ciudadanos la figura del «patriarca» en torno al cual se reunía la familia para orar, para platicar e incluso, en torno a él se fincaban las casas de los mismo hijos.
Hoy ya no es igual, y se debe a lo que para nosotros resulta claro: el materialismo, el productivismo, esa idea de que eres lo que pareces y produces; a que las empresas jubilan a personas con 30 o 35 años de trabajo cuando aún tienen mucho por delante; también hay culpa en la sociedad y la familia.
Sor Martha Josefina Rea, ha trabajado por más de 30 años entre los ancianos y considera que hay una caridad mal entendida para con ellos: «Por ejemplo, en algunos asilos se les da lo que quieran, al fin y al cabo, ya van a morir; y queremos hacerles todo, darles todo, consentirlos en todo, así se piensa en muchos asilos». El núcleo familiar ha relegado también al anciano, asegura la religiosa, y es que nos han educado en la individualidad y egoísmo, de manera que cuando se llega a anciano «se nota mucho, pues ya no hace lo que antes podía; sólo piensa en sí mismo, y como lo relegan se va encerando en «su mundo» que lo lleva a pensar sólo en sus enfermedades y achaques. Y hace su situación más difícil cuando se hace dependiente de la familia, gracias a que la misma familia le quiere dar todo, lo ve como a un niño al que tiene que ayudar, al que tienen que atender y el que les quitará tiempo preciado que jamás van a recuperar». «La familia limita, le va cerrando el círculo, a veces sin querer, a su anciano –comenta Sor Josefina– y lo va asfixiando: ´no vayas a salir´, ´no vayas a abrirle a la llave´, ´no bajes solo la escalera´, ´por favor no le abras a nadie´; y el querer proteger, se convierte en una cárcel para el anciano».

Qué hacer para rescatar el valor de los adultos mayores

• Imitar a la cultura oriental. En Oriente existe entusiasmo y veneración por alcanzar una mayor edad. En China, el joven trata de igualar la pose y dignidad que le son propias al viejo, y los ancianos tienen privilegios, como dejarse crecer la barba o hablar mientras los demás escuchan.
• Educar a la infancia del País. Con programas escolares que traten el tema de la tercera edad, se les enseñe el valor de la ancianidad y se les lleve a visitar las instituciones dedicadas a su cuidado.
Es importante mostrar a los niños que no sólo existen asilos donde muchas veces hay ancianos tristes y enfermos, sino instituciones donde se les dan clases de baile, de manualidades y demás talleres; que esta edad puede ser productiva.
• Educar a nuestros hijos en el seno familiar. Con palabras y, sobre todo, con el ejemplo, llevando a visitar a los abuelitos, hablando bien de ellos, tratándolos bien, etcétera.
• Involucrar a los ancianos en la sociedad. Creando centros de esparcimiento, aceptándolos en trabajos adecuados a su edad. Que el anciano no se sienta excluido del resto de la población y que pueda seguir sintiéndose productivo.

“¡Ancianos, el mundo nos necesita!”: Juan Pablo II

Pastoral de los Ancianos, la respuesta de la Iglesia a la senectud

“¡Queridos hermanos y hermanas, la Iglesia os necesita, nos necesita! Pero también la sociedad civil os necesita. Sabed emplear con generosidad el tiempo que tenéis a disposición y los talentos que Dios os ha concedido abriéndonos a la ayuda y al apoyo de los demás. Contribuid en el anuncio del Evangelio como catequistas, animadores de la liturgia, testigos de vida cristiana. Dedicad tiempo y energías a la oración, a la lectura de la Palabra de Dios y a la reflexión sobre ella”; así se dirigió el Papa a los ancianos de todo el mundo, en un mensaje de amor y esperanza, durante el Jubileo del año 2000. Y es que en la mente del Papa y en la Iglesia viven los ancianos, y se les quiere dar su espacio.
De hecho, las Agencias y Organizaciones católicas atienden a muchas personas de la tercera edad; hoy día hay 532 asilos en África, 3 mil 466 en América, mil 456 en Asia, 7 mil 435 en Europa y 349 en Oceanía; en total: 13 mil 238 centros de asistencia para ancianos en todo el mundo.
Una preocupación universal
El Papa Juan Pablo II, manifestó su preocupación por los ancianos en el documento: «La dignidad del anciano y su misión en la Iglesia», el 1 de octubre de 1988; en él marcó las pautas para una Pastoral de Ancianos, urgente y necesaria en cada rincón de la Iglesia. (Ver recuadro).
Pastoral de Ancianos en Guadalajara

La Iglesia diocesana de Guadalajara manifiesta su preocupación por los ancianos y los espacios que ellos reclaman para su bienestar. La Pastoral Familiar, ha creado la Sección de Pastoral de los Ancianos, que preside el Padre Federico Jiménez Pelayo.
Hay varios aspectos en los que comienza a trabajar la Sección. A través de las parroquias se convoca a los mayores a participar en los movimientos laicales, pues ahí tienen un espacio asegurado, ya que los padecimientos o limitaciones propias de la senectud no son un impedimento: «Son espacios donde se reúnen, donde comparten sus expectativas y problemas». Un segundo trabajo de la Pastoral es buscar la conscientización en la sociedad sobre la importancia de los ancianos –anota el padre– por ejemplo, en la sociedad actual, el anciano tiene un papel importante en el cuidado de los nietos, porque los padres tienen que ir a trabajar, y ellos atienden a los hijos».
Como es una Pastoral incipiente, su primer paso ha sido la conscientización, para dar lugar a un trabajo sistemático en busca de un buen plan para el desarrollo del trabajo pastoral. Por el momento, el Padre Federico, párroco del El Calvario, en la Colonia Seattle, invita a los sacerdotes de todas la comunidades a sumarse a esta pastoral; a que la conozcan e implementen en sus comunidades los medios necesarios para atender a los adultos mayores.

Pautas, para una pastoral de ancianos


•Propiciar la solidaridad intergeneracional.

•Incluir al anciano en la toma de decisiones, tanto a nivel familiar como social.

•Dar acceso al anciano a los cuidados sociales básicos, incluyendo los cuidados de la salud, especialmente para quienes viven en áreas rurales.

•Negociar con empresas farmacéuticas descuentos a medicamentos esenciales, para facilitar su adquisición.

•Atender en particular a ancianos infectados con sida, o a aquéllos a cuyo cargo han quedado huérfanos infectados por tal enfermedad.

•Cuidar de los ancianos con enfermedades mentales como el Alzheimer o similares.

•Legislar y fortalecer los esfuerzos legales existentes para eliminar cualquier abuso.

•Proteger su dignidad y su vida hasta su fin natural, proveyendo los cuidados paliativos.

•Instar al anciano a conservar su autosuficiencia y movilidad hasta donde le sea posible.

•Promover una cultura social donde se dé lugar al anciano y se eduque así a la sociedad, tanto en los niveles elementales como en los profesionales.

•Animar al anciano a comprender la evolución de la sociedad actual e instarlo a que no se sienta ajeno a ella con pesimismo y rechazo.

•Educar al anciano para el uso de los adelantos tecnológicos elementales en el ramo de la comunicación e información.

•Favorecer una imagen positiva del anciano en sí mismo, y desterrar de los medios de comunicación falsos estereotipos.

•Promover una educación intergeneracional, de manera que los ancianos enseñen a los jóvenes y éstos a los ancianos en mutuo intercambio.

“Centro Madre Teresa de Calcuta, A.C.”
Una opción para el anciano en la diócesis

El «Centro Madre Teresa de Calcuta» es una de las mejores opciones que tiene la Iglesia para la conscientización de la sociedad en el trato de y a los ancianos. Varios proyectos, humana y espiritualmente bien definidos, lo convierten en una opción cristiana para que entendamos la tercera edad; dirigido por las Hermanas Religiosas del Verbo Encarnado que luchan a diario porque haya «una vejez digna».
Fruto de una experiencia
Sor Martha Josefina Rea González trabajó por varios años como ministro de la Comunión en el barrio de Jesús. Ahí se dio cuenta del terrible deterioro en el que muchos ancianos viven, y cómo muchos de ellos pierden no sólo sus bienes materiales, sino también a sus hijos; se quedan solos, condenados a morir en la más grande de las tristezas.
Su inquietud y celo apostólico la llevaron a organizar y fundar el «Centro de Formación para la Tercera Edad Madre Teresa de Calcuta, A.C.» en el que en la búsqueda de la plenitud de la vida, se lucha por una vejez digna, no sólo atendiendo a los ancianos, sino a las familias y personas que les rodean. Su objetivo es promover un cambio de cultura hacia la vejez en la sociedad actual, educando a quienes dan atención y cuidados a personas de la tercera edad.
Dicho centro, está integrado por un patronato, una comunidad religiosa, un grupo de voluntarias(os), personal docente, alumnos del curso «Gericultista», ex–alumnos (as) participantes en talleres de desarrollo humano, un grupo de psicoterapeutas, un grupo de colaboradores y el personal administrativo.
Favorecer la cultura del anciano

El «Centro Madre Teresa de Calcuta» busca formar en la comunidad una cultura de respeto y apoyo hacia el anciano, por lo que ha desarrollado varios proyectos, como favorecer el desarrollo humano y cristiano como fundamento de una salud integral, mediante talleres de crecimiento personal, y realizando visitas de acompañamiento a ancianos que viven solos en su domicilio, así como también, prestando servicio social con calidad y calidez en los asilos necesitados, y siendo un recurso desde esta pastoral específica, el Curso Básico Gericultista de 270 horas, curso que ellos mismos ofrecen a personas de cualquier condición social, educativa o económica; lo mismo que asesorando a familias en el cuidado del anciano en casa.
Para desarrollar sus proyectos, proporcionan terapias individuales y de grupo a los ancianos; los escuchan con auxilio telefónico en lo que llaman el «Teléfono de la Esperanza», y ofrecen servicio de gericultista a domicilio mediante Bolsa de Trabajo.
Una parte importante de su trabajo es favorecer el acercamiento del niño con el anciano mediante talleres llevados a cabo en instituciones educativas (alumnos, maestros y padres de familia).
Estancia por un día
Éste es uno de los proyectos más ambiciosos del «Centro Madre Teresa de Calcuta», que se precia de ser el primero en su género en todo el País y que busca, desde la humildad cristiana, ser modelo para la atención a ancianos en asilos. La estancia por un día es un lugar en el que el anciano que está solo por alguna razón, puede pasar el día ahí, y luego regresar a su casa. Su objetivo es ofrecer un espacio durante el día en el que se enriquezca la vida de las personas de la tercera edad, ofreciéndoles una oportunidad de desarrollo personal mediante actividades estimulantes, participación, apoyo y asistencia.
Voluntad propia
El primer requisito para que un anciano ingrese a la «Estancia de Día», es que él mismo lo decida, libre y conscientemente. Durante el día, el anciano recibe terapia ocupacional y recreativa. Gimnasio, baile, juegos de mesa etcétera, además de atención médica, valoración psicomotriz, convivencia con grupos afines, actividades musicales y de pintura etcétera. Además de ofrecerle espacios para el encuentro con su familia y con su entorno, de tal suerte que sin estar en un asilo, pueda hacer lo que le gusta, lo que quiere, y no apartarse de su familia ni sentirse relegado.
Si usted quiere conocer este interesante proyecto de la Iglesia que realizan eficazmente las Hermanas del Verbo Encarnado, puede comunicarse en el teléfono 3632-4797, o dirigirse a Av. Moctezuma No. 4529 o al No. 434 de la misma avenida, en la Colonia Jardines del Sol.

Testimonio
Niño y anciano a la vez
Don J. Jesús Ibarra Paredes, el Poeta del Santuario

Don Jesús Ibarra, es un anciano y no un adulto mayor; es un anciano y así le gusta que se le reconozca, incluso, hace algunos días, cuando recibió de manos del Gobernador del Estado de Jalisco, Lic. Francisco Ramírez Acuña el reconocimiento por ser un adulto mayor sobresaliente, él le dijo: «No, no soy un adulto mayor, soy un anciano». Y es que para don Jesús ser anciano es algo digno: «Antiguamente en Grecia se veneraba al anciano, o lo leemos en el Antiguo y Nuevo Testamento; el anciano era el consejero, era el guía, era una persona respetada, y eso es y debe seguir siendo el anciano». Pero más bien, don Jesús es un «niño mayor»; ve la vida con ojos de niño y cree firmemente que en esta vida se puede vivir bien, en armonía; es un amigo que trata de amistad. Y lo que por sus infantiles ojos pasa, lo plasma en versos, en rimas o jocosos relatos. Es un poeta distinto, que recoge la vida cotidiana de su entorno inmediato, su barrio del Santuario y que a casi ochenta años de vida, aún tiene mucho que vivir.
Un poeta a los pies de María
«Me dicen el ‘Poeta del Santuario’ porque le hago poemas a todo el vecindario y con la cachucha me tapo pa&Mac226;que no me vean ‘el calvario’, aunque mi calvario es no sacar pa’l diario, y todo por no irme al Seminario» dice don Jesús cuando se presenta, y así, en cada una de las preguntas que se le hace, responde citando algunos de sus versos. Así es conocido, como el «Poeta del Santuario». Nació en el Rancho Popotes, Municipio de Mezcala, Jal.: «Mi Bautismo fue con mucha gala y la fiesta fue en el patio pues no había sala».
Con el tiempo se fue a vivir a Tepatitlán donde recuerda su preparación a los primeros Sacramentos. Después, los vientos de una mejor vida lo trajeron hasta Tlaquepaque: «Arriba Tlaquepaque, con olor a tepalcate donde se hacen ollas y comales, en donde se calientan las tortillas y se cuecen los nopales». Ahí fue donde creció, aunque él afirma que nunca dejará de ser niño: «La vejez es lo mismo que la niñez, nomás que al revés»; y es en este barrio de donde surgen los recuerdos de sus primeros años. Como buen mexicano, aprendió mucho del cariño de su madre, de sus consejos y desvelos y así la recuerda: «Gracias, madre mía, que los cielos canten con alegría y en la tierra festejen tu día. Yo no sé si fui el hijo deseado, eso me tiene sin cuidado, lo que cuenta es que me diste la vida y aquí estoy a tu lado.»
Recuerda también las vagancias en las calles de Tlaquepaque con su fresco olor a tierra mojada; recuerda los regaños de su padre, sobre todo el de aquel día en que se le hizo fácil tomar una naranja de una granja donde trabajaban: «No fuiste hombre de ciencia, pero tuviste la prudencia de educarme, paciente y con inteligencia. Me hubiera convertido en vulgar raterillo, si no me acabas en las sentaderas aquella vara de membrillo». La pobreza y las dificultades fueron compañeras de camino, la Cristera alejó a su padre de la familia y junto a sus tres hermanas y a su madre, lograron salir adelante.
Padre, esposo y amigo
Es de la amistad, de lo que más sabe don Jesús. Es padre, esposo, pero sobre todo se considera amigo. Su personalidad, jovial, fresca, juvenil, agradable fue sin duda alguna lo que lo llevó a retratar la ciudad y sus alrededores en frescos versos y alegres rimas. Es padre de seis hijos: «Mi señora es de Michoacán, yo de Tepatitlán y aquí formamos nuestro clan, y nacieron seis clancitos; unos feos, otros bonitos, pero todos ‘comen como angelitos’». Al mayor de ellos le llama «El PRI» y aunque el amor de padre es para todos por igual, dice que Dios lo socorrió con «El PRI», el Padre Roberto Ibarra, Misionero de Guadalupe, el mayor de sus hijos que viaja por el mundo predicando el Evangelio.
Un amor eterno
No identifica cuándo comenzó su interés por las rimas y la poesía, lo que sí sabe es que es un amor eterno que le ha dado más plenitud a su joven vejez. Recuerda bien un curso de literatura que tomó en el «Centro Cultural Cabañas», ahí, le preguntó a una maestra: «Maestra, anoche tuve un romance con la mujer ajena, contarlo no me dio pena pues era tan celosa, que enamorarme no valió la pena; ¿eso es poesía? No le hagas al misterio, eso es adulterio», le contestó.
«El Poeta del Santuario» recorrió la ciudad de punta a orilla lo mismo que el cuadrante radiofónico. No hubo pequeña plaza o estación que no visitara o a la que no hiciera una llamada telefónica. Su bicicleta fue su compañera de viajes: «Yo no sé si soy artista o poeta, pero sí me siento atleta, andando en mi bicicleta». Trabajó por 36 años en El Famoso 33: «En ese entonces estaba jovenazo; bueno, todavía porque tengo 80 inviernos, mis huesos todavía estaban tiernos, y ando buscando una mujer bonita para gastar la herencia que me dejó mi abuelita, nomás de vacilada, porque se enoja mi señora que parece señorita». Fiel aficionado a las Chivas Rayadas del Guadalajara y a la fiesta brava, don Jesús alternó su trabajo con el de Policía Auxiliar, sólo por tener la oportunidad de no hacer cola y entrar al fútbol, a los toros o a las fiestas sin pagar.
Vejez, divino tesoro
En medio de nuestra cultura de lo desechable –incluyo a las personas– «El Poeta del Santuario» ha demostrado que para vivir con plenitud, no hay edad. 78 años y todavía se escuchan sus versos entre sus amigos, en las calles del Santuario o cuando se sienta a tomar una nieve en la Plaza de Armas; es un anciano, sí, pero está vivo y quiere seguir comunicando la vida, tan es así que su testimonio le valió una condecoración como «Adulto mayor distinguido». Para él, la vejez es lo que dice su poesía (ver recuadro). A las personas que lo visitan les abre las puertas, les regala sus versos a los enamorados, su sonrisa a los que pasan junto a él.
También es defensor del anciano y promotor de esta edad, a la que considera hermosa y llena de oportunidades: «Afortunadamente –comenta– en mi vejez me han tratado bien, pero hay personas que no han corrido con la misma suerte: hay quienes han tenido que recurrir a las calles a pedir dinero, a ganar sustento, y eso es indignante; cuenta mucho también el lugar que se den ellos porque hay algunos que con facilidad ya no quieren trabajar ni moverse, y también con facilidad se ponen a pedir limosna. Uno se puede mantener joven ayudando a sus hijos en el mandado, haciendo lo que a uno le gusta, sonriendo, tratando de ser feliz, y es que la vejez es un ‘divino tesoro’».
Su fe, es otro de sus pilares; le ayuda a no temer a la muerte, la reta, la invita a su mesa, al mismo tiempo que invoca a Dios: «¡Oh Cristo de los ancianos! te pido que cuando muera, tenga un Rosario en mis manos y a Ti, a Ti en mi cabecera».
Terminó la entrevista. Don Jesús seguía sonriendo. En su ojos verdiazules, que el tiempo ha querido apagar, se puede ver su alegría, el niño viejo, o el viejo joven al que la edad no le ha mermado el alma... Un abrazo es la mejor forma de mostrar el agradecimiento por tan cálida entrevista, por tan elocuente testimonio.

Enlaces
De J. Jesús Ibarra Paredes


Yo no sé si esto es poesía
o filosofía,
pero lo dedico con mucha alegría
a todos los que me escuchan este día.

¿Qué es la vejez?
Lo mismo que la niñez,
nomás que al revés.

Al niño le dan chupón,
al viejo le dan chupete;
al niño le dicen: ¡Ven, ven!
y al viejo: ¡Vete, vete!

Al niño le dan mensaje de amor,
al viejo masaje para el dolor.
Al niño lo arrulla su mamá,
y al viejo le recuerdan a su mamá.

Si el niño llora,
mamá se mortifica.
Si el viejo llora, le dicen marica.

Cuando el niño llora,
es que tiene hambre.
Cuando el viejo llora,
por abandonarlo, o nadie lo mantiene.

Al niño le gusta «Menudo o Parchís»,
al viejo un vals o un chotis.
El niño es la energía que da la naturaleza,
pero al adulto se la quita a veces con rudeza.

El niño se divierte,
viendo televisión;
Y el viejo el tiempo invierte,
haciendo oración.

El niño comienza a andar a gatas,
el viejo termina,
andando en tres patas.

Si el niño no duerme,
causa desvelo.
Si el viejo se duerme,
amanece en el suelo

El niño tiene ansia de vivir,
el viejo ancianidad por vivir.
Al niño le dan un dulce o una colación,
Al viejo le ponen una psicóloga,
de buena presentación.

El niño le pide a su abuelo un cuento,
el viejo pide que en su jubilación,
le den un aumento.

Como ya somos muchos niños,
y muchos ancianos,
¡mejor ahí le dejemos!
Y a los dos, los ponemos a Dios en sus manos.

FRASES PARA LOS ADULTOS MAYORES

El amor perfecto, a veces no viene hasta el primer nieto”
Proverbio galés.
“Una abuela es una maravillosa madre con un montón de práctica. Un abuelo es viejo por fuera y joven por dentro” 
Joy Hargrove

"Estoy convencido que uno de los tesoros que guardan los años es la dicha de ser abuelo"
Abel Pérez Rojas. Educador mexicano
“Nadie puede hacer por los niños lo que hacen los abuelos: Salpican una especie de polvo de estrellas sobre sus vidas”
Alex Haley (1921 – 1992). Escritor estadounidense.
“Las abuelas son madres con un montón de cobertura dulce”
Autor desconocido
“La abuela sostiene nuestras manecitas por un rato, pero nuestros corazones para siempre”
Autor desconocido
“No entiendes realmente algo, hasta que se lo puedes explicar a tu abuela”
Proverbio galés.
“El hombre viejo es niño dos veces”
William Shakespeare (1564-1616). Poeta inglés.
“Una hora con tus nietos puede hacerte sentir joven otra vez. Más tiempo que ese te hará sentir que envejeciste rápidamente”
Gene Perret. Escritor de comedia.
“El arte de envejecer es el arte de conservar alguna esperanza”
André Maurois (1885-1967). Escritor francés.
“Desearía tener la energía de mis nietos, aunque más no sea para defensa personal”
Gene Perret. Escritor de comedia.
“Los nietos no permanecen jóvenes para siempre, lo cual es bueno porque los abuelos tienen un límite de fuerzas”
Gene Perret. Escritor de comedia.
“¿Qué es un adulto? Un niño inflado por la edad”
Simone De Beauvoir (1908 -1986). Intelectual francesa.
“Cuanto más vieja soy, mayor parece el poder que tengo para ayudar al mundo; soy como una bola de nieve que entre más lejos rueda más crece”
Susan B. Anthony (1820 – 1906). Activista norteamericana.
“¡Qué baratos son los nietos! Les doy mis monedas y ellos me dan millones de dólares de placer”
Gene Perret.
Escritor de comedia
“Si hubiera sabido cuán maravilloso es tener nietos, los hubiera tenido primero”
Lois Wise
“Mis nietos creen que soy la cosa mas vieja del mundo. Y después de dos o tres horas con ellos, yo también lo creo”
Gene Perret. Escritor de comedia
“Convertirse en abuela es maravilloso. En un momento eres madre, luego sabia y de pronto prehistórica”
Pam Brown. Escritora de poesía y prosa.
“Nunca tengas hijos, solo nietos”
Gore Vidal ( 3 octubre de 1925). Escritor estadounidense.
“Los hombres no se sienten viejos por tener nietos sino por saber que están casados con abuelas”
G. Norman Collie
“Cuando los abuelos entran en la casa, la disciplina vuela por la ventana”
Ogden Nash (1902 – 1971). Poeta norteamericano.
“Los nietos son la recompensa de Dios por llegar a viejo”
Mary H. Waldrip
“La abuela siempre te hace sentir que te estuvo esperando todo el día, y ahora, el día está completo”

domingo, 25 de septiembre de 2011

LA LECHE Y LA MEMORIA



La vitamina B12 presente en la leche favorece a la disminución de la pérdida de memoria entre los adultos mayores según un estudio de la Universidad de Oxford, publicado en el Diario de Neurología.
Para el estudio se reclutó una muestra de 107 sujetos de entre 61 y 87 años, a quienes  les realizaron pruebas como: escaneo cerebral, prueba de memoria y exámenes físicos. Los investigadores de dicho proyecto dedicado al estudio del estado de la memoria de acuerdo a la edad (OPTIMA por sus siglas en inglés) recolectaron también muestras de vitamina B12 en sangre y los compararon con datos que tomaron de los mismos participantes después de 5 años.
El profesor David Smith, director de OPTIMA, comenta que los resultados muestran como la dieta puede ser un factor influyente en la pérdida de la memoria,  puesto que los sujetos con menor concentración de vitamina B12 tuvieron una probabilidad 6 veces mayor a desarrollar pérdida de memoria.

¿Cómo mejorar la absorción de vitamina B12?
Algunos estudios sugieren que dos de cada cinco adultos mayores presentan deficiencia de vitamina B12 y es cada vez más frecuente en la senectud.  “Esto es sólo un ejemplo de la importancia de llevar una dieta rica en vitaminas y antioxidantes” dice la experta  en Alzheimer, Dra. Susan Soreser.  “Erróneamente se cree que la pasteurización descompone algunas proteínas necesarias para la absorción de dicha vitamina sin embargo estudios sugieren que la cantidad de vitamina B12 absorbida en lácteos es mayor que la del pescado o carne” concluyó.
La leche es la única fuente de vitamina B12 dentro de una dieta vegetariana y cerca de 240ml contienen 1.2mcg de esta vitamina.

EL BANCO DE LOS RECUERDOS



El banco de los recuerdos es una iniciativa de la Fundación reina Sofía, que busca crear conciencia de la lucha contra el Alzheimer.
Es iniciativa por campaña contra el Alzheimer. Diversos personajes ligados al mundo artístico y del deporte español, contribuyen a promover una campaña con ocasión del Año Internacional del Alzheimer 2011, convocada por la Fundación Reina en convenio con  varios grupos de comunicación, incluida Unidad Editorial, mediante el cual se comprometen a apoyar la campaña ‘Banco de Recuerdos’.
La página www.bancoderecuerdos.com,  permite guardar todos los recuerdos donados por gente anónima, rostros conocidos y personas en la primera fase de la enfermedad.
La campaña consta de diversos ’spots’ de televisión, cuñas de radio y anuncios en prensa escrita en los que participan personajes del mundo del deporte como el seleccionador español, Vicente del Bosque, o artistas como el cantante David Bustamante.
En la web pueden verse testimonios como los de la cantante Edurne, que recuerda unos zapatos rojos que le regaló su madre para la primera gira, o el jugador de fútbol Cañizares, quien rememora su debut con la selección española. “Aquello fue tan bonito que me gustaría no olvidarlo jamás”, contribuye el guardameta para la campaña contra el Alzheimer.
También hay testimonios de pacientes diagnosticados con Alzheimer, como Juana, quien relata este recuerdo de su infancia: “Para hacer la Comunión me dejaron mis padres ir un mes para aprenderme el catecismo porque mi hermana había hecho la comunión dos años antes que yo. Después volví con las vacas a cuidarlas y a los 12 años me llevó mi abuela a Logroño a cuidar a un hijo de su hermana que no quería comer para morirse…”
El propósito de la campaña es “contribuir a sensibilizar sobre la importancia de la inversión en investigación científica para avanzar en la lucha contra el Alzheimer y las enfermedades neurodegenerativas relacionadas”.
La iniciativa de la Fundación Reina Sofía será apoyada por los grupos de comunicación Unidad Editorial, Vocento, Prisa, Zeta, Cope, La Sexta, Telecinco, Antena 3, la Forta y Radio Televisión Española.

sábado, 24 de septiembre de 2011

QUE HERMOZA HISTORIA, ME ENCANTA

UN AMOR TARDÍO: ELSA Y FRED

El día de hoy vi, otra película de la cual, me siento muy inspirado. Un hermoso film argentino - español del realizador argentino Marcos Carnevale, con las brillantes (o majestuosas) actuaciones de los actores legendarios: el español,  Manuel Alexandre y la uruguaya CHina Zorrilla
Elsa y Fred se estreno en el año 2005 y fue muy exitoso en Argentina, y recibiendo aclamación de diversos críticos tanto españoles como latinoamericanos. Tanto Manuel Alexandre como China Zorrilla, fueron nominados a varios premios en España y Argentina.

La película habla acerca de un romance, un poco inusual, entre dos ancianos, Fred (Alexandre), un viudo que aun sufre la ausencia de su esposa y que gracias a su hija decide mudare a un edificio, en el cual conoce a Elsa (Zorrilla), una mujer emigrante de la Argentina y que vive en el apartamento que está en frente y que tiene un carácter positivo y rebelde a pesar de su edad.

A muchos les podrá parecer muy trillado el tema del amor en la tercera edad, pero esta película toma el asunto de una forma muy delicada y también humorística. La forma como Elsa (magistralmente interpretada por China), decide establecer una relación sentimental con Fred (Alexandre obtuvo una nominación al Premio Goya 2006, como mejor actor principal), logra cautivar al publico desde las primeras miradas descaradas entre ambos personajes.



Fred (Manuel Alexandre), un hombre que ha vivido una vida sin emociones, conocerá en Elsa (China Zorrila) aquella alegría y felicidad que tanto le hacían falta.

El sueño de Elsa es realizar un remake de una escena de la película italiana La dolce Vita de Federico Fellini  (de hecho el director Marcos Carnevale, logró comunicarse con Fellini por carta, para poder homenajear así su trabajo), en donde la protagonista se sumerge en la popular fuente de Trevi en Roma. Sin embargo enamorar a Fred no fue tarea facil, ya que él aun no podia dejar de verse solo y enfermizo, un hombre que siempre hizo lo correcto en su vida, predescible, seguro en sus pasos, sin dudar o arriesgarse.



La célebre escena de la película "La Dolce Vita" con Marcello Mastroianni y Anita Ekberg .


Es con su pecualir vecina que el parco de Fred entiende que la vida no se acaba a los 78 años, también ). El espectador podrá encontrar hermosos momentos de ternuna innolvidables, como también momentos dramáticos, cada escena llevada paso a paso, como una hermosa canción que comienza con un suave dolce, pasando por el forte, y terminando en un pianissimo. Llenar de grandes eligios a los actores principales que son los instrumentos perfectos de esta cancion, China por permitirnos conocer a su "Elsa", sin perder su dulzura y elegancia y a Manuel, por darnos un "Fred", que a pesar de su soledad inicial, nos llena de esperanza el corazón.


Parte de la película fue rodada en Roma, atrás la Basílica de San Pedro


Para finalizar creo que está película, sin ser pretenciosa, puede llenar con una hermosa sonrisa y sacar algunas lágrimas a quienes se den el lujo de verla, quizás por que de eso se trata, las películas nos transmiten emociones, puede que Elsa y Fred hable de un amor tardío, pero sigue siendo amor de todas maneras.

VIVIR BIEN CUESTIÓN DE ACTITUD


Sí, es cierto. La felicidad es una cuestión de actitud, que depende de la disposición personal más que del estado de salud de las personas, aún cuando no podamos estar completamente sanos físicamente.

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Según un estudio hecho en Estados Unidos, una actitud positiva ante la vida aporta mayor felicidad en la vejez que los niveles de salud que una persona tenga. Este nuevo descubrimiento puede ser trascendental para las personas afectadas por enfermedades crónicas, que hasta ahora creían que para envejecer bien tenían que tener una buena salud. La investigación dio por resultado que entre 500 adultos mayores, los que resultaron sentir más felicidad eran los que gozaban de menor salud, pero que según las distintas métricas utilizadas para analizarlos, resultaron ser los más optimistas y alegres.


Cuestión de mentalidad





La clave estaría en hacer frente a los problemas de salud con una buena disposición. El estudio deja de manifiesto que, a pesar de vivir con algunas enfermedades a cuestas, estar feliz es una decisión más que una consecuencia del bienestar físico.





Entonces, en la edad adulta la preocupación más importante de las personas no sólo debe ser mantener un buen estado de salud, sino que dedicar tiempo a actividades que le reporten bienestar y que las hagan mejorar sus niveles de optimismo.

Envejecimiento exitoso

El estudio indica también que hay varios mecanismos que favorecen un envejecimiento exitoso. Entre ellos, el realizar actividad física permanente y el desarrollo del pensamiento, haciendo trabajar la mente sacando cuentas mentales, resolviendo puzzles y problemas de ingenio.

La juventud va por dentro

La llave de la eterna juventud existe y cada uno de nosotros puede acceder a ella. El espíritu es el yo verdadero de cada persona y esa esencia no envejece con el paso del tiempo, al contrario, puede fortalecerse a través de la experiencia de los años y volverse aún más puro y juvenil. Definitivamente, es posible vivir bien, más alegres y contentos, si nos proponemos buscar el equilibrio afectivo y la serenidad emocional.

CUESTION DE ACTITUD PARA EL ADULTO MAYOR


Una optimización de las oportunidades de salud del adulto mayor, cuyo fin es mejorar la calidad de vida de las personas a medida que entran en la vejez. También enfatiza la importancia de acudir al geriatra tempranamente, cuando la persona se siente mental y físicamente bien y desea continuar así durante muchos años.

El envejecimiento es parte de la vida misma. Un proceso propio de nuestro ciclo vital que podemos enfrentar adoptando diferentes actitudes”. Así parte opinando el geriatra Juan Carlos Molina sobre el tema que lo apasiona y al que ha dedicado largos años de su vida profesional.


Entre sus iniciativas, ha desarrollado con sus pacientes del Centro Médico MEDS (Medicina, Ejercicio, Deporte y Salud) lo que denomina la “Revolución del Bienestar” y se desempeña, además, como profesor asistente de la Universidad de Chile.


Sus postulados, cuenta, pueden resumirse en los siguientes conceptos: El bienestar como un objetivo de vida. ¿La estrategia para lograrlo?: el Envejecimiento Activo.


“Envejecer bien o mal, digna o indignamente, sintiéndose parte importante de la sociedad o ‘un cacho’ depende del punto de vista de quien evalúa su propia realidad”, dice. Sin embargo, añade, no resulta sencillo hacerlo en la sociedad actual, que exalta los valores asociados a la juventud –como la belleza física o la capacidad para realizar múltiples actividades–,fomentando la actitud combativa frente al envejecimiento, que promueve la sensación de “inutilidad” de las personas cuando jubilan o de “fealdad” cuando aparecen las primeras arrugas.


“Las personas valoran negativamente envejecer y recurren a algún fármaco antidepresivo para soportarlo o acuden a una cirugía plástica que los haga parecer más jóvenes”, explica el geriatra.


–¿Cómo hacer el cambio de “switch” entonces?

–A través del convivir con el envejecimiento –contrario al combatir–, lo que implica la sana aceptación de la vida, promoviendo una actitud positiva y armónica que impulse el deseo de seguir participando y proyectándose en la sociedad acorde con la realidad física, mental y social de la adultez mayor.

–¿Una cuestión de actitud?


–La actitud que adoptemos frente a la vejez es lo que hace la diferencia. Quienes la combaten, inevitablemente se frustrarán, limitando sus posibilidades de seguir contribuyendo a la sociedad desde las capacidades que posean. Quienes conviven con su vejez en armonía, aportarán desde el ejemplo, demostrando que es una etapa que presenta nuevas oportunidades, y que el desafío consiste en aprender a sacarle provecho de acuerdo a las posibilidades y deseos

de cada uno.

–¿Existe el enfoque de la prevención en la geriatría actual?


–Lo explico con un símil: los geriatras debemos prevenir el “choque” del automóvil, pero en la actualidad estamos actuando como “tasadores de autos con pérdida total”. El foco de acción del geriatra es conservar un eje funcional, basado en un enfoque no sólo biológico (presencia o ausencia de enfermedad), sino que también enfatizando lo funcional, mental y social, que establece la gran diferencia con otras especialidades.


“La idea es crear conciencia sobre conductas de autocuidado y realizar el tratamiento de enfermedades que atentan contra nuestra autonomía en forma temprana y anticipada. Es crucial generar, incluso al igual que en el niño, el ‘Control del Adulto Mayor Sano’”, sostiene el especialista. En nuestro país, donde la mujer tiene una expectativa de vida cercana a los 80 años y el hombre, de aproximadamente 75 años, la realidad, a juicio del doctor Molina, muestra que el grupo que más crece son los adultos mayores frágiles, quienes tienen más riesgo de discapacidad y con lo cuales se debe tener una conducta previsora, para evitar la catastrófica pérdida de la autonomía y el llegar a sentirse “carga” de la familia.


¿Usted postula que la visita al geriatra debe ser temprana y que mientras más temprana mejor?

–Postulo que asistir al geriatra no es un asunto de “viejos”. Al geriatra debieran ir aquellos que estén viendo amenazada su funcionalidad, quienes presenten varias patologías o sintomatología poco clara de carácter oculto, con tendencia a la cronicidad y/o discapacidad, con repercusión social y quienes toman habitualmente múltiples fármacos, entre otros.

También los que están física y mentalmente bien y quieren mantenerse así el mayor tiempo posible. Además, quienes son adultos y quieren desde ya vivir una vejez activa.

–De allí el concepto de envejecimiento activo…

–Así es. Este es un proceso de optimización de las oportunidades de salud del adulto mayor. Comprende aspectos de participación y seguridad, con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen. El término “activo” alude a la participación continua en las actividades sociales, económicas, culturales, espirituales y cívicas; no sólo a la capacidad para estar físicamente activo. Un adulto mayor que se retira del trabajo, y los que están enfermos o viven situación de discapacidad, pueden perfectamente seguir contribuyendo activamente con sus familias, amigos, en su comunidad.

El gran objetivo, resume el doctor Molina, es ampliar la esperanza de vida saludable y la calidad de vida de todas las personas a medida que envejecen, incluyendo aquellas personas frágiles, discapacitadas o que necesitan asistencia. Y en ese sentido, mantener la autonomía y la independencia a medida que se envejece es un hecho, literalmente, vital.