Reciban un saludo muy cariñoso de nuestra parte,con paz, rodeados de nuestros seres queridos y amistades.
Siempre en la Luz del amor.
s.
Mario Rivas
Mantener elevada autoestima en la tercera edad permite a los ancianos contar con seguridad y confianza para relacionarse con los suyos, realizar actividades o emprender proyectos con independencia. En pocas palabras, es el motor para vivir en plenitud
Por fortuna, cada vez son más las personas de la tercera edad que hacen a un lado los prejuicios sociales que encasillan a la vejez como periodo de baja creatividad y productividad, a la vez que plagado de enfermedades, enojo y soledad. Poco a poco se han dado cuenta que muchos de los problemas de la vejez no se encuentran en enfermedades o deterioro de las capacidades, sino en la actitud con que enfrentan la vida: queriéndose o repudiándose.
Y es que la gran mayoría de los estereotipos respecto a la tercera edad se dedican a lastimar la idea que el anciano tiene acerca de sus atributos, cualidades, labores y objetivos que posee o persigue, es decir, de su autoconcepto de la vida, lo cual redunda en que sienta poco afecto por sí mismo y disminuya su autoestima hacia su propia persona.
De esta forma crea un círculo vicioso, pues al disminuir su autoestima el anciano se siente triste, inseguro y con poca creatividad, de manera que su desempeño se ve reducido y “reafirma” la terrible y destructiva idea sobre su baja productividad.
Sin embargo, este mismo mecanismo puede ser utilizado de manera completamente opuesta para obtener resultados positivos o, dicho de otro modo, mejorar el autoconcepto para alimentar el amor por sí mismo. Una buena forma de lograrlo consiste en la realización de actividades recreativas que permitan al anciano sentir satisfacción consigo mismo y que le ayuden a acercarse plenamente a su familia, seres queridos y sociedad.
Carácter independiente
Una persona de la tercera edad debe fomentar en sí mismo todo aquello que le ayude a formar un carácter independiente, básico para mejorar su autoestima y la realización de sus metas personales, para lo cual es indispensable atender dos aspectos primordiales: físico y psicológico.
Respecto al primero, podemos afirmar que un buen funcionamiento orgánico permite al anciano gozar de autonomía: arreglar su habitación, cocinar, bañarse y arreglarse impedirá que se le considere “una carga”.
Contrario a lo que se piensa, el anciano no tiene por qué sufrir atrofia en su capacidad de movimiento, coordinación ni fuerza. La falta de práctica es, más bien, la causa de aparentes problemas, y no afecta sólo a miembros de la tercera edad, sino a cualquier ser humano, por joven que sea. Como alternativas para lograr buen acondicionamiento físico se cuenta con distintas opciones, que van desde la práctica de baile de salón a la caminata, pasando por el Tai-Chi y yoga.
En lo psicológico, es prudente comentar que la actividad mental continua permite motivar al anciano y mantener en activo sus recuerdos, con lo cual será más difícil que se presente pérdida de memoria y la llamada “jubilación mental”, que ocurre cuando un individuo se sugestiona con la idea de que a su edad ya no puede aprender nada nuevo ni realizar actividades que antes eran sencillas.
Aunque hay quienes piensan que cuando la persona envejece tiene menos capacidad intelectual, investigaciones realizadas en la Universidad de Harvard, Estados Unidos, han permitido concluir que al mantener la actividad mental activa, la mayoría de los seres humanos conservamos intactas nuestras facultades de raciocinio al menos hasta los 70 años, y 30% llega sin ningún problema a los 80 ó 90. Por ello, se recomienda lectura, cine o ajedrez, que pueden practicarse de forma colectiva, fomentando la convivencia y el intercambio de ideas.
De esta manera, conservar al organismo y mente en buen estado redundará en carácter seguro y pensamiento lúcido, es decir, en una personalidad que no se anticipará al rechazo o fracaso, sino que sea emprendedora y con mejor relación con su entorno. Paulatinamente, la creación de diferentes intereses y pasatiempos puede transformar a la tercera edad en una etapa memorable, donde incluso se inicie un negocio o un nuevo amor.
Ahora bien, aunque la situación económica puede ser un factor que aparentemente impida gozar de ciertas actividades, lo cierto es que la participación familiar, la realización de alguna labor productiva y el apoyo de instituciones culturales, facilita en mucho alcanzar estos objetivos.
Para comenzar
Uno de los primeros pasos consiste en manifestar con otras personas las inquietudes que se tengan, a fin de aclarar las ideas propias y contar con nuevas opiniones y experiencias. Así es posible tener en claro, por ejemplo, cuáles son las actividades que más gustan: canto, baile, artesanía, visitas a museos, leer (puede preguntar sobre algunos títulos), practicar artes marciales o meditar.
Luego, asista a los lugares donde desee tomar un curso o taller, y acuda a ver teatro o escuchar música; no tenga miedo de preguntar, pues siempre hay alguien amable con ganas de ayudar.
Planear cada una de sus labores y llevarlas a cabo es magnífica forma de trabajar por uno mismo, de quererse y apreciarse, es decir, de mejorar su autoestima, algo a lo que todo ser humano tiene derecho
Siempre en la Luz del amor.
s.

Mario Rivas
Mantener elevada autoestima en la tercera edad permite a los ancianos contar con seguridad y confianza para relacionarse con los suyos, realizar actividades o emprender proyectos con independencia. En pocas palabras, es el motor para vivir en plenitud
Por fortuna, cada vez son más las personas de la tercera edad que hacen a un lado los prejuicios sociales que encasillan a la vejez como periodo de baja creatividad y productividad, a la vez que plagado de enfermedades, enojo y soledad. Poco a poco se han dado cuenta que muchos de los problemas de la vejez no se encuentran en enfermedades o deterioro de las capacidades, sino en la actitud con que enfrentan la vida: queriéndose o repudiándose.
Y es que la gran mayoría de los estereotipos respecto a la tercera edad se dedican a lastimar la idea que el anciano tiene acerca de sus atributos, cualidades, labores y objetivos que posee o persigue, es decir, de su autoconcepto de la vida, lo cual redunda en que sienta poco afecto por sí mismo y disminuya su autoestima hacia su propia persona.
De esta forma crea un círculo vicioso, pues al disminuir su autoestima el anciano se siente triste, inseguro y con poca creatividad, de manera que su desempeño se ve reducido y “reafirma” la terrible y destructiva idea sobre su baja productividad.
Sin embargo, este mismo mecanismo puede ser utilizado de manera completamente opuesta para obtener resultados positivos o, dicho de otro modo, mejorar el autoconcepto para alimentar el amor por sí mismo. Una buena forma de lograrlo consiste en la realización de actividades recreativas que permitan al anciano sentir satisfacción consigo mismo y que le ayuden a acercarse plenamente a su familia, seres queridos y sociedad.
Carácter independiente
Una persona de la tercera edad debe fomentar en sí mismo todo aquello que le ayude a formar un carácter independiente, básico para mejorar su autoestima y la realización de sus metas personales, para lo cual es indispensable atender dos aspectos primordiales: físico y psicológico.
Respecto al primero, podemos afirmar que un buen funcionamiento orgánico permite al anciano gozar de autonomía: arreglar su habitación, cocinar, bañarse y arreglarse impedirá que se le considere “una carga”.
Contrario a lo que se piensa, el anciano no tiene por qué sufrir atrofia en su capacidad de movimiento, coordinación ni fuerza. La falta de práctica es, más bien, la causa de aparentes problemas, y no afecta sólo a miembros de la tercera edad, sino a cualquier ser humano, por joven que sea. Como alternativas para lograr buen acondicionamiento físico se cuenta con distintas opciones, que van desde la práctica de baile de salón a la caminata, pasando por el Tai-Chi y yoga.
En lo psicológico, es prudente comentar que la actividad mental continua permite motivar al anciano y mantener en activo sus recuerdos, con lo cual será más difícil que se presente pérdida de memoria y la llamada “jubilación mental”, que ocurre cuando un individuo se sugestiona con la idea de que a su edad ya no puede aprender nada nuevo ni realizar actividades que antes eran sencillas.
Aunque hay quienes piensan que cuando la persona envejece tiene menos capacidad intelectual, investigaciones realizadas en la Universidad de Harvard, Estados Unidos, han permitido concluir que al mantener la actividad mental activa, la mayoría de los seres humanos conservamos intactas nuestras facultades de raciocinio al menos hasta los 70 años, y 30% llega sin ningún problema a los 80 ó 90. Por ello, se recomienda lectura, cine o ajedrez, que pueden practicarse de forma colectiva, fomentando la convivencia y el intercambio de ideas.
De esta manera, conservar al organismo y mente en buen estado redundará en carácter seguro y pensamiento lúcido, es decir, en una personalidad que no se anticipará al rechazo o fracaso, sino que sea emprendedora y con mejor relación con su entorno. Paulatinamente, la creación de diferentes intereses y pasatiempos puede transformar a la tercera edad en una etapa memorable, donde incluso se inicie un negocio o un nuevo amor.
Ahora bien, aunque la situación económica puede ser un factor que aparentemente impida gozar de ciertas actividades, lo cierto es que la participación familiar, la realización de alguna labor productiva y el apoyo de instituciones culturales, facilita en mucho alcanzar estos objetivos.
Para comenzar
Uno de los primeros pasos consiste en manifestar con otras personas las inquietudes que se tengan, a fin de aclarar las ideas propias y contar con nuevas opiniones y experiencias. Así es posible tener en claro, por ejemplo, cuáles son las actividades que más gustan: canto, baile, artesanía, visitas a museos, leer (puede preguntar sobre algunos títulos), practicar artes marciales o meditar.
Luego, asista a los lugares donde desee tomar un curso o taller, y acuda a ver teatro o escuchar música; no tenga miedo de preguntar, pues siempre hay alguien amable con ganas de ayudar.
Planear cada una de sus labores y llevarlas a cabo es magnífica forma de trabajar por uno mismo, de quererse y apreciarse, es decir, de mejorar su autoestima, algo a lo que todo ser humano tiene derecho


El crepúsculo de la vida trae consigo su propia lámpara.

Envejecer no es sinónimo de enfermedad, demencia senil o ausencia de deseo sexual. Tampoco lo es de carencia de capacidad productiva o creativa ni de un estado de eterno cansancio que obliga a llevar una vida sedentaria. José Saramago, premio Nobel de Literatura en 1998, comenzó a escribir en su retiro, pero no es el único ejemplo de artistas que han logrado su máximo esplendor creativo a edades avanzadas. Y es que el envejecimiento bien llevado consiste, sencillamente, en vivir más y disfrutar del tiempo libre haciendo lo que no se pudo, no se quiso o no se supo hacer antes de alcanzar la madurez. Sin embargo, la sociedad todavía no ofrece suficientes propuestas para llenar los momentos de ocio de ese periodo de la vida y da la espalda a la realidad, a pesar de que dentro de 30 años la mitad de la población de este país estará jubilada o en vísperas de hacerlo. A esto se le añade el aumento de la esperanza de vida, situada en los 76,9 años, con lo que tras el retiro laboral quedan todavía muchos años en los que disfrutar con actividades distintas a cuidar de los nietos o pasear. Y aunque menos de las necesarias, cada vez son más las alternativas, al margen de las vacaciones en temporada baja, destinadas a esta franja de edad. Estudios universitarios, portales interactivos en Internet o programas de voluntariado son algunas de las propuestas.
Internet se convierte en un interesante aliado para el ocio. Los internautas que superan los 50 años representan un porcentaje escaso en la Red, pero son, por el contrario, muy participativos. Según un estudio publicado por la Red Internauta, los servicios más utilizados son el chat (charlas a través de Internet) y el e-mail (correo electrónico), por encima de la navegación por páginas web. En el caso del e-mail, sus ventajas frente al correo convencional son incuestionables, al menos, en cuanto al tiempo de entrega, cantidad y diversidad de archivos que se pueden adjuntar (imágenes, sonido, texto). En Internet se suceden concursos, como el que busca al mejor abuelo o la mejor abuela del año, foros de encuentro profesionales y de aficiones o campeonatos de ajedrez. De hecho, las grandes firmas virtuales comienzan a percibir el filón que suponen las personas de una franja alta de edad, con un relativo poder adquisitivo y que toman decisiones rápidas, y tratan de introducirse en páginas específicas que para esta edad empiezan a abundar en la Red y cuentan ya con un público minoritario pero fiel. Una de ellas, ademas de vejezyvida que está ahora visitando, es Jubilatas, portal con contenido realizado por y para personas mayores de 65 años que no se limita a hablar de salud, alimentación o consejos. Destaca también Mayores, jubilados y tercera edad, portal que ofrece contenidos de ocio, salud, medicinas alternativas, cursos gratis online, ofertas demandas de trabajos, viajes, cocina, deportes, sexo, amigos, cines, teatros y horóscopos. El último en aparecer en escena es Hacia una nueva juventud, portal dedicado a la tercera edad con contenidos interesantes tanto para particulares como para profesionales del sector e instituciones públicas y privadas.