jueves, 26 de mayo de 2011

LOS ABUELOS Y SU AMOR




En una ocasión, dialogando con algunos orientadores de abuelos jóvenes, surgió la duda acerca de la posible acción educativa de los abuelos con sus nietos.        ¿Debían ellos educar a sus nietos o lo suyo era "disfrutar de sus nietos", sin maleducarlos?         
¿Pesaba, realmente, sobre ellos algún tipo de responsabilidad educativa respecto a sus nietos?     
Alguien zanjó la cuestión diciendo:
- A los abuelos no nos corresponde la acción educativa, sino la acción cultural con nuestros nietos.Y todos asentimos, admirados de la sabiduría de aquel abuelo.  Si la educación es la primera y primordial tarea de la cultura, los abuelos no educan a sus nietos, pero facilitan extraordinariamente -con su acción cultural- su educación.
Deberíamos preguntarnos qué se requiere, en la existencia de un abuelo, para poder realizar esa acción cultural.
En primer lugar, diríamos, reclama una vida serenamente madura. Y en segundo lugar, la experiencia vivida y reflexionada, que viene a constituir un tesoro en la vida familiar.
La edad de la experiencia
Empecemos por lo último:
Experiencia reflexionada: ¿Podríamos colocar toda esta larga etapa del abuelo joven bajo el epígrafe de la "edad de la experiencia"?
No valoramos hoy la experiencia del ser humano como es debido, quizá porque somos civilizados, pero no cultos. La experiencia es un elemento necesario, aunque no suficiente, para llegar a ser una persona culta.
Muchas personas que han dejado a la humanidad un legado cultural, han realizado lo mejor de su obra en esta "edad de la experiencia". Y si estos hombres -Platón, Aristóteles, Miguel Ángel, Cervantes, etc.- han hecho esto, los demás ¿por qué no? Cada hombre y cada mujer puede realizar lo mejor de su obra en la edad de la experiencia.
Sobre todo, si sabe preparar esa edad, en lugar de temerla.
La experiencia de una persona mayor es tanto más valiosa cuanto más reflexionada. Es decir, en tanto que viene a ser la unión del pensar y del hacer, a lo largo de muchos años.
Es una experiencia tanto más valiosa -sobre todo, en el ámbito familiar- cuanto más disponible y menos impuesta.
¿Y qué puede hacer la persona, cuya experiencia no se busca o no se aprovecha? ¡Escribir!
Escribir, en la edad de la experiencia, es hacer más disponible la propia existencia, ponerla a disposición de futuras generaciones a quienes interese. Dejarla ahí para el futuro.
Pero ¿qué tipo de experiencias? Uno piensa, ante todo, en su experiencia profesional; en todo el saber acumulado en cuestiones, digamos, de técnica profesional; en lo adquirido personalmente, en muchos años, hasta conocer a fondo su oficio.
Pero no es esta la experiencia más importante de una persona en esta edad. Sobre todo, cuando se valoran más los aspectos técnicos que los aspectos humanos de la profesión, o cuando el progreso técnico exige cambios continuos en el enfoque del propio quehacer profesional.
No es la experiencia más importante la del experto en algún sector especializado del hacer humano, sino la del experto en el arte de vivir. La llamamos "edad de la experiencia", porque a ella se reserva la experiencia del vivir.
En este sentido escribe Emma Godoy:
"Experiencia es distinguir el bien del mal en cada caso; haber aprendido las causas de los aciertos y éxitos existenciales y también las causas de los daños y desastres"
La aceptación de sí mismo
Esta experiencia del vivir supone haberse probado a sí mismo: en lo favorable y en lo adverso; en lo placentero y en lo doloroso; en los aciertos y en los fallos; en los triunfos y en los desastres, con el correspondiente incremento de conocimiento propio y de aceptación de sí mismo.
En la civilización actual, un problema importante es la no aceptación de las personas que han cumplido los sesenta años, y aún antes. Pero es bastante más grave el problema de no aceptarse a sí mismo.
Si una persona de cincuenta o de sesenta años no se acepta a sí misma tal cual es, con sus posibilidades y sus limitaciones, con algunas facultades disminuidas, no podrá ayudar a los jóvenes, y, en general, a su familia extensa, desde su valiosa experiencia en el arte de vivir, que incluye la experiencia del dolor.
Naturalmente, la aceptación de sí mismo no se puede improvisar. Uno debe practicarla desde mucho antes, porque es crecer en libertad en todas las edades.
En esto, como en todo, sólo si ha habido una cuidada preparación, cabe esperar de esta etapa de la vida un buen servicio para la propia familia y para la sociedad (actual y próximo-futura).
Esta preparación equivaldría a una educación juvenil para la edad madura, para la edad de la experiencia, para la edad del jubilado. Pero es muy difícil "imaginar", antes de los cuarenta años, cómo será uno mismo y qué hará y cómo vivirá en la última fase del abuelo joven o en la del abuelo mayor, por ejemplo.
Antes de jubilarse oficialmente convendría prever qué va a hacer uno al día siguiente de la jubilación oficial y hasta la jubilación real.
Convendría saber, con tiempo suficiente, que uno -abuelo o no- alcanza una edad que requiere: cierta autonomía económica; alguna preparación física; una posible previsión en lo profesional; y un continuo crecimiento espiritual.
Entonces esas fases finales del abuelo joven y la que sigue -la del abuelo mayor, enfilando antes o después la recta final- podrían ser: la edad de la sabiduría (sabiduría del vivir y del morir); la edad de la esperanza; e incluso la edad de la mística, cuando ya se ha alcanzado una cumbre, en la que el aire es más puro, en la que se puede decir que: ha llegado la hora del espíritu.
Por eso -traspasando por un momento las fronteras cronológicas del abuelo joven-, resulta muy triste la imagen del ser humano que llega al ocaso de la vida, cerrado su horizonte a lo trascendente, prisionero de su terrenidad, sin visión sobrenatural.
Es un final oscuro, tenebroso, sin cumbre y sin luz. Aunque, mientras vive, puede el hombre rectificar, arrepentirse, volver a empezar. Sobre todo, si una mano amiga le ayuda.
En fin, la importancia de los abuelos radica:
- en el tesoro de su experiencia en el arte de vivir;
- en su desprendimiento;
- en su humilde pasar inadvertidos haciendo el bien;
- en su sonrisa habitual;
- en sus decantados proyectos para los que faltará tiempo;
- en su grandeza espiritual.
Esta aceptación de sí mismo, en las últimas fases vitales -al igual que en las anteriores, pero más difícil- es la primera condición que señalábamos, para poder realizar la acción cultural que se espera de un abuelo joven: vivir una vida serenamente madura.

miércoles, 25 de mayo de 2011

COMO SE PUEDE AYUDAR A UN ENFERMO TERMINAL


Observa lo fácil que puedes ayudar a un enfermo terminal
Cada día nos enteramos de casos, cercanos a nosotros, donde aparentemente ya no hay nada por hacer.
Quizá un familiar o un amigo,  hospitalizados o en casa,  que están a punto de morir y donde la ciencia no ofrece solución alguna.
La mayoría de nosotros hemos pasado o pasaremos experiencias similares.
¿Y cuántas veces hemos oído esta frase?

“Hay veces en que no se puede ya cambiar el rumbo de las cosas”
¿Será?
En mi experiencia personal eso es falso.

Mi padre murió de cáncer de cerebro y de pulmón hace tres años.
Diario, por tres meses  desde que nos enteramos de su enfermedad y hasta el día de su muerte en su propia cama,  le apliqué energía cinco minutos por día.
Esos cinco minutos eran increíbles. Durante la transmisión de energía y después de ella la cara de mi padre cambiaba: sentía paz.
Te aseguro que mi padre no sintió dolor alguno y prácticamente nunca le faltó el aire. Compramos un tanque de oxígeno, pero no fue necesario su uso.
La calidad de vida con la que murió fue increíble.
Claro que cada día perdía peso y se sentía por momentos verdaderamente mal, pero la energía transformó  toda la situación.
A mi madre también le aplicaba energía. Lo que la ayudó a no desmoronarse: llevaban 40 años de matrimonio.
Ella permaneció fuerte, vivió el dolor, pero prosiguió adelante con mucha fuerza y esperanza.

En otra ocasión mis vecinos, que sabían que me dedicaba a la medicina, me pidieron ayuda.
El señor Arturo,  padre de familia con 2 hijos en secundaria, tenía cáncer de estómago.
Estuve un rato con él, a solas. Este hombre estaba en los huesos, pesaba unos 40 kg y con más de 1.80 m de estatura.
Su rostro se veía sin color, sin brillo; con una mirada vacía y llena de angustia.
Vomitaba muy frecuentemente durante el día. Casi no podía hablar: jadeaba.
Decidí aplicarle energía. Le hice depuración de sangre más local en el estómago, luego  le apliqué al C7 (centro neurológico emocional) y al C3 (centro que gobierna el estómago) y finalmente  C4 (cardiovascular) durante cinco minutos.
Al final me despedí prometiéndole regresar al día siguiente por la noche.

Volví a verlo, como habíamos quedado. Su esposa me abrió la puerta y me comentó que su marido había dormido mejor y se había calmado mucho. Vomitó mucho menos y quería verme. Me había estado esperando todo el día.
Mejor dicho, estuvo esperando la energía todo el día.
Pasé a su habitación, realmente tenía otro color. Le apliqué el tratamiento y me despedí.
Así pasaron algunos días.
Finalmente falleció.
Pero partió de una manera totalmente diferente a la que estaba viviendo. Murió de la mejor manera posible.
IRECA permitió  un contacto no meramente intelectual o emocional sino mucho más profundo. Más allá de palabras.
La Física Moderna dice que en el reino de la energía accedemos a una dimensión donde el tiempo es relativo.
5 Minutos pueden ser para siempre y permanecer presentes todo el día.
Con este tipo de Energía…se genera un contacto con lo más real de uno  y del paciente. En esos momentos uno siente en cada célula y en el corazón una necesidad de agradecer muy grandes, y lo que queda es paz y alegría imposibles de callar.
Cuando cada día nuestro familiar o amigo empeora, uno busca, a veces desesperado, ayuda y soluciones,  pero el momento se acerca,.
¿Crees que ya no hay nada que podamos hacer?
¿Acaso solo los médicos especializados están capacitados para hacer algo?
El paciente, a merced del destino, igual que sus familiares, viendo a los médicos como semidioses y héroes.

¡Es hora de cambiar esa pasividad espantosa!

Si eres de los que dice: ¡Yo no puedo hacer nada! ¡Eso no tiene nada que ver conmigo!.
Entonces quiere decir que no puedes hacer nada con tu vida.

Crecer es hacerse responsable de todos los potenciales y  capacidades que tenemos, desarrollarlos y utilizarlos.
Es también enfrentar esas situaciones siendo útiles  a nosotros y a los demás. No alejándose o solamente lavándose las manos, o enganchándonos en sufrimientos  o negatividades y pasividad.
Es posible estar activo y positivo en esas situaciones.

Es mucho lo que se puede hacer.
Lo he constatado durante los últimos 15 años que aplico energía con la técnica de IRECA.

  • Es posible cambiar la situación de desesperanza en algo diferente.
  • Es necesario ayudar al enfermo de una manera palpable y real y no solo con palabras y emociones, que seguramente en ciertos momentos pueden ser útiles.
  • El enfermo necesita mucho más que palabras, necesita energía, algo que verdaderamente  calme su mente y su cuerpo y le dé ese alimento sutil que lo contactará con su realidad energética y eterna.

El diagnóstico ya está, entonces… ¿Cómo hacemos para que este momento se transforme?
¿Solo cinco minutos diarios pueden cambiar todo el ambiente y toda la situación?
Tú puedes aprender esta técnica en un par de días.
Abre los ojos.
El potencial ya lo traes y la capacidad la puedes desarrollar más pronto de lo que imaginas.

ACCIDENTES DE POR VIDA

Luis deMoya,Sacerdote, sufrió en 1991 un accidente de tráfico que le dejó tetrapléjico. A la pregunta, el hecho de ser tetrapléjico, ¿cómo le ha cambiado la vida?, responde: “Sólo de modo accidental. Me considero la misma persona: por resumir, elmismo sacerdote de jesucristo que antes del accidente. Fue uno de los primeros convencimientos que tuve al recobrar la conciencia después del golpe. Me ha cambiado la vida, como es evidente, en el modo material de desenvolverme. Ahora todo lo llevo a cabo con ayuda de otros y apoyándome en medios técnicos. Pero sigo siendo yo. Mi vida tiene el mismo sentido, idéntico destino”.


A los 38 años. A partir de entonces su vida cambió, pero sólo de modo accidental, como nos explica. Luis de Moya se encarga de diferentes capellanías en la Universidad de Navarra, dentro de las limitaciones de su estado. Su actitud vital y su testimonio contrastan con la visión que ha presentado Alejandro Amenábar en su película ‘Mar adentro’, que recoge la historia de Ramón Sampedro y que ante el dolor humano ofrece como única respuesta terminar con la vida de quien padece.

¿La película ‘Mar adentro’ forma parte de una campaña para sensibilizar a la opinión pública española sobre la “necesidad” de legalizar la eutanasia?
No soy quién para emitir un juicio en ese sentido. Resulta, sin embargo, bastante claro que, de hecho, la película, según me han contado y por lo que he leído, transmite una visión favorable de la eutanasia que el protagonista de la cinta solicita. Dicen que los “buenos” de la película –los razonables, los inteligentes y en definitiva todos los personajes pensados para hacer caer bien al espectador- son partidarios de la eutanasia.

No así los que no están dispuestos a matarlo por compasión. Según parece, estos son o pueblerinos que no razonan o arrogantes sin fundamento o ridículamente tozudos, según los casos. En este sentido, en efecto, puede sensibilizar a la opinión pública a favor de la necesidad de legalizar esa práctica. Pero con actores, quién sabe, puede hacer lo que quiera.

¿Conoció a Ramón Sampedro?
Nunca estuve ante Ramón Sampedro. Le escribí en diversas ocasiones, nos encontramos en algún programa de radio, y, creo recordar, también de televisión, y charlé con él varias veces por teléfono. Precisamente, en la última de esas conversaciones telefónicas –estaba yo en Santiago de Compostela- concretamos una cita en su casa para aquella mañana. Finalmente, el encuentro no tuvo lugar. Ni siquiera bajé de la furgoneta, ni intercambiamos palabra alguna porque su casa era inaccesible para mí. Esto sucedía medio año antes de su muerte.

Lo que a usted le anima a vivir y da sentido a su vida ¿no era válido para Ramón Sampedro?
Considero que sí. Él, sin embargo, se negó de modo expreso a mantener conmigo una correspondencia en ese sentido. Puesto que ambos estábamos firmemente persuadidos de nuestras convicciones no tenía sentido alguno el diálogo. Así me lo escribía, de modo tajante lo entendí, en la única, larga (veinte cuartillas con la boca) y definitiva carta que recibí de él.
Opus Dei - Luis de Moya saliendo de la Facultad de Arquitectura.
Luis de Moya saliendo de la Facultad de Arquitectura.

Si se legaliza la eutanasia en nuestro país, ¿qué consecuencias acarreará?
Me imagino que sucederá más o menos como en otros países, añadiendo a ello el apasionamiento propio del carácter español. También aquí se abrirán “centros especializados”; se producirá un cierto ahorro en pensiones; y veremos el “éxodo” de personas mayores y enfermos crónicos, si tienen posibilidades económicas, a otros países donde se sientan seguros; se producirá una crisis entre generaciones (los mayores se sentirán culpables) en cuanto se considere práctica normal la muerte anticipada de los que son una carga; en la práctica, la tercera parte al menos, se harán sin consentimiento del paciente por mucho que sea el control.

La aceptación social de esta práctica producirá unas personas esencialmente egoístas que actuarán con rectitud, en todo caso, procurando actuar dentro de la legalidad para no incurrir en delito: liberados finalmente de la generosidad gratuita por amor, las personas actúan a impulsos del miedo.


¿Por qué hay más interés en ayudar a morir que en ayudar a vivir?
Me atrevo a decir que, simplemente, porque es más fácil. Es menos costoso, desde todos los puntos de vista. Una vez superada la barrera de los sentimientos, acabar rápidamente con el dolor propio y ajeno ocasiona menos problemas que ayudar a morir dignamente al enfermo. En realidad, para ser precisos, lo que hoy se entiende por ayudar a morir es, en realidad, matar al paciente por compasión. Ayudar a morir, en el sentido genuino de las palabras, supone aportar los medios para que el paciente tenga una buena muerte de acuerdo con su situación y con su dignidad de persona. No es admisible, por consiguiente, acelerar la muerte o anticipar su momento.

Opus Dei -
Ayudar a un enfermo terminal conlleva dedicación de tiempo, de cuidados muchas veces pequeños y sencillos pero imprescindibles, la administración –en su caso- de los calmantes necesarios para el dolor, y, muchas veces, el simple acompañar que hace sentirse a la persona verdaderamente digna de atención: valorada como tal, querida.

Qué valor tienen el dolor y el sufrimiento
Hay que decir que se ha mitificado mucho el sufrimiento en la enfermedad. Cada vez se avanza más en el tratamiento del dolor y son más frecuente las ‘Unidades del dolor’ en los hospitales. Una buena medicina sabe calmar el dolor. En último extremo siempre se puede llegar a sedar al paciente si no se pudiera calmar su dolor de ningún modo. Muy pocas veces, sin embargo, es necesario. De hecho, los partidarios de la eutanasia acuden ya pocas veces al argumento de “dolores insoportables” como un justificante para provocar intencionadamente la muerte.

Me parece que todos tenemos experiencia de que amar de verdad cuesta. En cierto sentido supone siempre un cierto dolor, si no estamos hablando, desde luego, del amor superficial e inconsistente de una novela rosa. No en vano, se ha dicho que “el dolor es la piedra de toque del amor” o que “es tal la condición del hombre que no puede manifestar su amor sino en categorías de sufrimiento”. En definitiva: yo amo algo en la medida en que estoy dispuesto a sufrir por ello. El dolor serenamente llevado en el momento de la muerte, aunque debe calmarse en lo posible con fármacos y apoyo humano, puede ser una manifestación de reconocimiento de la propia condición de criatura. Todo ser humano, sin saber cómo y sin iniciativa alguna, se siente vivo de modo personal, y no se otorga la facultad de abandonar esa vida por propia iniciativa sin hacer una violencia a la realidad de las cosas.

Para un cristiano, hijo de Dios, el sufrimiento llega a alcanzar valor de corredención. En unión al sacrificio de Cristo en la Cruz, el cristiano, dispuesto a sufrir en diversas circunstancias de su vida si es necesario, llega a ser, en palabras de san Pablo, otro Cristo.

QUEDA PROHIBIDO

QUEDA PROHIBIDO !
Queda prohibido llorar sin aprender
levantarte un día sin saber que hacer,
tener miedo a tus recuerdos.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor.
Queda prohibido dejar atus amigos
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles solo cuando los necesitas.
Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.
Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un ultimo suspiro.
Queda prohibido echar a alguien de menos sin
alegrarte, olvidar sus ojos, su risa,
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen mas que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.
Queda prohibido no crear tu historia,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.
Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual.
PABLO NERUDA

martes, 24 de mayo de 2011

REMEDIOS NATURALES

 Para combatir las gripes de estos cambios de clima,Con el frío, las calefacciones, los cambios de temperatura y las peleas continuas para conseguir que se pongan el abrigo, lo normal es que más de uno en casa se te resfríe; y luego vienen las noches sin pegar ojo por toses continuas, la casa invadida por pañuelos de papel (sucios) y la necesidad de mimos y galletas extra.


Para combatir los males de Mayo y Junio sin pasar por la farmacia, aquí te propongo unos cuantos remedios naturales. Eso sí, recuerda que si aparecen fiebre u otros síntomas sospechosos lo mejor es una visita al Doctor a tiempo para evitar acabar en urgencias a las tantas de la mañana.
Aquí van:
  • El más barato: una cebolla. Así de simple. Nunca imaginaste lo que podría hacer por ti esa triste cebolla que tienes escondida en un rincón de la despensa. Si coges esa cebolla, la partes en cuatro trozos y la dejas en la habitación de la persona que tose o está congestionada notarás los resultados en cuestión de minutos. ¿Tos? Bye-bye. ¿Nariz? Mucho más despejada. Y ahora, a dormir (y a dar gracias a la cebolla).
  • El más dulce: miel. Este es de toda la vida. Una cucharada de miel, un chorrito de limón y a dejar descansar la garganta. (Los bebés menores de un año no pueden tomar miel).
  • El más sano: busca la palabra vitaminas en tu comida. Pimientos rojos, brócoli, kiwis, caquis, naranjas, limones, fresas, espinacas... Introdúcelas en la dieta para mejorar las defensas de toda la familia.
  • El más "moderno": digo moderno por poner una etiqueta (me tenéis que reconocer que se ha puesto de moda), pero la homeopatía lleva ahí desde siempre. El própolis, la jalea real... son sustancias que si se toman regularmente pueden ayudar a las defensas. Eso sí, consulta con el pediatra antes de administrarlas a niños.
  • El más verde: las plantas medicinales llevan utilizándose siglos. Las infusiones de anís, famosas para el estómago, ayudan también para los catarros. El orégano es expectorante y la canela ayuda también para la tos. ¿Qué tal si incluyes en el menú pasta con tomate y orégano y un arroz con leche de postre? (Recuerda consultar con tu Doctor qué infusiones puedes administrar y cómo prepararlas...).

ALIMENTACIÓN SALUDABLE PREVIENEN

 Enfermedades Oncologicas Y cardiovasculares. Además, se recomienda el consumo de fitonutrientes, porque actúan como antioxidantes, protegiendo al ADN celular y evitan mutaciones que podrían causar cáncer, además porque fortalecen el sistema inmune.

Alimentación saludable puede evitar enfermedades oncológicas
Internet
Hoy en día debemos preocuparnos también por tener una alimentación saludable, y es que hay nuevos criterios alimenticios que aseguran que lo que se come tiene mucho que ver con la aparición de ciertas enfermedades, como las oncológicas y cardiovasculares, indica la Fundación Oncológica Encuentro (FOE), según publicación de Infobae.
La doctora Ana Matilde Israel, especialista en medicina interna, cardiología y medicina del deporte y miembro de FOE, sostiene que “Existen estudios que a partir de nuevos criterios alimentarios como la dieta Dash se mejoró la calidad de vida con menos ACV y habrá que esperar algunos años para verificar el mejoramiento del promedio de vida”.
Para ello, incluiremos en nuestras comidas diarias más porciones de frutas y vegetales que constituyen los ingredientes funcionales como antioxidantes, flavonoides, carotenoides, licopeno, vitaminas A y C, y folato, en esto se basa la dieta Dash.
El consumo de los fitonutrientes, que se pueden encontrar naturalmente en los alimentos, recomienda FOE, porque actúan como antioxidantes, protegiendo al ADN celular y evitan mutaciones que podrían causar cáncer, además porque fortalecen el sistema inmune y protegen al cuerpo del desarrollo de enfermedades crónicas degenerativas como: cataratas, artritis, hipertensión, diabetes, envejecimiento, arterosclerosis y enfermedades cardíacas, entre otras.
Y para contribuir mas con tu salud, los especialistas recomiendan ingerir carnes, pescado, huevos, cereales, legumbres, verduras, hortalizas, agua, caldos desgrasados, infusiones, aceites de oliva y semillas (girasol, maíz, soja, lino) y frutos secos.
Además, se debe realizar caminatas de 30 minutos diarios, por lo menos 3 o 4  veces a la semana, “continuar con la práctica de funciones intelectuales ya que según describen algunos estudios retardaría la aparición del Alzheimer, mejorando la actividad motora independiente”, añade la doctora Israel.
A su vez, los especialistas recomiendan, no tomar alcohol ni fumar, ingerir dos veces a la semana una porción de carne roja magra, consumir 4 o 5 porciones de vegetales al día, las frutas también en la misma cantidad, se deben evitar fiambres, embutidos y salchichas, así como evitar frituras; alimentos horneados con grasa y carnes carbonizadas.

lunes, 23 de mayo de 2011

DOS AMIGOS


Para recopilar todos los hechos ocurridos no hay más que prestar oído a aquellos que tienen conocimiento de ellos y a quienes gustan de recordar historias vividas, oídas o quien sabe si inventadas. Aquí traigo ahora una anécdota de nuestros paisanos Don Francisco Sintado y Frasquito “El Veneno”.
Don Francisco Sintado González fue párroco de Arriate, su pueblo natal. En cierta fecha en la que se encontraba muy enfermo, próximo a lo que parecían sus últimas horas, recibió la visita de Frasquito el “El Veneno”, que vivía muy cerca de la casa del cura. Viendo próximo el trance se dirigió al enfermo con el siguiente ruego: “Don Francisco, cuando estés en el cielo le pides a Dios que tenga piedad de mí y me de otra vida”.
Don Francisco abrió los ojos y mirándole fijamente le extendió la mano y le dijo: “Frasquito, átame un hilo a este dedo para que no se me olvide”.

Frase: “Dios da el frío según el vestido”