lunes, 7 de febrero de 2011

PARA EL ADULTO MAYOR

Dignidad y libertad
Amor, cuando el corazón late de nuevo

La necesidad de amor es un sentimiento universal y no pertenece a una franja de edad.

El personal de los centros para la tercera edad a menudo es testigos de esos impulsos del corazón que se desencadenan entre residentes. Todos sabemos que la necesidad de amor, afecto y ternura es un sentimiento universal y que no es privativo de una franja de edad.

Las personas mayores lo sienten también como un alivio frente al peso abrumador de la soledad. Ante esta realidad, sin embargo, muchos se encuentran desorientados e incómodos. Los expertos nos recuerdan algo, tal vez olvidado por obvio: vivir un nuevo amor a una edad avanzada revela una vitalidad formidable que debería maravillarnos y tranquilizarnos, pues nos demuestra que es posible vivir hasta el final una vida plenamente humana. Pero nos incomoda.

¿Por qué? Por una parte, algunos creen que la esposa o el esposo difuntos han caído rápidamente en el olvido, como si el nuevo lazo afectivo implicara un rechazo del pasado. Y no es así. Una relación profunda deja huellas que ninguna otra puede borrar.

Por otra parte, las parejas tardías suscitan en muchos, a qué negarlo, un cierto escándalo íntimo: les gusta considerar a las personas mayores como gente serena, que se va desprendiendo progresivamente de la vida para prepararse a morir. Y la pasión que se despierta en ellas echa por tierra esta idea.

Además, a los hijos les cuesta asimilar que sus padresmayores, tienen una vida sexual, dificultad a la que se suma un sentimiento cercano a los celos, porque esa relación es la prueba de que los padres no se centran sólo en sus hijos.

Y no olvidemos el dinero... Dejar clara la transmisión de los mayores facilitará la acogida de la recién o el recién llegado.

Los nietos no tienen las mismas inhibiciones: son muy sensibles a las manifestaciones de ternura entre las personas mayores, es algo que les da confianza en el futuro; ven en ellas la prueba de que el tiempo no destruye forzosamente las relaciones

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