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sábado, 29 de agosto de 2009

DERECHOS DEL ADULTO MAYOR.

NORMATIVIDAD SOBRE ADULTO MAYOR

DERECHOS

Las personas adultas mayores, (definidas por la Organización Panamericana de la Salud como personas de 60 años o mas), son poseedoras de derechos inalienables en tanto que persona humana, como el derecho a la vida, a tener un nombre, etc; las personas adultas mayores son poseedoras también de derechos como ciudadanos, en tanto que son protegidos por un estado sujetándose a deberes y derechos.

Pero por constituir un grupo social en aumento y que en contextos como el nuestro pueden verse vulnerados sus derechos, nuestras leyes han contemplado derechos especialmente dirigidos a este grupo poblacional que van de acuerdo a sus necesidades como persona adulta mayor.

Aquí les brindamos los derechos específicos para personas adultas mayores contemplados en las leyes peruanas.

Las Personas Adultas Mayores tienen derecho a:

martes, 21 de julio de 2009

V I H .EN LAS PERSONAS MAYORES.

Aproximadamente el 29% de todas las personas con SIDA en los Estados Unidos tienen 50 años o más. En 2001 la proporción era del 17%. En algunas ciudades, hasta casi el 37% de las personas con SIDA pertenece a este grupo edad. El número de personas mayores a quienes se les diagnostica SIDA está aumentando. Alrededor del 50% de las personas mayores con SIDA se infectó hace un año o menos. Es importante mencionar que la mayoría de estos datos se basan en información de 33 estados de los Estados Unidos.

La tasa de VIH/SIDA entre las personas mayores es 12 veces mayor en los afro-americanos y 5 veces mayor en los hispanos que en los blancos

Muchos no consideran que se pueda hablar de "personas mayores" para referirse a quienes tienen 50 años. Sin embargo, se suele utilizar la edad de 50 años para las estadísticas relacionadas con las “personas mayores” con VIH y SIDA.


¿POR QUÉ SE ESTÁN INFECTANDO LAS PERSONAS MAYORES?

Existen diversos motivos:

  • Los proveedores de atención médica no examinan a las personas mayores para averiguar si tienen el VIH.
  • Las personas mayores puedan desconocer los factores de riesgo de infección con el VIH (consulte las hojas informativas 150 y 152).
  • Muchas personas mayores vuelven a estar solteras. Se divorcian o enviudan. Mientras estaban en pareja, no prestaban atención a los mensajes de prevención del VIH.
  • Falta de información preventiva dirigida a las personas mayores.
  • Convicción de que el VIH sólo afecta a los jóvenes.
  • Muchas personas mayores creen que el VIH sólo afecta a los jóvenes.
  • La mayoría de las personas mayores no recibe información sobre cómo protegerse al mantener relaciones sexuales (consulte la hoja informativa 151).
  • El uso de drogas representa más del 16% de las infecciones en mayores de 50 años.
  • Relaciones sexuales sin protección, tanto heterosexuales como homosexuales. El uso de Viagra y de otros fármacos que ayudan a los hombres a lograr y mantener la erección contribuye a un mayor índice de relaciones sexuales y de contagio de enfermedades de transmisión sexual entre las personas mayores como para los más jóvenes.
  • Los médicos quizás no diagnostiquen la infección con el VIH en las personas mayores. Algunos síntomas tempranos de la enfermedad con el VIH pueden parecerse a los signos normales de envejecimiento.
  • El estigma de tener VIH/SIDA puede ser peor para las personas mayores. Esto puede resultar en que escondan la infección a sus familiares y amigos.

LA ENFERMEDAD DEL VIH, ¿ES DIFERENTE EN LOS MAYORES?

Los primeros estudios de VIH en personas mayores se realizaron antes de que hubiera medicamentos antirretrovirales (ARVs) potentes. La mayoría de los estudios indicaba que los mayores empeoraban y morían antes que los jóvenes. Se creía que esto sucedía porque tenían un sistema inmunológico más débil. Además, las personas mayores suelen tener otros problemas de salud además del VIH.

Las investigaciones más recientes demuestran que las personas mayores responden bien al tratamiento antirretroviral. La mayoría de los pacientes mayores, a menos que consuman drogas o tengan problemas mentales, toman los medicamentos con más regularidad que los pacientes jóvenes. Ellos tienen mejor adherencia, (consulte hoja 405.)


¿EL VIH ES IGUAL EN LAS PERSONAS MAYORES?

Los niveles de células CD4 no se recuperan tan rápidamente en los pacientes de más edad que en las pacientes jóvenes.

Lamentablemente, no se dispone de información adecuada sobre las personas mayores, ya que por lo general, no se los incluía en los estudios clínicos de nuevos medicamentos. Las personas que se infectan cuando tienen más de 50 años parecen responder al tratamiento casi tan bien como los que lo iniciaron antes de los 50 y luego envejecieron.

Los efectos secundarios del tratamiento no suelen ser más frecuentes en las personas mayores. Sin embargo, los cambios provocados por el envejecimiento pueden asemejarse a los efectos secundarios del tratamiento o agravarlos. Por ejemplo, la edad avanzada es un factor de riesgo importante para enfermedades cardíacas y para el aumento de grasa en el abdomen. Algunas personas mayores VIH negativas, pierden grasa, un cambio similar al provocado por la lipodistrofia.

Las investigaciones recientes sugieren que muchos de los problemas de salud que padecen las personas mayores, pueden avanzar más rápido en aquellos con VIH.


¿CUÁLES SON OTROS PROBLEMAS DE SALUD FRECUENTES?

A medida que una persona envejece, van surgiendo problemas de salud que se prolongan por el resto de su vida. Entre estos problemas, se incluyen las enfermedades cardíacas, depresión, osteoporosis (consulte la hoja informativa 557), presión arterial alta, problemas en los riñones, artritis, diabetes, enfermedad de Alzheimer y distintos tipos de cáncer.

Las personas mayores suelen tomar distintos medicamentos para combatir sus problemas de salud. Ésto puede hacerle más difícil al proveedor de servicios de salud la elección de los ARVs, debido a las interacciones con los demás medicamentos.


PROBLEMAS MENTALES

Las personas mayores suelen tener más dificultad para pensar y recordar que los jóvenes. Estos síntomas pueden ser iguales a los problemas mentales relacionados con el VIH. La hoja informativa 505 contiene más información acerca del VIH y los problemas del sistema nervioso.

Estos problemas, a veces denominados demencia, no son tan graves como lo eran antes del uso de ARVs potentes. Es difícil precisar la causa de los problemas mentales en personas mayores con el VIH. ¿Es propio de la edad o es causa del VIH? Los estudios de investigación los han vinculado tanto con la edad como con la carga viral más alta (consulte la hoja informativa 125).

Los índices de depresión y de uso de drogas no se han estudiado en profundidad en las personas mayores. Sin embargo, estos problemas pueden tener relación con el VIH, con el envejecimiento, o con ambos. Requieren un diagnóstico y un tratamiento adecuados.


EN POCAS PALABRAS

El número de personas mayores de 50 años con VIH o SIDA está en aumento. Aproximadamente el 29% de las personas que padecen SIDA en los Estados Unidos tienen más de 50 años.

Las personas mayores se infectan con el VIH de la misma manera que las más jóvenes. Sin embargo, no suelen advertir que corren el riesgo de infectarse con el VIH. Tampoco saben cómo protegerse de la transmisión del VIH.

Además, las personas mayores tienen otros problemas de salud, que pueden complicar la selección de ARVs. Esos problemas también pueden confundirse con los efectos secundarios que esos medicamentos provocan.

Los ARVs dan casi el mismo resultado en los mayores que en los jóvenes aunque sus conteos de CD4 puedan quedar más bajos.. Además, a la hora de tomar los medicamentos, las personas mayores suelen ser más ordenadas que las más jóvenes.


jueves, 26 de marzo de 2009

Alimentación y buen humor

Nuestro agitado y exigente nivel de vida puede ocasionar que nos sintamos angustiados, estresados, fatigados o incluso melancólicos. ¿Sabe usted que por medio de la alimentación es posible atenuar estos síntomas y evitar la depresión? Conozca algunas dietas nutritivas que al mismo tiempo le ayudarán a mejorar su estado de ánimo.

Efectivamente, existen alimentos que influyen en nuestra conducta, causan algunas reacciones alérgicas y modifican el nivel de glucosa (azúcar) en la sangre, lo cual puede afectar considerablemente el estado mental. Un ejemplo es el chocolate, que en pequeñas cantidades es formidable promotor del optimismo y la felicidad, pero que si se consume en exceso puede generar angustia, ya que este producto es rico en sustancias como cafeína, teobromina y otras que irritan el hipotálamo (región del cerebro que controla la función de las glándulas).

Del mismo modo, se puede apreciar que la deficiencia de vitamina B6 (presente en alimentos ricos en azúcares refinados, aditivos y colorantes) a nivel del cerebro puede desencadenar conductas agresivas e hiperactividad.

Se sabe, asimismo, que algunos casos de neurosis (conjunto de enfermedades que afectan al sistema nervioso) se relacionan estrechamente con la presencia de toxinas de origen animal que se forman en el colon, provocando en primera instancia problemas de estreñimiento que repercuten directamente en el intestino, el cual se ve obligado a alterar su capacidad de autoprotección, de forma que las sustancias producidas por el colon tienen que moverse hacia otras partes del organismo, con repercusiones graves en el estado de ánimo de la persona afectada.

De la misma manera, la carencia de ciertas vitaminas y minerales ocasiona diversos trastornos, por ejemplo, la falta de potasio provoca cansancio y confusión, si no consumimos magnesio estaremos apáticos y débiles, mientras que si carecemos de vitamina B12 podemos padecer una degeneración del sistema nervioso. Asimismo, fatiga y depresión se presentan cuando no hay suficiente cantidad de niacina (vitamina B3), la cual ayuda a eliminar los depósitos tóxicos del organismo.

Una dieta para cada necesidad
En caso de estar estresado, lo mejor es combinar una alimentación de carbohidratos complejos (los puede obtener de macarrones, espagueti, pan, arroz, legumbres y papas) con vitaminas del complejo B (verduras de hoja verde, frutas frescas y cereales integrales), vitamina C (naranja, guayaba, toronja) y zinc, que se encuentra en hígado, carne roja, yema de huevo, productos lácteos y mariscos. Esta dieta, siempre con medida, le ayudará a prevenir infecciones provocadas por el debilitamiento del sistema inmunológico (aquel que nos defiende del ataque de bacterias y virus), reducirá la fatiga y ofrecerá efecto sedante que lo mantendrá tranquilo y relajado.

Si está pasando por un periodo de melancolía y nostalgia, es recomendable consumir productos lácteos (leche, queso, yogurt), carne magra (sin grasa), huevos, aves, pescados y mariscos, vísceras, chícharos, frutas como melón y naranja, así como verduras frescas, como espárragos, brócoli, col y lentejas, cereales, pasta, papas, arroz, pan y dulces, como chocolate y miel. Todos estos alimentos contienen proteínas, vitamina B6 y carbohidratos, que nos ayudarán, en primer lugar, a subir el ánimo, debido a un aminoácido llamado triptófano, que estimula la producción de serotonina (sustancia que se utiliza en el tratamiento de la depresión); la vitamina referida nos puede ayudar a combatir la tristeza, en tanto que los carbohidratos producen sensación de bienestar.

Por otro lado, si se encuentra en estado de ansiedad, lo mejor es que coma fruta fresca, especialmente naranjas y limones. También se sugiere consumir vitaminas del complejo B, que se encuentran en carne, huevos, queso, nueces y verduras de hoja verde, como espinacas y acelgas, además de bebidas lácteas dulces; todo esto para reducir el efecto que produce la carencia de vitamina C y vitamina B6 (similar al estado de estrés). Tomar un vaso con leche y azúcar ayuda, ya que contiene triptófano y carbohidratos simples, que calman la mente y brindan sueño realmente efectivo.

Si se siente falto de energía, será benéfico añadir a su régimen alimenticio carne roja, hígado, sardinas, mariscos, cacahuates, verduras de hojas verdes como brócoli, coles de Bruselas, espinacas, así como pastas, pan integral, pollo, pescado, productos lácteos y huevos, alimentos con los que obtendrá zinc y aumentará su energía, hierro, que le ayudará a prevenir anemia y carbohidratos para aumentar su sensación de bienestar. Sin embargo, tenga cuidado de no consumir carbohidratos refinados, presentes en galletas, caramelos y pasteles, ya que en vez de proporcionar energía causan fatiga.

Si usted es de las personas con notables variaciones en su estado de ánimo, es decir, que por momentos se siente muy bien y repentinamente decae, tal vez requiera de alimentos que contengan carbohidratos complejos, como legumbres (frijoles y lentejas), cereales integrales y frutas, así como vitaminas del complejo B (papas, frutas frescas, cereales integrales, huevos, carne magra, hígado y aves).

Por último, si está irritado y necesita calmarse, puede comer cereales, leche, galletas y miel en el desayuno, y pasta, arroz, pan, legumbres y papas a lo largo del día; todos estos alimentos contienen carbohidratos, que aumentan los niveles de serotonina y logran efecto sedante en los nervios. Si también consume arroz integral, yema de huevo, pescado, frutas secas, plátanos, aves, vísceras, soya, cereales integrales, productos lácteos y levadura de cerveza, su cuerpo recibirá vitaminas del complejo B, con lo cual podrá elevar el ánimo y reducir la ansiedad.

Así las cosas, una dieta balanceada nos ayudará a desintoxicar nuestra mente y nos dará la energía suficiente para impedir que la depresión y el estrés se apoderen de nuestra vida. Vacúnese hoy contra el mal humor, simplemente... coma bien.


lunes, 23 de marzo de 2009

Comidas sanas


Recomendaciones Nutricionales:

Los datos nacionales indican que los mayores de 65 años presentan una buena reserva energética que se explica por una menor actividad física y una menor masa muscular. Esto es necesario considerar para establecer los requerimientos de energía, ya que si se aumenta la ingesta sin incrementar en forma simultánea el gasto energético, se inducirá a un aumento de tejido adiposo, favoreciendo el desarrollo de obesidad.

El comité FAO/OMS/UNU 1985 considera la edad, sexo y peso de¡ individuo para calcular el gasto energético basal, donde el hombre de 60 y más años es igual a 13.5 x peso (kg) más 487 y en la mujer de 10.5 x peso (kg) más 596, para lo cual debe utilizarse el peso real siempre que se encuentre dentro del margen apropiado (IMC entre 23 y 28). De lo contrario se debe usar la talla al cuadrado multiplicado por 25 (talla2 x 25).

Los requerimientos energéticos diarios de¡ Adulto Mayor son menores a los del adulto jóven y comprenden un rango entre 1.600 y 2.100 kcalorías de acuerdo al estilo de vida que lleven. Para su aplicación en las guías alimentarías se ha decidido utilizar 1.600 kcal para el anciano sedentario y 2.000 para el activo.

Estudios recientes de balance nitrogenado sugieren que los requerimientos de proteínas sean mayores que los de los jóvenes para preservar la masa muscular. Existen evidencias que los ancianos presentan frecuentemente infecciones producto de una inmunidad deprimída, lo que apoyaría la necesidad de incrementar la ingesta proteica por sobre la cifra de FAO/OMS/UNU, recomendando 1 a 1.2 gr de proteínas por kg de peso. Relacionando las cifras de requerimiento de proteínas con las de energía se recomienda que la dieta tenga un aporte de 12 a 14% de calorías proteicas. Para los ancianos extremadamente sedentarios o con dietas basadas en cereales, este porcentaje debe subir a cifras entre 14 y 16%.

La ingesta de grasa en el anciano es semejante al adulto. Las recomendaciones apuntan a actitudes preventivas manteniendo ingestas de grasas de 25 a 30% de la ingesta energética total con una relación de 1:1:1 de poliinsaturadas, monoinsaturadas y saturadas.

Los hidratos de carbono, además de proporcionar energía, contribuyen al mantenimiento de la masa proteica metabólicamente activa, pero también desempeñan un papel importante en las cualidades sensoriales (sabor y textura) y en la aceptabilidad de los alimentos. La ingesta recomendada es de un 55 a 60% del valor calórico total predominando los hidratos de carbono complejos.

La adecuada ingesta de vitaminas es uno de los pilares fundamentales en una alimentación saludable, donde se destacan los antioxidantes E, C y betacaroteno en la prevención de enfermedades cardiovasculares, cáncer y cataratas.

La salud ósea de la tercera edad está en gran parte condicionada por lo que pase en la etapa de la niñez, adolescencia y de adulto joven. El envejecimiento se acompaña de una pérdida progresiva de minerales y de sustancia ósea que lleva a un aumento del riesgo de fractura. Para peru se propone que la meta en los Adultos Mayores de ambos sexos debiera ser como minimo una ingesta de 800 mg de calcio recomendada por la RDA/98.

Se sabe que la fibra dietaria cumple roles importantes como prevenir patologías de colon, constipación, además de reducir niveles de colesterol y LDL plasmático. Una dieta adecuada debería aportar alrededor de 20 gr al día, aunque en algunas ocasiones se recomienda limitar la cantidad en la dieta o mortificarse a través de la cocción por las molestias digestivas que provoca en los ancianos como distensión abdominal y meteorismo.

En los Adultos Mayores se ha determinado la alteración de la percepción de la sed, por lo que se debe asegurar un aporte adecuado de agua, por la que se recomienda 1 ml/kg cal/día o 30 ml por kg de peso corporal. Los líquidos deben ser ingeridos fuera de las comidas para evitar diluir la secresión gástríca que de por sí está alterada para asegurar una buena diuresis.






Desde hace años el hombre ha consumido los extractos de frutas y verduras, es decir sus jugos.
Hace muchos años se utilizaban molinos de piedra para extraer el jugo de las cañas de azúcar; en la historia del vino, uno de los procesos primarios era la extracción del jugo de la uva.
Algunas tribus que habitaban en África utilizaban frutas y algunas hierbas para masticarlas.
Ahora sabemos gracias a estudios médicos y de nutrición que beberlos es beneficio para la salud.
Al procesar frutas y verduras, se elimina la fibra y se mejora la disponibilidad de los nutrientes importantes, por ejemplo, cuando se consume una zanahoria fresca, muchos de los nutrientes se quedan atrapados en la fibra.
Ninguno de los nutrientes vitales se pierde cuando se consume el jugo inmediatamente después de su preparación, ya que fuera de la protección que les brinda la cascara y la fibra insoluble indigerible, comienza un proceso de oxidación es decir, empieza a perder sus propiedades originales, tal es el caso del jugo de naranja.
Lo más recomendable es incluir frutas y verduras en su dieta para reducir el riesgo de contraer enfermedades graves, que aunque resulte complicado, debemos ajustarnos a tres a cinco raciones recomendadas de verduras y de dos a tres raciones de frutas en nuestra dieta normal, lo bueno es que podemos llegar a nuestra meta incluyendo jugos frescos, pues beber tres vasos de 240 ml puede proporcionarnos los beneficios nutricionales de hasta 1.3 Kg de frutas y verduras frescas.
Los jugos nos pueden ayudar a reforzar el sistema inmunológico a través de la aportación de vitaminas y minerales, los cuales encontramos en mayor proporción en las frutas de temporada.
El consumo de jugos puede ser inclusive complementario para tratamientos médicos, ya que la base de una buena nutrición se refleja en un buen estado de salud.
Los jugos de frutas cítricas nos favorecen a la pronta recuperación de enfermedades de las vías respiratorias, así como el escorbuto (enfermedad producida por la deficiciencia de vitamina C), gripes, et








viernes, 30 de mayo de 2008

Nutricion


Otros nombres: Alimentación para personas mayores

Los alimentos proporcionan la energía y los nutrientes que necesita para estar sano. Entre los nutrientes se incluyen proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales y el agua.

Hay estudios que demuestran que una buena dieta en la edad avanzada reduce el riesgo de osteoporosis, hipertensión arterial, enfermedades cardíacas y algunos tipos de cáncer. A medida que envejece, usted puede necesitar menos energía. Pero aún así necesitará la misma cantidad de nutrientes en los alimentos. Para obtenerlos:

  • Elija una variedad de alimentos saludables
  • Evite las calorías vacías, que son alimentos con muchas calorías pero pocos nutrientes, tales como las papas fritas, las galletas dulces, las gaseosas y el alcohol
  • Prefiera alimentos con bajo nivel de colesterol y grasas, especialmente las grasas saturadas y trans

Las grasas saturadas suelen provenir de los animales. Lea las grasas trans en las etiquetas de los alimentos procesados, margarinas y mantecas.

Instituto Nacional sobre el Envejecimiento