Mostrando entradas con la etiqueta cancer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cancer. Mostrar todas las entradas

viernes, 31 de julio de 2009

Síntomas qué pueden aparecer en el cáncer de pulmón

Las manifestaciones clínicas del cáncer de pulmón son muy variables al depender tanto del tipo de tumor, como de la localización y extensión del mismo.
Los signos y síntomas se pueden agrupar en cuatro apartados:

- Síntomas locales: Tos, dificultad para respirar, dolor torácico, hemoptisis, disfonía (por afectación del nervio recurrente, ya sea por invasión directa del tumor o por afectación de ganglios próximos).
- Síntomas generales: Pérdida de peso, astenia o cansancio y anorexia que se presentan generalmente en fases avanzadas de la enfermedad.
- Síntomas derivados de las metástasis:

- Afectación del hígado: Ictericia o coloración amarillenta de la piel, dolor abdominal en el cuadrante superior derecho del abdomen y signos de insuficiencia hepática. Es la más frecuente.
- Afectación del sistema nervioso central: Están presentes en el 10% de los casos en el momento del diagnóstico en los tumores de células pequeñas. Generan un amplio abanico de síntomas que incluye desde alteraciones del comportamiento, dolor de cabeza, parálisis motora de las extremidades e incluso el coma.
- Afectación de los huesos: El dolor óseo es típico de las lesiones metastásicas que asientan en el hueso, por orden de frecuencia a nivel de las vértebras, pelvis, huesos largos (húmero, cúbito, radio, fémur, tibia y peroné) y costillas.
- Síndrome de la vena cava superior: Un 12% de pacientes con cáncer de pulmón presentan este síndrome. Es debido a la compresión y/o trombosis de la vena cava superior por invasión directa del tumor o de los ganglios que la rodean. Este síndrome, se identifica por hinchazón del cuello, cabeza y extremidad superior derecha, con una dilatación muy marcada de las venas en estas localizaciones.

- Signos paraneoplásicos: Lo más característicos son los síntomas derivados de la secreción de hormonas por parte de las células tumorales. Son más frecuentes en los tumores de "células pequeñas" y entre éstos los más frecuentes son el aumento de secreción de la hormona ACTH-like que produce intolerancia a los hidratos de carbono, debilidad, atrofia muscular en la parte superior de las extremidades, depresión, confusión, psicosis... entre otros, todos ellos síntomas de síndrome de Cushing.También es frecuente el aumento de secreción de hormona antidiurética, que se manifiesta por disminución de la micción, anorexia, astenia, alteraciones del nivel de conciencia e incluso coma. Otras manifestaciones relacionadas con el carcinoma de células pequeñas son la ginecomastia, debilidad muscular, alteraciones en la sensibilidad etc.

La mayoría de los pacientes con cáncer de pulmón del tipo "células pequeñas", presentan enfermedad avanzada cuando acude al médico. Menos del 5% de estos tumores se descubren casualmente tras una radiografía de tórax realizada por otro motivo y el 70% presentan enfermedad metastásica en el momento del diagnóstico.


¿Cómo se diagnostica el cáncer de pulmón?

Ante la sospecha de cáncer de pulmón se deben realizar además de una correcta historia clínica, que recoja todos los datos del paciente, una serie de pruebas que confirmen el diagnóstico y ayuden a decidir la actitud terapéutica a seguir.
En primer lugar se deben realizar una serie de pruebas básicas como son un análisis de sangre y una radiografía de tórax. Aunque la realización de esta última es obligada, su utilidad se ve limitada en las lesiones que miden menos de 1 cm.
Detectada la lesión se debe iniciar un estudio que permita conocer el tipo de células que forman el tumor (diagnóstico etiológico), así como la extensión y gravedad del tumor (estadiaje):

- Diagnostico etiológico del tumor:

- Citología de esputo

De entre todos los métodos éste es el menos agresivo, está indicado cuando no se puede realizar la broncoscopia o el paciente rechaza someterse a dicha prueba.
El paciente recogerá la primera expectoración de la mañana, tras el lavado de la boca y dientes. En caso de no presentar expectoración espontánea será necesario provocarla mediante la inhalación de suero salino hipertónico. La muestra será analizada en el microscopio para detectar la presencia de células malignas.
La sensibilidad diagnóstica de esta prueba es mayor para los tumores de tipo epidermoide, los de localización central en el pulmón y los de mayor tamaño.

- Broncoscopia

Es la técnica diagnóstica más útil para el diagnóstico del cáncer de pulmón. Consiste en la introducción de un tubo de fibra óptica (fibrobroncoscopio), a través de la boca o la nariz, para la visualización de los bronquios. El endoscopio permite la toma de muestras mediante la aspiración de secreciones y el lavado de los bronquios con suero (lavado broncoalveolar). También permite la realización de biopsias, directamente de las lesiones si éstas son visibles ó a través del bronquio en la zona donde se sospecha que está la lesión cuando ésta no es visible (biopsia transbronquial). Esta técnica nos permite, por tanto, obtener información adicional sobre la localización del tumor y de su extensión en el interior del árbol respiratorio, así como recoger muestras para estudio del tipo de tumor. Estos datos son fundamentales para la estadificación y la planificación del tratamiento.
En nuestro medio la broncoscopia puede alcanzar el diagnóstico en el 95% de los casos.
Es poco rentable cuando los tumores se sitúan en la periferia del pulmón, ya que en estos casos es muy difícil llegar a la lesión para tomar muestras.

- Punción aspiración transtorácica con aguja fina (PAAF)

Esta técnica diagnóstica se utiliza preferentemente en nódulos periféricos de pequeño tamaño en donde la broncoscopia no se considera rentable o, una vez efectuada, no ha sido diagnóstica. Consiste en pinchar, a través de la pared torácica, con control mediante un escáner, la lesión detectada previamente en la radiografía o el escáner de tórax.
La rentabilidad diagnóstica de la prueba se sitúa alrededor del 80-90 %. La complicación más frecuente es el neumotórax, que generalmente se soluciona con el reposo.

Con la utilización de estas tres técnicas es posible diagnosticar el 97% de todos los cánceres de pulmón.
Existen otros procedimientos diagnósticos más cruentos o agresivos que no se utilizan frecuentemente como son la toracoscopia, mediatinoscopia, etc
En relación con el diagnóstico etiológico los métodos antes mencionados son imprescindibles para conocer la malignidad del proceso. Pero la mayor utilidad clínica deriva de la seguridad de clasificar el tumor dentro de dos tipos: cáncer de pulmón de "células no pequeñas" y cáncer de "células pequeñas".

- Diagnóstico de extensión o estadiaje del tumor

Para evaluar la extensión tumoral y las posibles metástasis a distancia, es preciso realizar una serie de pruebas diagnósticas. Estas pruebas deben realizarse siguiendo un esquema que permita obtener el máximo rendimiento utilizando las pruebas clínicas e instrumentales más básicas.
En la evaluación del tamaño del tumor, la tomografía axial computadorizada (TAC) torácica tiene un alto valor. En lo referente a la valoración de los ganglios o adenopatías afectadas pueden identificarse mediante diferentes pruebas entre las cuales la TAC es la más utilizada.

Cuando existen problemas de identificación con las pruebas anteriores es necesario realizar pruebas más complejas que incluyen la resonancia nuclear magnética (RNM), la ecografía transtorácica o transesofágica, la mediastinoscopia, la tomografía por emisión de positrones (PET), la punción aspiración transtraqueal o transbronquial etc
En la evaluación de las posibles metástasis a distancia, la decisión sobre la realización de pruebas debe basarse en:

- La presencia de síntomas y alteraciones analíticas de sospecha o bien síntomas típicos de enfermedad avanzada como pérdida de peso, anorexia, cansancio, anemia...
- La confirmación de que el tumor se encuentra en un estadio avanzado ya que aumenta la probabilidad de presentar metástasis.
- La presencia de determinados tipos de células como adenocarcinoma o carcinoma de de "células pequeñas".

En ausencia de estas situaciones, no sería necesario realizar pruebas diagnósticas específicas. Sin embargo, cuando por los síntomas se sospecha la existencia de metástasis en el cerebro sería necesario realizar una TAC craneal.
En caso de presentar el paciente dolor óseo, cifras de calcio o fosfatasa alcalina anormales en la sangre, es preciso descartar metástasis en los huesos mediante una gammagrafía ósea.
Además se pueden solicitar otras pruebas como la determinación de marcadores tumorales en sangre, que intentan evaluar globalmente la extensión del tumor en nuestro organismo. En general, estas pruebas no se consideran válidas para el diagnóstico, su papel radica más en el control de la evolución de la enfermedad, como índice de actividad tumoral, de respuesta al tratamiento o de recidiva.

- Tomografía axial computadorizada torácica (TAC)

El estudio del tórax y de las zonas altas del abdomen, mediante tomografía axial computadorizada (TAC), permite en el caso de un tumor pulmonar detectar lesiones que no son visibles en una radiografía simple de tórax, ya sea por el pequeño tamaño o por la localización. Además el TAC de tórax puede ayudar a conocer la extensión del tumor, ya que permite detectar ganglios aumentados de tamaño, lesiones a nivel del hígado, de las costillas, etc. No obstante para la evaluación de los ganglios intratorácicos a veces no es suficiente con esta prueba y es necesario recurrir a pruebas más agresivas.
La prueba precisa para su realización, en la mayoría de los casos, la administración de un contraste intravenoso, para visualizar mejor determinadas estructuras.



martes, 14 de julio de 2009

CANCER AL HIGADO

Información general sobre el cáncer primario del hígado en adultos

Puntos importantes de esta sección


El cáncer primario del hígado en adultos es una enfermedad por la cual se forman células malignas (cancerosas) en los tejidos del hígado.

El hígado es uno de los órganos más grandes del cuerpo. Tiene cuatro lóbulos y ocupa la sección superior derecha del abdomen dentro de la caja torácica. El hígado tiene muchas funciones importantes tales como:

  • Filtración de sustancias dañinas en la sangre para que estas puedan ser transportadas del cuerpo a las heces y la orina.
  • Producción de bilis para ayudar en la digestión de las grasas provenientes de la comida.
  • Almacenamiento de glicógeno (azúcar) el cual es utilizado por el cuerpo para obtener energía.

Este sumario hace referencia al tratamiento del cáncer primario del hígado (cáncer que se origina en el hígado). El tratamiento del cáncer hepático metastásico, es decir cáncer que se origina en otras partes del cuerpo y se disemina al hígado, no se analiza en este sumario. El cáncer primario del hígado se presenta tanto en adultos como en niños. No obstante, el tratamiento para los niños es diferente al tratamiento para los adultos. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre el Tratamiento del cáncer del hígado infantil.)

Padecer de hepatitis o cirrosis afecta el riesgo de contraer cáncer primario del hígado en los adultos.

Cualquier cosa que aumenta el riesgo de padecer de una enfermedad se llama factor de riesgo. Tener un factor de riesgo no significa que se contraerá cáncer; no tener un factor de riesgo no significa que no se contraerá cáncer. Las personas que piensan que están en riesgo deberán conversarlo con su médico. Los factores de riesgo posibles para el cáncer primario del hígado en adultos son los siguientes:

  • Padecer hepatitis B o hepatitis C.
  • Tener un familiar cercano con hepatitis y cáncer hepático.
  • Padecer cirrosis.
  • Consumir alimentos contaminados con aflatoxina (veneno de un hongo que puede crecer en los alimentos, como granos y frutos secos, que no se almacenaron correctamente).

Signos posibles de cáncer primario del hígado en adultos incluyen un tumor o dolor en el costado derecho.

Estos síntomas pueden ser producidos por la inflamación del hígado y, al igual que otros síntomas, son el resultado del cáncer primario del hígado en adultos u otras afecciones. Debe consultarse a un médico ante la presencia de cualquiera de los siguientes problemas:

  • Un tumor rígido en el costado derecho levemente por debajo de la cavidad torácica.
  • Incomodidad en la sección superior del abdomen en el costado derecho.
  • Dolor alrededor del omóplato derecho.
  • Pérdida de peso inexplicada.
  • Ictericia (color amarillento de la piel y la sección blanca de los ojos).
  • Cansancio inusual.
  • Náuseas.
  • Pérdida del apetito.

Se utilizan pruebas que examinan el hígado y la sangre para detectar (encontrar) y diagnosticar el cáncer primario del hígado en adultos.

Pueden utilizarse las siguientes pruebas y procedimientos:

  • Examen físico y antecedentes: examen del cuerpo para verificar el estado general de salud e identificar cualquier signo de enfermedad como nódulos o cualquier otra cosa que parezca inusual. También se toman datos sobre los hábitos de salud del paciente, antecedentes de enfermedades y los tratamientos aplicados en cada caso.
  • Prueba sérica del marcador tumoral: procedimiento mediante el cual se examina una muestra de sangre para medir las cantidades de ciertas sustancias liberadas a la misma por órganos, tejidos o células tumorales en el cuerpo. Ciertas sustancias están relacionadas con tipos específicos de cáncer cuando se encuentran en concentraciones altas en la sangre. Estas sustancias se conocen como marcadores tumorales. Un aumento en la concentración de fetoproteína alfa (FPA) en la sangre puede ser un signo de cáncer del hígado. Otros cánceres y ciertas afecciones no cancerosas, como la cirrosis y la hepatitis, aumentan también la concentración de FPA.
  • Recuento sanguíneo completo (RSC): procedimiento en el cual se toma una muestra de sangre y se analiza en cuanto a lo siguiente:
    • La cantidad de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.
    • La cantidad de hemoglobina (la proteína que transporta oxígeno) en los glóbulos rojos.
    • La parte de la muestra de sangre compuesta por glóbulos rojos.
  • Laparoscopia: procedimiento quirúrgico para estudiar los órganos dentro del abdomen a fin de detectar signos de enfermedad. Se realizan incisiones (cortes) pequeñas en la pared abdominal y se introduce un laparoscopio (una sonda delgada, iluminada) en una de las incisiones. Se pueden insertar otros instrumentos a través de la misma u otras incisiones para llevar acabo procedimientos como la extirpación de órganos o la toma de muestras de tejidos para una biopsia.
  • Biopsia: extracción de células o tejidos para que un patólogo los observe en el microscopio y determine la presencia de signos de cáncer. La muestra se toma mediante la inserción de una aguja delgada en el hígado durante una radiografía o ecografía. Esto se llama una biopsia por aspiración con aguja fina (AAF). La biopsia puede realizarse durante una laparoscopia.
  • Tomografía computarizada (TAC): procedimiento mediante el cual se toma una serie de fotografías detalladas de áreas internas del cuerpo, desde ángulos diferentes. Las imágenes son creadas por una computadora conectada a una máquina de rayos X. Es posible que al paciente se le inyecte o se le dé a beber un tipo de tintura que sirve para que el órgano o tejido aparezca más claro en la radiografía. Este procedimiento se denomina también tomografía computada, tomografía computadorizada o tomografía axial computarizada.
  • IRM (imágenes por resonancia magnética): procedimiento que utiliza un imán, ondas de radio y una computadora para crear fotografías detalladas de áreas internas del cuerpo. Este procedimiento también se llama imágenes por resonancia magnética nuclear (IRMN).
  • Ecografía: procedimiento por el cual se rebotan ondas sonoras de alta energía (ultrasónicas) en tejidos u órganos internos y crean ecos. Los ecos forman una fotografía de los tejidos corporales denominada ecograma. La imagen se puede imprimir y observar más tarde.

Ciertos factores determinan el pronóstico (posibilidad de recuperación) y las opciones de tratamiento.

El pronóstico (posibilidad de recuperación) y las opciones de tratamiento dependen de lo siguiente:

  • El estadio (etapa) del cáncer (el tamaño del tumor, si afecta al hígado de manera total o parcial, o si se ha diseminado a otros lugares en el cuerpo).
  • Que tan bueno es el funcionamiento del hígado.
  • La salud general del paciente, y si existe cirrosis en el hígado.

En el pronóstico también incide la concentración de la fetoproteína alfa (AFP).

Volver arribaVolver arriba

viernes, 17 de abril de 2009

La Prostata


El cáncer de la próstata es la segunda forma de cáncer más común en hombres americanos después del cáncer de la piel. Los hombres afro-americanos tienen el porcentaje más alto del mundo de cáncer de la próstata. Los hombres con historias de la enfermedad en la familia también corren un riesgo mayor. Además, el riesgo de contraer cáncer a la próstata aumenta con la edad. Aparece con más frecuencia después de los cincuenta años de edad.


Causas

A pesar de que la causa exacta del cáncer de la próstata no se conoce, ciertos factores riesgosos se han vinculado al cáncer de la próstata. Un factor riesgoso es algo que aumente las posibilidades de que la persona contraiga una enfermedad. La edad es el factor riesgoso principal del cáncer de la próstata. La historia familiar también juega un rol importante. Si el padre o hermano de un hombre tiene cáncer de la próstata, su riesgo es dos a tres veces mayor que el promedio ordinario. La dieta también es un factor importante. Los hombres que comen gran cantidad de grasa animal, especialmente grasas de carne roja, pueden correr mayor riesgo de contraer cáncer de la próstata que los hombres que comen menos grasa animal.

Sintomas

A menudo, NO existe síntoma en las primeras etapas del cáncer de la próstata. Si se presentan síntomas, ellos pueden variar, dependiendo del tamaño y ubicación exacta del bulto o crecimiento en la próstata. Como la próstata rodea la uretra, el tubo que acarrea la orina y semen, cualquier cambio en la próstata causa problemas con la orina y eyaculación. Sin embargo, síntomas similares pueden ser causados por un número de cosas, incluyendo una infección o condición no-cancerosa llamada hiperplasia prostática benigna (BPH).

Si un hombre tiene cualquier problema con flujo débil o interrupido de la orina o dolor al orinar, eyaculación dolorosa, sangre en la orina o semen, o una molestia dolorosa en la espalda, cadera o pelvis, el debe ver a un proveedor de salud o un urólogo para saber qué está pasando. Un proveedor de salud puede ordenar exámenes para determinar la causa de los síntomas.