viernes, 19 de febrero de 2010

PARA EL ADULTO MAYOR

La actividad física es el mejor estimulante de la vitalidad. Sin importar si se trata de deportes, actividades lúdicas o artísticas el movimiento inicia un “círculo virtuoso” con el cual lograremos mayor deseo de movimiento.

La edad adulta o avanzada no es la excepción, de hecho el sedentarismo acarrea trastornos posturales y osteoarticulares que se suman al desgaste natural de nuestro esqueleto, en especial la columna vertebral.

A este desgaste lo conocemos con el nombre de artrosis, que significa engrosamiento de las superficies articulares por depósito de tejido óseo y calcio debido al roce inapropiado de estas superficies por posturas incorrectas.

Así como la piel se defiende de los roces traumáticos produciendo más piel en la zona (callosidades) el hueso se defiende generando más hueso aunque no precisamente donde lo necesitamos, ya que la falta de ejercicio físico provoca descalcificación en la edad madura.

Estos depósitos de tejido óseo con cristales de calcio se evidencian radiográficamente como los populares “picos de loro”
en nuestra columna vertebral, acompañados a veces de desplazamientos vertebrales; acentuación o rectificación de las curvas fisiológicas; rigidez; desviaciones a derecha o izquierda; atrás o delante; rotaciones; limitación en la amplitud de los movimientos…Y dolor.

Si a este “círculo vicioso” sumamos los hábitos de nuestra cultura cada vez más aferrados al escritorio, las sillas, la computadora, el sillón y la TV, las camas extra mullidas, los automóviles para hacer dos o tres cuadras, los envíos a domicilio y la falta de tiempo libre llegaremos rápidamente a la anquilosis.

Por suerte, hay opciones.
El movimiento rítmico expresivo y correctivo de la postura funciona como estimulante a través de diversos mecanismos.

En primer lugar la oxigenación nos conecta con el exterior y con los demás integrantes del grupo, provocando una apertura mental y emocional a través del movimiento que aumenta la producción de endorfinas, fuente de placer y satisfacción natural, induciendo la secreción de serotonina en nuestro cerebro, determinando un aumento de su concentración y consecuente sensación de buen humor, alegría, optimismo y búsqueda de mayor bienestar.

La serotonina es el “antidepresivo” propio del cuerpo humano, que se pierde en grandes cantidades durante el estrés, por eso la sensación de agotamiento y desánimo luego de una crisis estresante. Otro de los beneficios del movimiento correctivo de la postura es que recuperamos progresivamente patrones de movimiento olvidados o perdidos a lo largo de nuestra vida.

Volver a rodar por el piso, arrodillarnos y levantarnos sin dolor ni esfuerzo del piso, girar con toda libertad nuestro cuello y cabeza, dar vueltas carnero, bailar…Sin duda es una bellísima experiencia para cualquiera que haya pasado los 65 años, y mucho antes también.

Es el testimonio de mis queridos adultos mayores: desapareció el dolor de cintura, de cadera, de cuello, de rodillas…Puedo agacharme sin esfuerzo, tocar mis pies, hacer torsiones, flexiones, JUGAR OTRA VEZ CON EL CUERPO!!!!
Y conservar y preservar la salud.
No vale la pena probarlo????

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