
Para la población en general, así como para el personal de salud, no es ajeno que el trabajo de enfermería es difícil, estresante y delicado, ya que nos enfrentamos cotidianamente con el dolor humano, así como con la vida y la muerte.
La adaptación al envejecimiento no es tarea fácil para los adultos
mayores y requiere que los profesionales que participan en su cuidado se
caractericen por una muy especial vocación y amor al trabajo con este
grupo etáreo, lo que se traduce en una actitud que trasunta valores como: el
respeto por el otro, la autonomía y la compasión para brindar cuidados
humanizados al adulto mayor y que se extiende también a su grupo directo
de cuidadores.
El enfermero del Adulto Mayor debe dar cuidados de Enfermería al individuo anciano, tanto en situación de salud como de enfermedad; orientando estos cuidados hacia la promoción y protección de la salud, la atención y la rehabilitación de los enfermos; organizando y evaluando las funciones propias de la Enfermería, en cualquiera de los niveles de atención del ciclo Salud‑Enfermedad.
El adulto mayor requiere de un cuidado transdiciplinario efectivo, que
incluya no sólo la recuperación sino también y, muy destacadamente, la
promoción de su salud, el crecimiento individual y familiar. Es en este
contexto general donde la profesional de enfermería debe entregar su
contribución específica complementando a la ciencia del curar.
La enfermería profesional se inserta de esta manera con su propia
perspectiva en el cuidado integral del adulto mayor por lo que es necesario
fortalecer desde el pregrado los fundamentos que sustentan el cuidado
humanizado del adulto mayor y la formación técnico-profesional de sus
cuidadores formales e informales.
No hay comentarios:
Publicar un comentario