martes, 2 de agosto de 2011

HISTORIAS DE ADULTOS MAYORES

ALFONSO Y LA JARDINERA









El límpido cielo matinal, presagia un día sereno y apacible. La jardinera, frente a la humilde casa, se despereza del plácido sueño esperando a don Alfonso, para ir a vender verduras al poblado.


Desde los fondos, se oye el silbido del anciano que viene con las canastas repletas del fruto de su trabajo. El corazón de madera se estremece.
Al momento, ata el zaino con total destreza y compone la trilogía cotidiana, que se larga a las calles a buscar el sustento.
Hombre, jardinera, caballo y el aire perfumado de manzanillas, que por multitudes bordean el sendero.
El camino se hace corto y el silbido se torna pregón anunciando su llegada, acompañado del chirriar de los ejes.
            ¡Verdura fresca patrona
                           fresquita, recién cortada
                                         para una flor de ensalada!!
Las clientas lo esperan, porque saben que Alfonso ofrece su mercadería –recién cortada- y bañada con gotas de rocío.
Su estilo simple y cordial hace que la gente lo aprecie y cuando ya no queda nada, regresa al campito. Allí, lo espera su compañera con la comida caliente, dispuesta a escuchar sus comentarios.
Mientras toman mates, desata de la cintura la cartuchera de cuero gastada, para contar sobre la mesa el rédito obtenido.
Después de cenar, sentado sobre un tronco al lado de la jardinera –quien ya dormita navegando por sueños de maderos- se prepara para ver una danza de estrellas y cometas, que su corazón bailarín le propone, al conjuro de los recuerdos.

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