martes, 31 de enero de 2012

COMER BIEN PARA VIVIR MEJOR

SABEMOS QUE EL TIEMPO NO  PASA EN VANO.

Con el pasar de los años, no sólo se altera el aspecto físico de las personas sino que también hay un importante cambio en su metabolismo. Es por ello que la alimentación en la tercera edad debe ser distinta a la que consumían cuando eran más jóvenes. Variaciones en los menús de las personas pueden mejorar notablemente la salud.
Leche descremada y pan integral. Este es el desayuno ideal para las personas de la tercera edad. Ya no deberían devorarse una marraqueta como lo hacían hace algunos años atrás ni tomar leche entera, porque el cuerpo cambia y la manera en que se absorben los alimentos ya no es la misma. Pero no hay que inquietarse demasiado, pues hay muchos alimentos que se pueden consumir y que les permitirá tener una mejor calidad de vida.
“Comúnmente, en la tercera edad se tiene muy disminuido el concepto de la alimentación”. Así lo indicó la nutricionista Melissa Halyburton quien además hizo ver que a partir de los 60 años el metabolismo y las funciones de los órganos comienzan a trabajar más lento y con mayor dificultad, lo que provoca que el cuerpo les exija otro tipo de alimentos.
Por lo general, los adultos mayores dejan muy de lado el tema de la alimentación. “El hecho de salir a comprar, prepararse la comida y consumirla en un ambiente más solitario conlleva a que disminuyan las ganas de comer”, destacó la especialista. Por eso es muy importante que se alimenten adecuadamente, porque tienen los mismos requerimientos que los adultos, pero aún más potenciados en lo que son las vitaminas, nutrientes y minerales.
Asimismo, la pérdida de ciertas potencialidades físicas y el aumento de enfermedades hacen que sea aún más importante tener una dieta balanceada y acorde con la edad. Por eso es fundamental saber qué se debe comer y cómo hacerlo.
La alimentación adecuada
Durante los años dorados hay que cuidarse. Por eso es importante que se dejen de lado algunos alimentos como aquellos con un alto nivel de azúcares o con un exceso de grasa. Esto se debe principalmente a que a partir de los 60 años el metabolismo comienza a debilitarse, lo que provoca que el cuerpo comience a perder masa muscular y a acumular masa grasa.
Por lo mismo, hay que evitar consumir alimentos con una alta concentración calórica, disminuyéndolos en aproximadamente un 10%, ya que generalmente el adulto mayor realiza una menor actividad física, lo que provoca que se quemen menos calorías.
Además es fundamental tener una buena hidratación. Con los años, el cuerpo pierde una mayor cantidad de líquido. Una persona joven tiene aproximadamente un 60% de agua en el cuerpo y el adulto mayor tiene alrededor del 50% a 55%.
Según la especialista, es fundamental reducir el aporte calórico pero sin dejar de lado aquellos alimentos que les entregan vitaminas y minerales esenciales”. Por ello, se recomienda consumir alimentos ricos en nutrientes, vitaminas y minerales como las frutas y las verduras. También se debe aumentar la ingesta de cereales integrales, carnes blancas y rojas con bajo contenido graso y lácteos descremados.
Idealmente deben consumir cuatro comidas diarias, manteniendo el tamaño de las porciones. Siempre se deben priorizar los alimentos con un alto aporte de micronutrientes, los cuales son indispensables para los diferentes procesos bioquímicos y metabólicos del organismo y así mantener un buen funcionamiento del cuerpo humano.
Hombre y mujeres: parecidos pero no iguales
Los requerimientos en la alimentación de mujeres y hombres son distintos en esta etapa de la vida.
Por lo general, ellas están más afectas a los riesgos de osteoporosis. Es por eso que tienen que consumir idealmente tres lácteos al día, pero siempre descremados. También deben aumentar el consumo de la vitamina D, que es aquella que permite que el cuerpo absorba el calcio, y vitamina E, que se encuentra en los lácteos y pescados y que se sintetizan a través de la exposición solar. “Este nutriente es crítico en el adulto mayor porque por lo general no salen mucho y dejan de lado los alimentos que lo contienen. Aparte que el metabolismo, que normalmente se ve afectado en la tercera edad, hace que la síntesis de vitamina E disminuya”, señaló.
En el caso de los hombres, es más común un posible riesgo de enfermedades cardiovasculares o articulares, como la Gota. Por ello, se les recomienda disminuir el consumo de grasas saturadas y colesterol. “Esto se puede lograr fácilmente eligiendo carnes bajas en grasas y lácteos descremados, no consumiendo el aceite cocido y evitando los embutidos”, destacó Melissa Halyburton. Además se debe aumentar el consumo de fibra y antioxidantes, los cuales se encuentran en frutas, verduras y cereales integrales.
Una ayuda extra
A veces, cuando la alimentación no es la óptima, es necesario complementarla con medicamentos o suplementos. Los principales para el adulto mayor son la Vitamina D, para absorber las propiedades de los lácteos, el calcio para quienes tienen osteoporosis, y los multivitamínicos que contengan zinc y minerales antioxidantes.
Asimismo, es recomendable consumir medicamentos que protejan al estómago frente a alguna irritación. Sin embargo, existen algunos alimentos que son fuente natural para resguardar la pared intestinal como los lácteos, ciertos cereales y harinas.
LACTOBACILOS, una protección EXTRA para el organismo
En el organismo, existen bacterias malas y buenas. Dentro de este último grupo, están los lactobacilos, que protegen el sistema inmune actuando como barrera de defensa frente a algunas infecciones y enfermedades.
Generalmente se tiene un muy bajo consumo de los alimentos que contienen estas “bacterias buenas”, como aquellos ricos en vitamina C y zinc. Pero no se preocupen, porque también se pueden consumir a través de los probióticos.
Hoy, en todos los supermercados, podemos encontrar unos pequeños envases de bebidas lácteas fermentadas con lactobacilos, los cuales aumentan la flora intestinal. Los más comunes son Chamito y Uno al Día. Estos sirven para personas de todas las edades, pero son indicados principalmente a los niños y adultos mayores, ya que generalmente tienen su sistema de defensa muy inmunodeprimido.
Los estudios que se han hecho sobre estos probióticos hablan del consumo de dos al día para permitir sus beneficios. Pero además existen alimentos enriquecidos con lactobacilos como ciertos yogures, leches cultivadas y leches para niños. Según la nutricionista Melissa Halyburton, se deberá consumir una cantidad mayor de esos alimentos para adquirir la misma dosis de esta bacteria benéfica para el organismo

CONCLUCIÓNES DEL PORQUE UN ADULTO MAYOR SE DETERIORA ANIMICAMENTE


La depresión durante la senectud se acompaña de complejidades nosológicas, fenomenológicas, diagnósticas y terapéuticas, que requieren conocimientos especiales, toda vez que abundan las presentaciones clínicas poco usuales, capaces de confundir el diagnóstico; también el tratamiento se ve afectado por los efectos colaterales de los medicamentos antidepresivos indicados a los senescentes. Deviene indispensable estar familiarizados con estos aspectos para identificar de manera adecuada a los ancianos geriátricos con este trastorno psiquiátrico reversible, que pone en peligro su vida.
Para diversos autores, la asociación de depresión según el sexo es controversial. En ancianos continúa siendo predominante en las féminas, con una razón mujer/hombre de 2:1; pero en los varones aumenta proporcionalmente su prevalencia por una brusca pérdida de roles, de modo que a los 80 años sobrepasan a las ancianas, como también se observó en este estudio. Deben prestar atención a los familiares del sexo masculino de edad avanzada, que vivan solos, debido a que tienen un alto riesgo de intentar suicidarse.
En un estudio de mujeres con depresión  se plantea que los sucesos vitales también influyen en la gravedad de los síntomas y pueden provenir de diferentes áreas de la vida: las relaciones, el hogar, la familia, la salud, los hijos, el matrimonio, las obligaciones sociales, el dinero, el descanso y otras, de modo que su poder traumático tiene que ver con su traducción subjetiva. Estos sucesos incluyen la vivencia de pérdidas, no solo personales (la muerte o separación de la pareja), sino también social (quedarse sin trabajo) o de una idea (descubrir el comportamiento delictivo de un hijo).
La jubilación es uno de los acontecimientos importantes en la vida de un adulto mayor y en todos los miembros de la familia. Como consecuencia de ello prevalece el temor a la inadaptabilidad, o a no ser tomado en cuenta en el seno del hogar. El fallecimiento del cónyuge es otro suceso que tiene una connotación negativa y provoca vivencias similares a las que se producen por el cese del vínculo laboral. La familia es, entonces, un factor protector de la salud individual de sus integrantes o un proceso desencadenante de sufrimientos o enfermedades. 
En la casuística, los pacientes que evaluaron como mala la comunicación, expresaron la escasa posibilidad de intercambio que se les concede en el sistema familiar; aspecto este que incide en el bienestar psíquico, al sentirse que están siendo maltratados. 
Senescentes que viven solos o con personas no cercanas al núcleo familiar (sobrinos, ahijados u otras), se deprimen más. Esta situación pudiera explicarse porque la soledad y la falta de convivencia social y familiar en ancianos que dependen económicamente de otros individuos, unidas a discapacidad y enfermedades crónicas, alteran en forma importante la esfera psicosocial. 
La incapacidad para reír es más preocupante que la facilidad para llorar. Sensaciones verbalizadas de culpabilidad, vacío existencial, dolores abstractos, ideas suicidas, cansancio diurno exagerado y pérdida o ganancia de peso desacostumbradas, apuntan hacia la posibilidad de una depresión. Algunos tratamientos farmacológicos y el consumo de alcohol pueden ser causa de estados depresivos, por lo que también deben ser tenidos en cuenta. 
En la tercera edad, los estados depresivos afectan de una manera u otra las funciones psíquicas; distorsionan negativamente la percepción de la realidad de sí mismo, del mundo y del futuro que le espera, así como conducen a una pérdida de interés por existir. Hay grandes enigmas en la vida del ser humano y el suicidio es uno de ellos, pues resulta a veces difícil determinar por qué un individuo llega a su propia autodestrucción.
Se sabe que el divorcio y la separación afectan en gran medida al anciano que intenta privarse de la vida, así como igualmente que factores psicosociales no solo pueden agravar el cuadro depresivo, sino hacerlo más complejo y facilitar la conducta suicida. La soledad, el aislamiento social y el entorno ambiental del geronte dificultan notablemente la petición de ayuda o el acceso a tratamiento psiquiátrico, además de que su calidad de vida puede verse limitada por numerosas enfermedades y la ausencia de un suficiente soporte familiar o asistencial.
El diagnóstico de los trastornos depresivos en el anciano sigue siendo fundamentalmente clínico, basado en la anamnesis y la exploración para identificar los síntomas depresivos.
Los resultados de este estudio coincidueron con otros donde la soledad no se refirió únicamente a la realidad de "vivir a solas", sino también a la subjetiva, donde la interioridad afectiva se halla plena de sentimientos emocionales imaginarios y simbólicos.
Si bien el síntoma básico es la tristeza, el adulto mayor puede expresar su malestar por medio de aburrimiento, apatía o indiferencia, sin que necesariamente deba estar triste. Frecuentemente, junto con la tristeza, aparece un sentimiento de angustia, capaz de reflejarse tanto en la esfera psíquica (nerviosismo, inquietud interior) como somática (cefaleas de tensión, bolo esofágico, meteorismo, diarreas, tensión muscular…). Otros síntomas característicos son la irritabilidad y la lentitud en el pensamiento; el paciente tiende a sentirse tan inseguro, que se infravalora y autorreprocha.
El mal curso de la depresión aumenta la vulnerabilidad suicida; así, los cuadros depresivos recurrentes y los episodios más prolongados con un nivel de remisión menor, son factores que aumentan el riesgo. En las fases de remisión parcial, la persistencia de manifestaciones depresivas residuales origina desesperanza y fragilidad y dificulta la adaptación a acontecimientos vitales mínimos, que pueden desencadenar el paso al acto de los pensamientos de muerte.
En la mayoría de los estudios epidemiológicos 9 se informa una prevalencia de la enfermedad bipolar de alrededor de 1 % y una relación de hombre/ mujer de 1:1. El primer episodio de la enfermedad es en la segunda y tercera décadas de la vida, seguido de una larga remisión, hasta que el episodio subsiguiente ocurre a los 4 ó 5 años. La enfermedad bipolar no se asocia solamente con la disminución de la calidad de vida de pacientes y familiares, sino también con el aumento de la mortalidad por suicidio y enfermedades concomitantes.
A juicio de los autores de este artículo, la mayor presencia de trastornos depresivos mayores y bipolares confirma que junto a los factores psicológicos que condicionan la predisposición del anciano a deprimirse, también están los biológicos.
Los trastornos depresivos en el geronte siempre serán una verdadera urgencia médica y social, pues constituye un alerta del ser humano que independientemente de su edad, además de sentirse solo, es incapaz de enfrentar los rigores de la vida y llega a la más triste y grave conclusión de que "no vale nada" y lo mejor es terminar definitivamente con esa angustia; de ahí, la importancia de una realizar una eficaz intervención ante este dilema.
Se impone conocer que los trastornos depresivos son tratables aún en las personas seniles y en aquellas que presentan condiciones de comorbilidad, entre las cuales figura la demencia. La mayoría se recupera cuando recibe un tratamiento apropiado y la hospitalización generalmente debe producirse solo después de un análisis multidisciplinario y con la anuencia del paciente y de su familia.
En la etapa más joven de la vejez, la mujer se deprime con mayor frecuencia al tener experiencias traumáticas negativas que influyen en la vivencia de pérdidas objetivas y subjetivas y tornan más severos los síntomas depresivos.
La comunicación fue buena en los ancianos que vivían con familiares; pero en los que permanecían solos o con otras personas, predominó la conducta suicida. El trastorno depresivo mayor y la enfermedad bipolar fueron los diagnósticos psiquiátricos que determinaron una mayor atención médica, tanto institucional como ambulatoria, y los que se asociaron con un mayor riesgo de conducta suicida; problemática esta muy frecuente en el adulto mayor deprimido. La soledad como síntoma depresivo estuvo presente, tanto de forma subjetiva como objetiva e incidió grandemente en la dinámica del cuadro clínico.

lunes, 30 de enero de 2012

HISTORIAS DE ADULTOS MAYORES Y SU REALIDAD

Los viejos, los viejitos, los abuelos, la tercera y hasta la cuarta edad, como quiera que se les llame. Estamos rodeados, aunque no los vemos. Miramos esos cuerpos débiles, algo encorvados, temblorosos, pero no los vemos ni reparamos en ellos y si los tenemos cerca, apenas les concedemos unos minutos de nuestra ajetreada vida.
Es, desde luego, una de las asignaturas aún pendientes de nuestras ricas sociedades occidentales, con su aumento progresivo de población madura. Creamos urbanizaciones artificiales para encerrarles en un mundo artificial, y evitar así que se entrometan mucho en el nuestro, pues nos deprimen, son difíciles, y huelen, además de hablar de un pasado lleno de obstáculos que supieron sortear, batallitas pasadas.
Los anglosajones, quizás por aquello de que no son un pueblo con énfasis especial en la familia como las sociedades situadas más al Sur, han acuñado un término muy curioso, la buena vecina, referida a aquellas personas, bueno especifico, mujeres, (los hombres son un bien escaso en el mundo cuidador y de compañía), que dedican parte de su tiempo a visitar y cuidar ancianos en sus hogares, u hospitales. Suelen estar organizadas por la Asistencia Social local y suponen una inestimable fuente de calor humano para muchas personas en los últimos años de su vida, muchas de los cuales sufren una triste soledad.
Una de las pocas mujeres que ha obtenido el Premio Nobel de Literatura (2007), Doris Lessing, aborda esta épica del alma femenina: el cuidado de nuestros mayores, la disyuntiva del trato social en el que se sitúa a las ancianas que apenas pueden valerse por si mismas, en una sociedad que avanza demasiado deprisa para ellas, que les es ajena, una sociedad de consumo y extremadamente comercial que les vuelve invisibles, donde se sienten seres extraños. Lessing aborda el tema con verdadera compasión y empatía en su libro “Diario de una buena vecina” (1983).
¿Cambia nuestra estructura mental al acercarnos a la muerte? Se pregunta Janna Somers, una mujer de mundo, liberal, burguesa, directora de una de esas revistas miscelánea de asuntos de mujeres, estilo “Vogue”, “Katiuska” o “Bella de día”. Bien pensado, es Lessing quién se cuestiona profundidades de este calado, colocadas en la percha de esta mujer aparentemente realizada profesionalmente y demás. Y para ello ideó un encuentro muy polarizado. Le puso en su camino una viejecita muy gruñona, sucia, una menudencia encorvada, una bruja de ojos azules feroces, pero de la que emana un algo tierno. Sin saber muy bien por qué, (rectifico, en realidad sí que lo sabe, Janna sabe que tiene una deuda pendiente con su pasado familiar, concretamente con su madre y su marido), se convierte en la única amiga que tendrá la anciana, Maudie, hasta el final de sus días.
Ah, qué malhumor; se me ocurrió que su vitalidad residía en su rabia, no debo, tomarla a mal ni desear defenderme de ella. Así Janna irá conformando un diario en el que da cuenta de esta nueva imposición personal, visitar y cuidar que a Maudi no le falta lo necesario en su desolado y mugriento hogar. No es que Janna se convierta en una buena vecina, sencillamente se convirte en una buena amiga de una Maudi muy apaleada por la vida, que hará que la mundana mujer que es Janna adquiera una profundidad y sentido de sí misma tal, que la hace desplazarse a un nivel de desconcertante humanidad. Una zona de pura vida.
A partir de esta experiencia Janna de repente ve, ve a toda la gente anciana que antes no veía, en las calles, en las tiendas, en el autobús… Son las viejas damas que yo no veía, pero que, después de Maudie, he contemplado avanzar con dificultad por las calles con sus bolsos y cestas….
A la vez que va adentrándose más en el mundo de lo que, intuye, le espera en unos pocos años más, esta elegante e impecable mujer va alejándose de su entorno laboral, sus compañeros de trabajo, su exquisita vida social, y sus horas interminables en la oficina. Ahora con Maudie, y en otros ratos con Eliza o Annie, se desenvuelve en otro mundo, el de la miserable humillación de la ayuda domiciliaria a los viejecitos impedidos, y con ello se hace esponja absorbente de mil y una historias que bien sabrá aprovechar trasladándolas a los libros que escribe, y a este diario particular sin fechas que por momentos también absorbe al lector y le hace recordar que hubo tiempos peores.

ADULTOS MAYORES y EL GERIÁTRICO

El de los geriátricos es uno de los temas pendientes en la sociedad moderna. ¿Ayudan o matan? ¿Son un depósito de viejos o lugares preparados para asistir a las personas mayores? ¿Usted es de los que vive con culpa o se justifica? ¿Se anima a contar su historia?
En general, y con razón, los geriátricos tienen mala imagen pero podemos profundizar el tema señalando específicamente cuándo matan al ser humano que transita la tercera o cuarta edad.
Sí o sí un geriátrico mata a una persona mayor cuando ésta se sabe manejar bien, es decir, que tiene buena movilidad y se mantiene espiritualmente activo. Pero la familia necesita el departamento para venderlo o alquilarlo o para que vayan a vivir los hijos adolescentes.
Cuando la persona necesita de otras por una cuestión de movilidad pero tiene lucidez total. Es decir que con familiares que pudieran realizarle una compra semanal en el supermercado y con una visita diaria de 1 hora el jubilado podría seguir manejándose en su ámbito con cierta independencia.
En estos dos casos,  la muerte de la actitud, de la voluntad, de las ganas de vivir es total e inmediata… en pocos meses.
Es cuando la persona advierte que lo llevan a un geriátrico para sacárselo de encima. Le están diciendo: te llevamos a un geriátrico “porque nos molestás”.
Y eso es la muerte de “un viejo” que está en una etapa de enorme sensibilidad y, como los bebés, espera más que nunca caricias y mimos.

domingo, 29 de enero de 2012

ALIMENTACIÓN,PARA VIVIR BIEN Y MEJOR

Un grupo de especialistas del Instituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos de la Universidad de Chile ha desarrollado un complemento alimenticio especial para añadir a la dieta de los abuelitos.
Con ello han puesto en el debate un problema común a toda Latinoamérica : la alimentación del adulto mayor no siempre es óptima.
La idea de que a través de una alimentación óptima se puede mejorar el nivel de vida de las personas al llegar a la etapa de la ancianidad es un área de creciente interés para la comunidad científica en todo el mundo. .
A medida que envejecemos, nuestros hábitos alimenticios se modifican; pero la medicina nutricional geriátrica también está encontrando ciertas pistas que relacionan el proceso de envejecimiento con una mejor o peor calidad de alimentación.
Para las personas mayores de 65 años, el sólo acto de levantarse cada mañana y preparar el desayuno desgana el ánimo y el apetito para el resto del día; mientras que, para otros, muchas de sus dolencias y enfermedades están directamente relacionadas con una mala alimentación.
Por ejemplo: muchas grasas y poca fibra.
Qué tan relacionados están el comer bien y el envejecer?
El boom de las pastillas y cápsulas antioxidantes puso en el debate de todo el mundo el tema de que era cierto que una mayor ingesta de cierto tipo de vitaminas y proteínas podía acercar al sueño de una vejez más plácida y saludable.
Para los investigadores del área, la relación entre los alimentos y el proceso de envejecimiento va más allá de parar o no este proceso natural en el que las células del cuerpo dejan de trabajar con la misma energía de la juventud o la madurez.
El punto está en que es muy probable que muchas de las enfermedades a las que se ha asociado de manera inevitable la llegada de la vejez puedan estar relacionadas más bien con el factor de la dieta que hemos consumido hasta entonces.
“Un déficit de proteínas trae como consecuencia un déficit muscular; un déficit en los micronutrientes es un factor asociado a un deterioro inmunitario y cognitivo.
Muchos de estos problemas nos parecen consecuencias inevitables del envejecer, pero cada vez más se tiene la hipótesis de que también pueden ser causados por necesidades nutricionales que no se están cubriendo de manera adecuada”, afirma el doctor Daniel Bunount, especialista del Programa de Geriatría del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile.
Un alimento para tentar el apetito
Chile tiene un alto porcentaje de su población mayor de 70 años, sin distingos de clase socioeconómica, que no está comiendo lo suficiente en cantidad y calidad.
Detrás de este hecho hay factores que van desde la soledad hasta problemas de invalidez que impiden procurarse una alimentación adecuada.
Aprovechando el especial interés que tiene el gobierno chileno por desarrollar un completo programa de trabajo en el tema del adulto mayor, los especialistas del Programa de Geriatría del INTA desarrollaron un complemento alimenticio especial para ellos.
Éste comenzará a ser entregado en forma gratuita a través de los consultorios del país, y ha sido fabricado de modo que pueda ser consumido en puré o sopa con distintos sabores pero sin reemplazar al resto de las comidas del día.
“En la tercera edad es muy difícil lograr que sólo a través de una dieta normal se puedan cubrir de manera adecuada los requerimientos de micronutrientes.
Esto se puede lograr a través de dos estrategias: el consumo de los suplementos en tabletas o de alimentos especialmente enriquecidos para ellos.
Nosotros creemos que este último es un camino más adecuado, en el que no se ha trabajado lo suficiente y es necesario investigar aún más”, señala el doctor Bunount.
La fórmula aporta 400 calorías por cada 100 gramos, cubre el 20% de los requerimientos de vitaminas diarias, especialmente en lo que se requiere de la B1, B2 y niacina; y aporta con una buena cantidad de fibra, ácidos poliinsaturados y proteínas.
Además, el INTA está tratando de que también la empresa privada chilena se interese en producir y mejorar el producto para comenzar a crear una línea de alimentos especiales para el adulto mayor.
Vivir, envejecer y comer sano
La idea de que a través de una alimentación óptima se puede mejorar el nivel de vida de las personas al llegar a la etapa de la ancianidad es un área de creciente interés para la comunidad científica en todo el mundo.
Al comprender con más precisión cómo es que ocurre el proceso de envejecimiento celular se ha visto que la presencia de ciertas vitaminas y minerales pueden ayudar a revertir este proceso de perioxidación u oxidación que lo provoca.
Cuando respiramos, cada molécula de oxígeno que entra al organismo pierde uno de sus dos electrones.
Este “radical libre” comienza a tratar de recuperar su par “quitándolo” a otras moléculas y provocando de paso una reacción en cadena de desequilibrios celulares que incluye a la estructura molecular-genética del ADN.
Entonces, comienzan a manifestarse problemas como las depresiones, las demencias, o cardiovasculares. Es aquí cuando una mayor presencia de vitamina E en la sangre podría evitar que la enfermedad de Alzeheimer se retrase en manifestarse por un par de años, o que el ácido fólico de frutas y verduras, clave en el proceso con que se genera cada impulso nervioso, ayude a evitar los estados de depresión o pérdida de la memoria.
El doctor Daniel Bunount resume los factores que hay que tener en cuenta para entender por qué el estado nutricional de un anciano puede alterarse de manera de estar atentos a lo que ocurre con aquellos que están cerca de uno : primero están los factores asociados al funcionamiento del metabolismo, porque no hay que olvidar que el gasto metabólico disminuye hasta un 30% a partir de los 70 años.
¿Qué puede alterarlo entonces?
Las malas noticias primero: la presencia de una enfermedad o de un estado de estrés en los ancianos puede provocar un déficit proteico, lo que, a su vez, trae como consecuencias una pérdida progresiva de la masa muscular y, por lo tanto, de la funcionalidad que determina, por ejemplo, la capacidad de desplazarse o de respirar.
Mientras que evitar los rayos del sol o el no consumo suficiente de vitamina D, es provocarse una peligrosa pérdida de la masa ósea, la que es culpable de fracturas y huesos frágiles.
Pero en el lado de las buenas noticias, la ingesta del grupo de las vitaminas B (tiamina, ácido fólico, B12) está asociada a un buen funcionamiento cognitivo y cardiovascular (especialmente relacionado con el tema de la hipertensión arterial) o a los problemas de gastritis atróficas.
La vitamina E es un potencial antioxidante que puede ser de gran ayuda para prevenir enfermedades infecciosas y tener mayor inmunodeficiencia.
No hay que descuidar los cambios que se relacionan con la percepción del gusto y las molestas alteraciones gastrointestinales (que parten desde molestias en la boca o los dientes hasta alteraciones de la capacidad del tubo digestivo).
La soledad y las pocas ganas de vivir
Sentirse incapaz de hacer algo por sí solo, mirar alrededor y comprobar que ya no están aquellos que uno quería, no es algo fácil de asumir.
Y menos en una sociedad que grita a voces que los ancianos no caben en una cultura que avanza a pasos agigantados y que siempre está apuarada.
Cada una de estas percpeciones y sensaciones son una puñalada que poco a poco deteriora el estilo y la calidad de vida que tienen los adultos mayores.
Esto último debe ser de especial atención porque está asociado a problemas o déficit nutricionales que ocurren tanto porque ya no importa comer bien, como porque se vive del consumo de medicamentos para suavizar los constantes “achaques” de la edad.
“Estudios efectuados en Chile han mostrado que el 30% de los ancianos que viven en sus hogares consumen regularmente más de tres medicamentos”, señala un informe preparado por el doctor Daniel Bunount.
Los problemas aparecen cuando se toma en cuenta que muchas veces se trata de casos de automedicación, y que se desconocen los efectos adversos que pueden tener muchos de estos “remedios”.
Por ejemplo, los antiácidos pueden afectar la absorción de calcio y fosfato, las anfetaminas, indicadas muchas veces para “mejorar el ánimo”, son directos inhibidores del apetito, y los diuréticos, utilizados en el tratamiento de la hipertensión, pueden provocar en algunas personas bajas en los niveles de magnesio, zinc, potasio y calcio.
En todo caso, como señala el especialista chileno, los principales factores asociados a una mala nutrición a esta edad son los que imprime el medio social y cultural en que vive.
La ignorancia sobre la necesidad de alimentarse bien, las restricciones en la ingesta de alimentos por vivir en la pobreza o indigencia, el aislamiento social, los impedimentos físicos y las alteraciones mentales, muchas veces producto de esa soledad o de la incapacidad para asumir la vejez, son factores que suman y siguen.
No sólo se trata de dedicarse a la meta de alimentarlos mejor, sino también de ayudarlos a que tengan una adecuada actividad física y mental y a que puedan acercarse a gente de su misma edad para compartir y conversar.

PARA EL ADULTO MAYOR

Las personas necesitamos menos horas de sueño cuando entramos en la tercera edad, aunque los expertos afirman que no existen reglas de oro al respecto : todo depende de cada persona y como se acostumbre su organismo.
Es la calidad de sueño más que la cantidad lo que determina cómo te sientes al levantarte, una noche larga con el sueño muy interrumpido es peor que una noche mas corta en la que logras un sueño profundo y refrescante.
Lo peor es la preocupación que nos acompaña a las noches en vela, en la madrugada a veces uno queda rendido, y sin embargo el día después no ha resultado ser tan malo como uno creia, aunque sí un poco irreal.
Y la noche siguiente es absolutamente… mágica!
Pero aquellas horas en las que aquellos pensamientos escondidos que normalmente enterramos flotan a la superficie de nuestra mente fuera de nuestro control, y cuando las responsabilidades del día siguiente espantan nuestra conciencia parcial, puede ser como un presagio del Infierno (o de una noche absolutamente catastrófica.
Recomendaciones para dormir relajadamente:
La cama debe ser dura y cómoda y, según la filosofía china del feng shui, debería estar orientada hacia el norte.
Las almohadas no deben ser demasiado gordas o duras, y la ropa de cama no debe abrigar demasiado, ni producir demasiado calor.
Si usted se coloca pijama, esta no debe ser ni restrictiva (en cuanto a tus movimientos) ni voluminosa, y su matrerial debe ser suave o que no pique.
El cuarto debe contar con una ventilación adecuada, debe ser oscuro y lo más silencioso posible.
Debe haber un mínimo de aparatos electrónicos en el dormitorio, y aparte ojalá que existan matas tipo cactus que puedan recibir las energías de esos aparatos.
Debes tener un vaso de agua a mano durante la noche, por si algún incidente respiratorio se presenta, para tomar una pastilla, etc.
Unas gotitas de aceite de lavanda en la almohada antes de dormir pueden ayudarte a relajarte, es algo que no se siente y si tiene efectos especiales sobre el sueño.
Otras cosas que ayudan a la relajación antes de acostarse son un baño caliente, y una infusión o unas gotas de valeriana.
Hacer ejercicio durante el día y evitar ir a la cama demasiado pronto también ayuda a dormir bien.
No es aconsejable cenar tan tarde y tampoco lo es acostarse al segundo de haber comido.
Es bueno tener una libreta de apuntes al lado de la cama para apuntar pensamientos, experiencias, citas del día siguiente o cualquier otra ocurrencia.
Tomar nota de los hechos del día ayuda a reducir los niveles de estrés que, si no, los puedes terminar trasladando contigo a la cama.

viernes, 27 de enero de 2012

LAS CIRUELAS MUY RECOMENDABLES

Las ciruelas debe ser reconocidas como un súper alimento, ya que tienen niveles similares de antioxidantes en comparación con los arándanos, considerados como la panacea de los frutos ricos en este tipo de compuesto químico más que importantes para la salud general y el envejecimiento prematuro.
Los resultados obtenidos de los últimos estudios también sugirieron que los fitonutrientes contenidos en la ciruela, podría inhibir el crecimiento de las células productoras del cáncer de mama, sin afectar negativamente el crecimiento celular normal, pero subrayó que se necesitaba más investigación al respecto.
Los investigadores norteamericanos dicen que una ciruela contiene la misma cantidad de antioxidantes que los arándanos y como sabemos los antioxidantes son moléculas que pueden retrasar o impedir la producción de radicales libres, los cuales son responsables de producir daño celular cuando se encuentran en exceso, afectando directamente al ADN.