domingo, 11 de diciembre de 2011

CUANDO ESTÉS VIEJA

"Como el agua en el río y el viento en el desierto
ha pasado otro día de mi vida y la tuya."
Proverbio árabe

CUANDO  ESTÉS VIEJA

Cuando seas vieja y gris, y el sueño te venza
y dormitando junto al fuego, tomes este libro
y lentamente leas, soñando con la dulce mirada
que una vez tuvieron tus ojos, y con profundas sombras;

muchos a amaron tus momentos de feliz gracia,
y amaron tu belleza con amor falso o auténtico
pero sólo un hombre amó en ti tu alma peregrina
y también amó la tristeza de tu combatiente cara.

Cuando te inclines al fuego del hogar,
lamentaras con algo de tristeza como el amor se fue
caminando a grandes pasos atraves de las montañas
y ocultó su rostro entre una multitud de estrellas.


CUANDO ESTÉS VIEJA

Cuando estés vieja y gris y soñolienta
y cabeceando junto al fuego, tomes este libro,
y leas lentamente, y sueñes con la mirada suave
que tus ojos un día tuvieron, y con sus profundas sombras;

cuántos amaron tus momentos de alegre gracia,
y amaron tu belleza con amor falso o verdadero,
pero un hombre amó el alma peregrina dentro de ti,
y amó los dolores de tu rostro que cambiaba.

E inclinándote junto al resplandor de los leños,
murmures, un poco triste, cómo huyó el amor
y se fue por sobre las montañas
y escondió su rostro entre una multitud de estrellas.

W.B.Yeats

P.D. El que traduce un poema crea un nuevo. No se de quién será cada una de las traducciones, pero a mi me gusta más la primera. ¿otro poeta?

El poema según Karen Dinesen:

CUANDO ESTÉS VIEJA

Cuando esté vieja y el gris me inunde,
y junto al fuego me adormezca, cogeré un libro
que leeré a intervalos, añorando el brillo
que una vez tuvieron mis ojos, entre las sombras.

Habrá quien haya amado mis momentos de gracia,
y me habrán visto bella con amor falso o cierto.
Pero sólo un hombre amó mi alma peregrina
y la tristeza doliente de mi rostro.

Y me inclinaré buscando el calor del fuego,
lamentando con tristeza que el amor se haya ido
cabalgando entre nubes sobre las montañas
y ocultando su rostro entre las estrellas.

sábado, 10 de diciembre de 2011

EL PODER DE UN ABRAZO


La abrazoterapia es un claro ejemplo de que muchas veces lo que más necesitamos no tiene precio.
Está comprobado por investigaciones científicas que las muestras de afecto fomentan el crecimiento y el desarrollo positivo de la persona. Además apoyan el hecho de que los abrazos son absolutamente necesarios y muy recomendables para el bienestar físico y emocional.
El abrazo es la primera forma de medicina y protección que se inventó en el mundo. Abrazar transfiere energía y da a la persona que es abrazada un estimulo emocional.
Un abrazo diario eleva nuestra estima, mejora el sistema inmunológico y nos une. Dos abrazos multiplican el afecto, tres abrazos tienen un poder sanador, auto estrés y protector.
Es por ello que está comprobado que las muestras de afecto fomentan  el crecimiento y el desarrollo positivo de  la persona. Además incita a los  padres a demostrar abiertamente su cariño hacia sus hijos y a establecer contacto físico con ellos desde los primeros días de su vida. El afecto suele expresarse por medio de caricias, besos y abrazos.
Con un abrazo, un bebé de cualquier especie se aliviará de todos sus miedos, dudas, frío o nerviosismo. Igualmente, todo adulto se sentirá reconfortado, acompañado, unido y aliviado, con un abrazo sincero.
Los abrazos nos alivian el dolor cuando perdemos a un ser querido o estamos en desgracia, teniendo un gran resultado en la unión familiar, en el estar siempre en el hogar, en brazos maternos, en volver a nuestras raíces naturales de humanidad. Pero sobre todo calman  la ansiedad, la depresión y los dolores en general.
v  Un abrazo es agradable y ahuyenta la soledad.
v  Aquieta los nervios.
v  Fortalece la autoestima
v  Demora el envejecimiento
v  Ayuda a dominar el apetito
v  Alivia las tensiones
v  Combate el insomnio
v  Es democrático
v  Para darse no necesita de un lugar especial
v  Hace más felices los días difíciles
v  Más soportables de los insoportables
v  Llena los vacios de la vida

La prisa y la monotonía de la vida ya están haciendo olvidar los abrazos, quedando tan sólo para los aniversarios, ascensos, ocasiones especiales y no como algo natural, inclusive hasta se mal interpreta. El abrazo es una medicina que todo tenemos a nuestro fácil alcance y cada vez está disminuyendo más, es como tener el mejor aire, con el mayor oxígeno y no deseamos respirar.
Es realmente sorprendente todo lo que podemos curar con los brazos, desde un simple perdón, hasta un cáncer. El contacto físico no es sólo agradable, es necesario para nuestro bienestar psicológico, emocional y corporal; aumenta la alegría, la salud del individuo y de la sociedad; y es definitivamente real.
Todos funcionaríamos mejor durante el día, si abrazáramos o nos dejáramos abrazar. Si bien es cierto que dar o recibir un abrazo es algo simple y cotidiano, casi todos desconocemos la dimensión de plenitud que nos proporciona.

viernes, 9 de diciembre de 2011

LA IMPORTANCIA DEL AGUA

EL ANCIANO se halla especialmente expuesto a la deshidratación, que además presenta a esta edad un cuadro clínico más grave que en la persona joven. El equilibrio del balance hídrico debe pues mantenerse bajo control, sobre todo cuando haga calor y en los estados de trastornos físicos o psíquicos.
el agua en la vidaLa cantidad de agua presente en el organismo humano alcanza porcentajes muy elevados, en función del peso corporal, el sexo y la edad. En el recién nacido, dichos porcentajes son máximos (60-86 % del peso corporal), para luego disminuir progresivamente durante el periodo de desarrollo. En el hombre adulto el porcentaje es del 60-70 %, mientras que en la mujer es ligeramente inferior. Los obesos representan los límites inferiores de estos índices, y los atletas y los delgados ocupan los más altos.


DISTRIBUCIÓN DEL AGUA EN EL ORGANISMO


 

El agua corporal total está presente en tres fases distintas: intracelular, intravascular e intersticial o extracelular. Se trata de fases que se encuentran en un equilibrio dinámico recíproco, hasta tal punto que una variación de cualquiera de ellas repercute en las demás.
• La primera representa el porcentaje más importante y alto, desde el punto de vista tanto cuantitativo como cualitativo. Gira en torno al 40-50 % del peso corporal; se encuentra en las células y participa directamente en los procesos metabólicos. Se trata del porcentaje que regula el mantenimiento constante de las concentraciones salinas.
•La fase intravascular comprende el agua contenida en el lecho vascular arterial, venoso y capilar, y representa el 7 % del peso corporal.
La fase intersticial o extracelular es la que se encuentra en los espacios entre célula y célula, en las cavidades serosas y en los tejidos conectivos y hace las veces de intermediario en los procesos de intercambio entre las dos fases precedentes. Constituye el 17-20 % del peso corporal.
En los fluidos orgánicos se encuentran disueltos los electrólitos, es decir las sustancias dotadas de carga eléctrica, especialmente importante en todos los procesos vitales. Si tienen carga positiva reciben el nombre de cationes; si la tienen negativa, se llaman aniones. La distribución de los electrólitos en el organismo vivo varía: el potasio, el magnesio, el fósforo y el azufre se encuentran fundamentalmente en el interior de las células; los iones sodio, el cloro y los bicarbonatos se encuentran fundamentalmente fuera de la célula.
PÉRDIDAS DE AGUA
El organismo humano es objeto de un proceso continuo de renovación de su contenido hídrico. El agua hace las veces de solvente de las sustancias de desecho (catabolitos), que son eliminadas por vía renal y por vía gastrointestinal, e interviene en los procesos de termorregulación a través de la llamada “pérdida obligatoria”.
Existe también una “pérdida facultativa”, que puede registrarse en ciertas condiciones como la diarrea, el vómito, la sudoración excesiva, etcétera.
El agua es eliminada a través de distintas vías, normalmente a través de la orina, que representa la pérdida de agua más importante y que gira en torno a los 1.000-1.500 ml al día. Se elimina asimismo a través de las heces a razón de unos 150 ml al día, estando dicho valor constituido por los líquidos no resorbidos a lo largo del tracto intestinal. A través de los pulmones se eliminan por otro lado 500-700 ml gracias a los procesos de humidificación de las superficies alveolares. Una última via de eliminación es la piel, en parte por transpiración de vapor de agua y en parte a través de la secreción sudorípara, siendo la cantidad total de agua eliminada por esta vía de unos 200 ml al día.
Por consiguiente, la cantidad diaria de agua eliminada gira en conjunto en torno a los 1.800-2.500 mi, siendo reemplazada por un aporte alimentario adecuado.
La ingesta diaria para un sujeto sano y de vida sedentaria varía entre los 1.500 y los 2.200 mi, cantidad a la que hay que añadir el agua procedente de los procesos de oxidación de los alimentos.
La regulación del balance hídrico en el organismo tiene lugar a través de los centros encefálicos (hipotálamo) que coordinan las distintas funciones viscerales, activan o de primen el estímulo de la sed y controlan, mediante la actividad de una hormona antidiurética (adiuretina), la salida de los líquidos por vía renal (fracción más abundante de la pérdida hídrica global).
Los cambios cuantitativos de agua en un organismo pueden ser por defecto o por exceso y pueden dar lugar a modificaciones incluso en el porcentaje de sustancias disueltas antes consideradas (electrólitos). Generalmente estas posibilidades pueden coexistir en distinta medida y determinar síndromes especiales. Variaciones de dichos valores o porcentajes pueden dar lugar a situaciones patológicas de distinta gravedad. Una disminución del agua, al determinar un estado de deshidratación, puede ocasionar graves daños. Resulta peligrosa por la forma y las causas de aparición: de forma progresiva y poco llamativa, en condiciones de vida aparentemente normales, por ciertos hábitos inadecuados o por prejuicios.

CAUSAS DE DESHIDRATACIÓN

Entre las clasificaciones propuestas para esquematizar las deshidrataciones, una de las más útiles y sencillas puede ser la siguiente:
•con pérdida de agua en exceso en relación al sodio (hipertónicas);
•con pérdida de agua y de electrólitos (principalmente el sodio) a partes iguales (isotónicas);
•con pérdida de sodio en exceso con respecto al déficit hídrico (hipotónicas).
El déficit de agua puede instaurarse pues como consecuencia de una menor introducción o de una eliminación excesiva.
La excesiva eliminación puede producirse o a través de uno solo de los cuatro emuntorios fundamentales, que son el tracto gastrointestinal, el riñón, el pulmón y la piel, o bien a través de dos o más de éstos a la vez.
En un sujeto adulto normal es excepcional el caso de introducción insuficiente de agua en el organismo. En el anciano, por el contrario, dicha situación puede registrarse como consecuencia de una menor ingestión, atribuible a la imposibilidad o a la incapacidad de deglutir, a un trastorno de la sensación de sed o a la imposibilidad de comunicar dicha sensación, quizá como consecuencia de embotamiento del conocimiento o de otros motivos. Pueden asimismo intervenir causas de naturaleza claramente patológica que escapan a esta obra.
A una menor capacidad o posibilidad de introducción de líquido en el organismo puede sumarse una eliminación excesiva a través de los cuatro emuntorios, como ya hemos visto. En condiciones normales, es muy raro que en el anciano se registre una pérdida de agua a través del intestino (diarrea) o a través de los pulmones (traumatismos craneales, hiperventilación, etc.). Más fácil es en cambio la pérdida de agua a través de la piel por exposición a temperaturas elevadas, sudoración profusa por motivos diversos, quemaduras y úlceras de decúbito.
Una eliminación excesiva de agua puede también ser consecuencia de una introducción exagerada y demasiado rápida de la misma. En tal caso la eliminación por vía urinaria puede superar la entidad de la introducción.
Otros ejemplos de deshidratación en el anciano, esta vez por fenómenos patológicos, son la deshidratación por poliuria importante (excesiva eliminación de orina) en casos de administración excesiva de cloro, potasio o de otros electrólitos, o bien la eliminación de sustancias capaces de determinar una diuresis excesiva. Estas situaciones se pueden registrar en caso de hipergiucemia, de dieta hiperproteica, etcétera.
A veces la pérdida de líquido intracelular puede deberse al paso de agua desde el interior de la célula hacia los tejidos, es decir hacia los espacios extracelulares.
Generalmente la deshidratación que afecta a la célula se suma precisamente a la desidratación extracelular. En tal situación, es característico que el enfermo, debido a su condición psicofísica, no tenga esa sensación de sed que le permitiría reparar al menos en parte la pérdida continua de agua.
El estado de deshidratación se convierte en una condición patológica, incluso grave, cuando la pérdida supera el 6 % del peso corporal. Los síntomas principales de tal situación son marcada sequedad de piel y mucosas, pérdida de peso y eliminación de líquidos muy abundante.
En el anciano, aparte de las causas arriba mencionadas, la deshidratación puede producirse por una sensación de apatía, que reduce el estímulo del hambre y en consecuencia el estímulo de la sed. A veces puede aparecer también como consecuencia de la preocupación por las molestias que ocasiona una micción frecuente o por el riesgo de incontinencia urinaria. En tales casos es posible que se registren restricciones drásticas en la ingestión de líquidos. Un régimen dietético inadecuado y claramente restrictivo puede también potenciar tales inconvenientes.
La pérdida excesiva de líquidos y de electrólitos puede producirse además por alteraciones orgánicas del riñón ligadas a tratamientos diuréticos prolongados e incontrolados, que se establecen, por ejemplo, para tratar la hipertensión.
Dado que en las personas ancianas el peligro de presentación de un estado de deshidratación es bastante grande, resulta absolutamente necesario prever dicha posibilidad, considerando las causas independientemente del estado patológico real y por consiguiente evitando las actitudes que limitan la ingesta de líquidos (pereza, miedo a dificultades digestivas y dificultad para conseguir o ingerir bebidas). Para evitar dicho riesgo es necesario administrar los líquidos de forma sistemática aunque el anciano no los solicite, según indicaciones convenientemente reflejadas en tablas bien a la vista, con horarios y cantidades fijas.
En el curso de enfermedades, cuando el paciente no es totalmente autosuficiente, el riesgo es más real y peligroso. En estos casos es indispensable que las personas encargadas de la asistencia al enfermo observen rigurosamente las prescripciones de la tabla dietética.
Para que el lector se haga una idea de cuáles son los graves riesgos que entraña la pérdida de agua, recordemos los resultados de los últimos estudios realizados al respecto. Para un anciano de 60kg de peso, el déficit mortal de agua es ligeramente a los 12 litros; las necesidades diarias de líquidos, teniendo en cuenta la eliminación, son superiores a 1,5 litros. Al avanzar la edad, la relación entre la cantidad de agua intra y extracelular se modifica, reduciéndose a expensas de la primera. Ello determina y explica la frecuencia de las alteraciones celulares y el hecho de que el anciano sea más susceptible a un desequilibrio en el balance hídrico, fenómeno que tiene como consecuencia las siempre graves alteraciones de las sales minerales y de los electrólitos.
No deja de ser frecuente ver a un anciano gravemente deshidratado y “seco” con la bebida que tanto necesita colocada en la mesilla junto a la cama. Esto puede suceder en cualquier ambiente, incluso en hospitales y residencias, si el personal asistencial no se da cuenta de la importancia del problema y del hecho de que muchos ancianos no pueden o no quieren pedir líquidos. La administración constante requiere la comprobación de la entidad de las pérdidas diarias de líquidos.
No obstante, como en cualquier otro aspecto de la patología geriátrica, la prevención es el arma más efectiva. Sin embargo, cuando el estado morboso se haya instaurado ya y deba ponerse un remedio, es muy importante saber elegir el tipo de líquido que debe administrarse.
Si el paciente tiene sed, para empezar hay que administrarle agua. Si la deshidratación se debe también a una carencia grave de sal pura (en este estado es característica la ausencia de sensación de sed), sólo el agua está contraindicada. La introducción de los líquidos debe llevarse a cabo preferiblemente por vía oral, y en casos especiales mediante sonda gástrica. En caso de rechazo radical por parte del paciente o de una clara incapacidad de ingesta o deglución, se hace necesaria la vía parenteral. En los ancianos resulta ineficaz la administración por vía rectal. Otras posibles vías de introducción son la endovenosa y la subcutánea.
El exceso de agua, esto es la hiperbidratación, se registra cuando el aumento del volumen hídrico es superior al 6 Te del peso corporal. Es un fenómeno raro en el anciano, pero que puede registrarse en casos de ingestión desmedida de agua por condiciones climáticas.
Por cuanto respecta a las alteraciones de los electrólitos, que como hemos visto son parte integrante de la masa líquida corporal, recordemos que los iones potasio son los elementos intracelulares más importantes. La excreción excesiva de potasio puede producirse sólo por vía renal, hallando remedio en una dieta adecuada. Una alimentación carente de potasio provoca un empobrecimiento progresivo de los fluidos extracelulares (hipopoeasemia). La situación opuesta, la hiperpotasemia llevada a límites extremos, puede incluso ser mortal
.

TIEMPO DE VIAJES

 



EN LOS ÚLTIMOS AÑOS se ha extendido entre los ancianos la tendencia a realizar viajes y preparar estancias en países incluso lejanos. Sin duda alguna el turismo es muy útil y debe apoyarse en cuanto mejora notablemente la “calidad de vida” del anciano, que deberá sin embargo observar algunas medidas y limitaciones a la hora de elegir, para evitar ciertos inconvenientes.

Las personas ancianas viajan cada día con mayor frecuencia y más lejos. Estos desplazamientos no se hallan exentos de riesgos, aunque los viajes organizados se ajustan de forma especial a las posibilidades de la tercera edad, desarrollándose en condiciones de comodidad generalmente aceptables. La patología cardíaca representa el 16 % de las bajas por razones médicas, ocupando el segundo lugar después de la traumatología. Las enfermedades registradas (infarto, angina, edema pulmonar agudo, descompensación cardíaca y arritmias) afectan en el 70 % de los casos a pensionistas y aparecen fundamentalmente en los períodos durante los cuales estas personas emprenden viaje, es decir, de mayo a junio y de septiembre a octubre. Evidentemente esta población de riesgo requiere exámenes médicos preventivos para esclarecer las posibles contraindicaciones en los casos de individuos más expuestos y aconsejar prudencia a los demás.
Los factores desencadenantes más frecuentes son:
• viaje largo y cansado;
• estancia a gran altitud;
• estancia en países con costumbres alimenta rias diferentes;
• falta de seguimiento de la dieta;
• interrupción del tratamiento farmacológico prescrito.
Unicamente la cardiopatía descompensada constituye una contraindicación al viaje turístico. No obstante, el turismo interno presenta un riesgo mínimo, incluso cuando la cardiopatía requiere una terapia farmacológica y medidas higiénico-sanitarias rígidas, siempre y cuando el paciente guarde ciertas limitaciones y tenga en debida consideración una serie de elementales normas de prudencia.
Se recomendará al paciente que no descuide la dieta sin sal, en caso de que tal medida se halle incluida en el tratamiento, y que evite las comidas demasiado abundantes. Nuestro viajero deberá llevar consigo una carta de su médico o cardiólogo que informe detalladamente sobre la entidad del trastorno y sobre el tratamiento en curso, así como las señas del médico de la localidad de vacaciones que le atenderá durante ese período.
EUROPA Y AMERICA LATINA
En lineas generales, los climas templados no tienen contraindicaciones.
Sin embargo, no hay que olvidar las variaciones climáticas estacionales y se debe aconsejar el clima suave del campo y desaconsejar, por el contrario, la montaña en invierno y la playa en pleno verano.
Es frecuente que las personas ancianas soporten mal la lluvia y el viento: andar con un viento continuo puede despertar una angina de esfuerzo hasta ese momento bien llevada.
Cuando se traslada al extranjero, lejos de su casa y de su lugar de residencia, el anciano se muestra más vulnerable. Se le aconsejará por ello la estancia en ambientes cómodos y bien equipados. Actualmente numerosos centros de vacaciones disponen de médico propio, que puede facilitar consejos útiles e intervenir en caso de necesidad.
Las condiciones meteorológicas son muy variables en función de la parte del planeta que el turista anciano elija para sus vacaciones; naturalmente el médico se mostrará mucho más reacio a autorizar al anciano una estancia en el sur de Chile en pleno mes de agosto que un crucero por el Rin en la misma época.
Sabido es que las bruscas variaciones de presión atmosférica determinan un significativo aumento de los casos de infarto de miocardio, y lo mismo puede decirse de las variaciones de temperatura, tanto por exceso como por de fecto.
A tal respecto, resulta muy ilustrativo el ejemplo de Argentina: el número de infartos en este país aumenta de forma significativa cuando las temperaturas descienden por debajo de los —2 °C.
El individuo de edad avanzada soporta mal el clima tropical o subtropical, debido al aumento de las frecuencias cardíaca y respiratoria. Hay que tener también en cuenta el riesgo de deshidratación.
Los temporales y una fuerte humedad pueden también ser mal tolerados; la montaña presenta, por su parte, otros inconvenientes: frío y altura incrementan sus efectos nocivos. El frío se aguanta mal y, contrariamente a lo que se suele pensar, las grandes altitudes plantean problemas sólo a cotas superiores a los 2.000 metros. Sobre todo, es de suma importancia subir despacio, con lentitud, realizando paradas intermedias que permitan una progresiva adaptación a la altura. En cualquier caso, no se aconseja utilizar remontes de subida.

LOS MEDIOS DE TRANSPORTE

Conducción de automóvil.
Durante la conducción del automóvil la frecuencia cardíaca aumenta, así como la presión arterial. Si no se puede evitar conducir, se aconseja hacerlo despacio y relajadamente y evitar los trayectos largos, sobre todo cuando haga mucho calor. En caso de malestar o de crisis dolorosa durante el trayecto, se deberá ceder el volante a otra persona y acudir lo antes posible a un médico. Habrá que evitar también conducir con niebla o nieve, así como por carreteras heladas o carreteras peligrosas de montaña. En caso de avería, se evitará empujar el coche.
El avión.
Para el anciano que vaya a realizar un viaje largo, el avión constituye el medio más cómodo, el más rápido y, en líneas generales, el menos cansado. En realidad, los viajes en avión presentan algunos inconvenientes: las esperas en el aeropuerto son aburridas y cansadas, y el paso por aduana y las puntillosas formalidades burocráticas en algunas fronteras causan estados de ansiedad.
Otra fuente de cansancio es el cambio de huso horario.
Paradójicamente, el vuelo en sí mismo suele tolerarse bien, ya que una correcta presurización (equivalente a una altura de 1.000 metros) evita la hipoxia (falta de oxígeno) por depresión atmosférica.
Los accidentes y las complicaciones, cuando se presentan, son a menudo secundarios a la ansiedad, que a su vez provoca aumento de las frecuencias cardíaca y respiratoria.
Entre las diversas manifestaciones de intolerancia hay que tener presentes las posibles crisis de angina de pecho, los trastornos del ritmo cardíaco y las flebitis por inmovilidad prolongada en posición sentada durante los vuelos in tercontinentales.
He aquí algunos consejos de comportamiento en vuelo:
• para personas con insuficiencia cardíaca y con varices: levantarse y “estirar” las piernas cada hora en vuelos muy largos;
• para pacientes afectados por enfermedades coronarias: tomar si es necesario, en el momento del despegue, un ansiolítico ligero y, sobre todo, un fármaco vasodilatador;
• para personas con insuficiencia respiratoria:
no dudar en utilizar la máscara de oxígeno.
El barco.
El crucero en barco constituye sin duda una de las modalidades de vacaciones más tranquilas y descansadas que pueden aconsejarse a una persona anciana. Las únicas limitaciones pueden depender de las localidades de destino (demasiado cálidas y húmedas o, por el contrario, frías y ventosas) y del hecho de hallarse aislados en medio del mar. Los grandes barcos modernos están, sin embargo, equipados no sólo con eficaces sistemas de acondicionamiento, sino también con un óptimo servicio sanitario, capaz de hacer frente a casi todas las urgencias médicas. Así, por ejemplo, un crucero por el Mediterráneo en una estación templada constituye un tipo de vacaciones que puede tranquilamente recomendarse a cualquier persona anciana, aunque padezca problemas cardiológicos.
Actividad física.
Como norma general, el ejercicio físico que puede aconsejarse es el que, en condiciones normales, es bien tolerado por la persona anciana, teniendo en cuenta las eventuales enfermedades o los trastornos que pueda sufrir (cardiopatía, hipertensión arterial, insuficiencia respiratoria, etc.).
Es necesario que el anciano se dé cuenta de que, durante su viaje turístico, estará sujeto a una serie de cambios temporales y bruscos de sus costumbres y de su forma de vida; correrá el riesgo, además, de dejarse llevar por tentaciones que pueden impulsarle a efectuar esfuerzos inusuales.
En general, en condiciones climáticas aceptables, pueden realizarse prácticamente sin restricciones marchas y excursiones a pie, estando absolutamente prohibidas en cambio las escaladas por el monte y las excursiones cansadas. Sí se permiten los baños en la piscina o en el mar y también la práctica de la bicicleta y del esquí, sin forzar.
Para terminar, un último consejo: es conveniente que la persona anciana que vaya a realizar un viaje al extranjero se asesore previamente y suscriba un buen seguro, que prevea también la asistencia médica, la eventual hospitalización y, en caso de extrema necesidad, la repatriación.

ADULTOS MAYORES

Algunos de ellos sí lo logran, y en gran medida; otros, por el contrario, generan nuevas máscaras. También los estudios sociológicos han asignado prioridades al tema y que varían en las distintas sociedades y épocas a la par de alimentación, vivienda, salud y transportes. También hay abuso de los mayores como discriminación por edad en los ambientes laborales. Hay una consideración también respecto al "estar activo" y a las aficiones pensadas con un diseño universal, que sustituyen a los trabajos en los mayores y que también pueden ser proyectadas desde muchos años antes, por ejemplo : la lectura como recurso y como afición, que si no ha sido ya utilizada en la juventud y edad adulta, difícilmente será utilizada mucho después. Priman los temas vitales y no quieren que estén ausentes tampoco los propios de su grupo social de personas mayores, como cultura diferente e igualmente con una diferente actitud a lo que es nivel de vida. Es muy sensible al puesto en la nueva sociedad de los mayores por la pérdida de la familia extensa y el advenimiento de la familia nuclear o sólo de pareja, con pocos hijos. Lo es también su capacidad de maniobra por el aumento de rentas y consecuente independencia de los futuros 'mayores', por el aumento de la clase media.
enfermedades y psicologia del anciano
Cuando alguien, refiriéndose a una persona mayor, dice: "qué bien, qué joven está", implícitamente está afirmando que lo bueno, en realidad, es ser joven. Lo demás son apaños. Está manifestando que lo que se aprecia socialmente es la juventud, y que ser viejo no es un valor, sino casi un defecto. Otra frase reveladora: "En mis tiempos¿", da a entender que su oportunidad, su sitio, ya han pasado: que no hay un hueco relevante para los ancianos. Poco a poco, se va asentando la presunción, cuando no la convicción, de no pertenecer a esta época. Así, la persona mayor se siente excluida y cada día confirma que va perdiendo relevancia social.
Pero ser viejo tiene sus cosas positivas. Sin ir más lejos, sentirse protagonista de su propia tercera edadevolución como persona y, más que nunca, un importante miembro de la comunidad a la que pertenece. La sociedad, no lo neguemos (¿cuántas películas de TV o cine, anuncios, o pases de modelos tienen por protagonistas principales a personas mayores?) discrimina a los viejos, pero éstos también tienen alguna responsabilidad en tanto que, a veces inconscientemente, participan activamente ("eso es cosa de jóvenes, que decidan ellos") en este proceso de segregación y desconsideración de los mayores.
Hasta hace poco los esfuerzos se centraban en salvar vidas y en prolongar la vida... Poco a poco la falta de ocupación del tiempo libre, la lucha contra la discapacidad propia del accionar del paso del tiempo sobre nuestros cuerpos y la necesidad de recibir ayuda para las actividades de la vida diaría, se están trasnformando en la preocupación de los envejecientes y sus familias.
El llegar a viejos confirma, desde lo biológico, que fuimos dueños de la salud..."Solo llegan a viejos los más aptos"...Ahora de viejos, con los achaques propios de la edad... ¿Quién cuidará de nosotros?
Durante años hemos formado "sanadores", es hora de empezar a formar "cuidadores".

jueves, 8 de diciembre de 2011

LOS TRUQUITOS DE SALUD QUE SI FUNCIONAN


 
¿Sabías que la comida que nos da mas energía en el día es el desayuno?
Por eso la importancia de un desayuno que nutra nuestras células y las 
regenere, a base de proteína y libre de azúcares. 
 
 
1.- Un vaso de jugo de naranja diario aumenta al doble (o más) el hierro en el cuerpo.
 
2.- Verter media cucharadita de canela en el café, siquiera una vez al día, mantiene bajo el colesterol y estables los niveles de azúcar en la sangre.

3.- El pan integral tiene casi cuatro veces más fibra, tres veces más zinc y casi dos veces el hierro del pan blanco. Además, los que comen pan blanco aumentan medio centímetro de cintura por año, dicen las estadísticas. Ah!, y cómanse las cortezas, que contienen ocho veces más pronyl-lysina, que anima a las enzimas a combatir el cáncer de colon.

4.- Mastique los vegetales durante mucho más tiempo. Esto aumenta la cantidad de químicos anti cancerígenos liberados en el cuerpo. El masticar libera sinigrina. Y cuánto menos se cocinen los vegetales mejor efecto preventivo tienen.

5.- El futuro es la naranja. Reduce el riesgo de cáncer de pulmón. Quienes la comen habitualmente tienen 30% menos posibilidad de contraer la enfermedad. Mejor aún: tome jugo de mandarina y cómase cada vez aunque sea un pedacito de cáscara.
 
6.- Coma tan colorido como el arco iris. Si come una variedad de rojo, naranja, amarillo, verde, púrpura y blanco en frutas y vegetales, tendrá la mejor mezcla de antioxidantes vitaminas y minerales que existe.
 
7.- Limpie regularmente su cepillo de dientes. El contacto de los gérmenes en el vasito de los cepillos puede ser fatal. Los cepillos por sí mismos pueden esparcir gripes y resfriados. Hay que limpiarlos cuatro veces a la semana, sobre todo después de enfermedades, y mantenerlos separados de otros cepillos.
 
8.- Haga rompecabezas, crucigramas o sudokus, o aprenda un idioma, alguna habilidad nueva o lea un libro y memorice párrafos. Estimular su mente lo anima a formar nuevos caminos mentales y fortifica la memoria. Una persona de 50 años activa mentalmente tiene mejor memoria que una persona de la mitad de su edad que no la ejercita.
 
9.- Las personas que mastican chicle tienen más posibilidad de sufrir arteriosclerosis, pues se hacen más estrechos los vasos sanguíneos, lo cual precede a ataques del corazón.
 
10.- Ríase. 100 a 200 carcajadas equivalen a 10 minutos de jogging. Baja el estrés y despierta células naturales de defensa y muchos anticuerpos.
 
11.- No pele con anticipación los vegetales o frutas, éstos se deben cortar y pelar justo antes de que se los quiera comer. Preparar comida fresca con poca anticipación aumenta niveles de nutrientes contra el cáncer.
 
12.- Llame por teléfono a SU MADRE, a familiares o amigos, si los tiene lejos. El 90% de las personas que no mantienen cercanía afectiva con sus seres queridos, desarrollan alta presión, alcoholismo o enfermedades cardíacas en edad temprana. .
 
13.- Disfrute de una taza de té. El té común contiene menos niveles de antioxidantes que el té verde. Con beber tan solo una taza diaria de té verde se disminuye el riesgo de enfermedades coronarias. Beber té también aumenta la vida luego de ataques al corazón.
 
14.- Busque una mascota. Las personas que no tienen animales domésticos tienen más estrés y visitan más al doctor que los otros. Las mascotas lo hacen sentir a uno optimista y relajado, y eso baja la tensión en la sangre. Los perros son mejores, pero aun los peces dorados funcionan bien para este propósito.
 
15.- Póngale tomate al sándwich. O tenga un vaso de jugo de tomate a mano, o póngale salsa de tomate a las tostadas. Una porción de tomate por día baja un 30% el riesgo de enfermedades coronarias.
 
16.- Reorganice la nevera. Las verduras en cualquier lugar de su nevera pierden sustancias nutritivas debido a que la luz artificial del equipo destruye los flavonoides de los vegetales, sustancias que combaten el cáncer. Por eso es mejor usar los cajones de abajo.
 
17.- Coma como pajarito. Por ejemplo: la semilla de girasol y las semillas de 'sésamo' en las ensaladas y cereales son nutrientes y antioxidantes naturales. Y comer nueces entre horas reduce el riesgo de diabetes.
 
18.- Coma chocolate AMARGO. Dos barras por semana extienden un año de vida. El chocolate amargo es fuente de hierro, magnesio y potasio.
 
19.- Piense positivamente.. La gente optimista puede vivir hasta 12 años más y mejor que los negativos, a quienes además les da gripe mucho más fácilmente.
 
20.- Vuélvase espiritual.  Los verdaderos creyentes y aquellos que priorizan el "ser sobre el tener", tienen 35% más probabilidad de vivir mejor y más tiempo.  Mantenga una buena relación con Dios. 

CUIDANDO AL ADULTO MAYOR




 
El aseo de tu ser querido es algo elemental pues de ello dependerán la comodidad y el buen estado de ánimo del adulto mayor, indispensables para su bienestar. El aseo requiere, como todas las atenciones y servicios que le proporcionas, de tu paciencia y buena actitud.

Baño.
El baño puede realizarse desde cada dos días hasta cada cinco, dependiendo de factores como el peso del adulto mayor (si lo bañas a diario, antes de un mes tendrás hernias por todos la-dos), la frecuencia de sus evacuaciones, la limpieza al dársele sus alimentos, las dificultades que represente su traslado al baño por la distribución de la casa, etc.
Debes utilizar jabones neutros, o especiales que no resecan demasiado la piel (de almendra, de cacahuate, etc.), o los que proveen ciertos lubricantes apropiados para la misma. Reemplaza el tradicional estropajo por una toallita facial o por una esponja; en el mercado local hay esponjas con felpa en el lado opuesto que constituyen un excelente auxiliar para el baño.
El baño del adulto mayor se lo deberás dar siempre sentado, en una silla de plástico, con piernas abiertas y que cuente con un orificio para poder asear perfectamente las “pompis” (glúteos) y sus más recónditas áreas, para impedir el desarrollo de focos de infección en esas áreas de tan difícil acceso.
Seca cuidadosamente todo el cuerpo, ya que la presencia de humedad favorece extraordinariamente el desarrollo de infecciones causadas especialmente por hongos. El secado debe de ser mucho más escrupuloso en el paciente diabético.
El mismo cuidado en el secado debes aplicar especialmente a los pies puesto que las infecciones que mencionábamos determinan una cantidad extraordinaria de complicaciones. Éstas van desde la simple comezón o pies ardorosos hasta graves problemas circulatorios que conducen irremediablemente a la amputación de dedos o hasta del mismo pie, hecho frecuente en el paciente diabético.
El aseo de los genitales del adulto mayor exige de todo tu tiento, respeto y minuciosidad, no olvides que estás tocando lo más delicado en lo referente al pudor del individuo, pero por otro lado, lo que peores olores produce y en donde más bacterias y bichos se esconden. Mencionado esto, utiliza una toallita de felpa o de algodón (toalla facial) impregnada de espuma de jabón y cuidadosamente asea a fin de prevenir cualquier irritación o infección que se pueda producir a consecuencia de una limpieza mal proporcionada.

Baño de esponja.
El baño de esponja es una alternativa que debes adoptar cuando la persona está permanentemente en la cama y el traslado al cuarto de baño es doloroso o dificultoso.
El baño de esponja se realiza sobre la cama misma: cierra las puertas y mantén las ventanas entreabiertas evitando corrientes de aire, desnuda completamente a la persona y colócale debajo del cuerpo una sábana plastificada. Para ello rota el cuerpo y desliza la sábana por debajo, enseguida voltéalo hacia el otro lado y desliza el resto de la misma. Coloca sábanas enrolladas en los lados de su cuerpo, empacando minuciosamente y cuidando que no queden espacios vacíos. Procede a enjabonar su cuerpo con la toallita facial repleta de agua jabonosa. Retira la espuma con la misma toallita con agua limpia. El agua que escurra hacia los lados se retendrá en la sábana enrollada. Una vez que termines de asear la parte superior de su cuerpo voltéalo hacia un lado, y repite la misma operación en el otro lado. Evita colocarlo boca abajo para que no trague agua y espuma contenidas bajo su boca, lo cual resultaría desagradable e incluso peligroso.
Lava minuciosamente cada parte de su cuerpo, incluidos los genitales, separa los pliegues y asea dentro; la vergüenza conduce a complicaciones derivadas del desaseo.
Seca y lubrica de la forma antes mencionada, sigue los procedimientos cosméticos, de afeite, vestido y...¡listo! Nuevamente el adulto mayor se encuentra limpio y perfumado, de nuevo seguro de sí mismo, pues tus cuidados fueron bien proporcionados.
Absolutamente toda la piel del cuerpo del adulto mayor debe lubricarse, ya sea con cremas o con aceites, porque la acción del jabón, sea cual sea, desprovee a la piel, del ya de por sí escaso, lubricante natural que posee. El uso del talco debes limitarlo a situaciones muy especiales, por ejemplo cuando una mano se encuentra cerrada por un espasmo en el paciente con un problema neurológico. En tal caso es muy frecuente que el adulto mayor desarrolle infecciones por hongos o por otros bichos, para evitarlo es útil que impregnes un algodón con talco medicado, de preferencia, y lo coloques dentro de la cavidad de la mano. Para mantener el algodón en su lugar coloca un calcetín con elástico un poco flojo o una mallita tubular; será suficiente y no necesitarás usar vendas.
También se recomienda el talco cuando existe excesiva humedad en algunos pliegues del cuerpo de la persona (ingles, axilas), aunque el aseo frecuente siempre será lo más aconsejable.

Aseo del cabello
El aseo del cabello se lo podrás proporcionar con un champú apropiado, dependiendo si el cabello es graso o reseco. Después del baño seca con toalla y peina adecuadamente. La dignidad y la adecuada autoestima del adulto mayor están por encima de muchas cosas y el aseo personal es uno de los elementos para lograrlo.
Si se requiere lavado del cabello en la cama, se recomienda que reúnas:

● Una mesa baja o un banco.
● Dos jarras con agua caliente, a unos 44º C.
● Champú.
● Cubeta para el agua sucia.
● Hoja pequeña de plástico.
● Almohada en funda de plástico o forrada con plástico.
● Lienzo.
● Toalla para la cara.
● Dos toallas de baño.
● Alfiler de seguridad.
● Secadora de cabello.

Preparación:
1. Cierra las ventanas.
2. Pon la silla o el banco en el piso, cerca de la cabecera de la cama. Cubre la mesa o el banco con la hoja pequeña de plástico y pon la cubeta sobre el plástico.
3. Pon cómoda a la persona enferma con la cabeza cerca de la orilla de la cama. Sopórtale los hombros en la almohada con funda o forro de plástico para que la cabeza quede más baja que los hombros.
4. Envuelve una toalla de baño en el cuello de la persona y sujétala con el alfiler de seguridad.
5. Enrolla tres lados de la hoja grande de plástico para formar los lados por los cuales escurrirá el agua hacia la cubeta. Pon la hoja debajo de la cabeza de la persona para que quede rodeada por los rollos y baje el extremo de la hoja a la cubeta.

Para lavar:

● Dale a la persona el lienzo para que lo ponga sobre sus ojos y vierte el agua sobre la cabezahasta que el cabello esté bien mojado. Si se pone nerviosa, vierte el agua poco a poco sobre su cabeza hasta que se acostumbre y evites salpicaduras.
● Aplica champú y frótalo con suavidad sobre el cuero cabelludo. No te apresures ya que este masaje es una sensación agradable para una persona enferma.
● Enjuaga el cabello.
● Si es necesario, vuelve a llenar las jarras con agua, repite el champú, el masaje y el enjuague hasta que el cabello esté limpio.
● Exprime el cabello para eliminar el exceso de agua.
● Seca la frente de la persona con la toalla para la cara y envuélvesela en la cabeza para absorber la humedad.
● Levántale la cabeza, quita el plástico enrollado y pónselo en la cubeta.
● Quita la almohada que tiene bajo los hombros y pónsela bajo su cabeza.
● Quita la toalla para la cara y ponle una toalla de baño limpia y seca. Frota el cabello con suavidad para dejarlo casi seco y deja la toalla envuelta en la cabeza.