lunes, 12 de julio de 2010

EL CEREBRO CONSTANTEMENTE SE MODIFICA


Localización de la corteza cerebral. Fuente: Wikimedia Commons.
Localización de la corteza cerebral. Fuente: Wikimedia Commons.
Durante mucho tiempo, se ha creído que las redes de conexiones neuronales del cerebro humano adulto permanecían fijas y que, una vez establecidas en los primeros años de nuestra vida, no volvían a modificarse.

Hasta hace poco, los especialistas pensaban que, una vez pasada esa primera infancia, era imposible que se diera cualquier nuevo cambio en el “cableado” neuronal. Sin embargo, diversos descubrimientos están demostrando que el cerebro adulto no es estático sino que, en realidad, es muy dinámico.

Una de las últimas investigaciones a este respecto ha sido la realizada por los científicos de laRochefellerUniversity de Estados UnidosCharles D Gilbert, Arthur Ross y Janet Ross. Sus resultados han demostrado que el cerebro adulto se modifica continuamente como consecuencia de la experiencia.

Cambios perdurables

Según publica la Rockefeller University en un comunicado, los investigadores observaron, concretamente, las neuronaso células nerviosas presentes en el cerebro de un grupo de ratones adultos, a los que se les quitó uno de los pelos de su bigote.

Los pelos del bigote, también llamados vibrisas, sirven a estos animales como elemento sensorial táctil o para percibir las distancias de los obstáculos en la oscuridad.

Los científicos analizaron específicamente aquellas neuronas encargadas de la recepción de señales enviadas desde las vibrisas al cerebro, para comprobar su comportamiento una vez que un pelo del bigote de los ratones era arrancado.

De esta forma, descubrieron que las relaciones entre estas neuronas se modificaban después de que los ratones perdieran una de sus vibrisas.

El resultado de dichos cambios neuronales tuvo como consecuencia, básicamente, la recuperación en el área de la corteza del cerebro estudiada del equilibrio entre la excitación y la inhibición neuronal propio de la corteza cerebral corriente. Las modificaciones perduraron durante varias semanas.

HISTORIA DE LAVIDA REAL

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Mi esposo pensaba que la educación era algo apropiado para los niños, pero inútil para las niñas Su excusa era que yo, su esposa, graduada universitaria, inmediatamente después de mi matrimonio me había dedicado por completo a dar a luz y criar a los niños en el Islam, y que permanecí completamente separada de la educación de la sociedad no creyente. Mi esposo estaba de acuerdo en que nuestros hijos asistieran a la escuela y a la universidad , pero para nuestras cuatro hijas escogió una escuela religiosa cercana. Esta escuela está situada en la planta baja de un apartamento, y sólo acepta niñas. Su plan de estudios de ninguna manera se asemeja al programa de estudios oficial, de tal modo que el diploma que recibieron no es reconocido y no vale ni el papel en el que fue escrito.
Mis dos hijas mayores terminaron la escuela primaria allí. Después de eso, mi esposo decidió que debían quedarse en casa. Trajo a un jeque ciego para que fuera el encargado de continuar con sus estudios religiosos. Las otras dos son menores y todavía asisten a esa escuela, hasta que lleguen a la edad en que se quedarán en casa para completar sus estudios religiosos.
No me pregunten lo que mis niñas están aprendiendo. Ellas ignoran por compelto todo lo que se estudia en las escuelas oficiales y por supuesto de las privadas, que son mejores que las escuelas públicas. Mis hijas sólo saben leer y escribir, a pesar de que saben a la perfección el Corán y las tradiciones. La situación es completamente diferente para nuestros hijos, que siguen progresando y destacándose en escuelas públicas y universidades.
Me sentía muy mal por la vida que se ven obligados a llevar mis dos hijos y más de una vez he llorado al ver que no podían jugar con los vecinos, o ir al club los viernes y feriados, o al cine. Algunas veces les dí permiso para visitar a un vecino y que así pudieran ver televisión y escuchar la radio. Pero cuando mi esposo se enteró, castigó severamente a los niños, que eran inocentes, así que dejé de hacerlo.
 Mi intento de suicidio
Mi esposo solía darnos órdenes para hacer que las mujeres de la familia e incluso nuestras vecinas aumentaran sus méritos de cara al Día del Juicio. Y nosotros obedecíamos…
Un día me comentó que había visto a nuestra vecina en la puerta de su casa, semidesnuda y hablando con un hombre. Y me ordenó que fuera a verla e hiciera todo lo posible por encarrilarla y salvarla “.
Al día siguiente, envié a mis hijas pequeñas, envueltas en sus velos, a pedirle a mi vecina que me permitiera visitarla durante unos minutos. Después de recibir el permiso y asegurarme de de su marido no estaba en casa, me encontré con mi vecina. Yo estaba sorprendida al encontrarla vestida de la forma más corriente y discreta, con un respetable vestido, el mismo que había usado el día anterior cuando había abierto la puerta a un empleado del Ministerio de Energía para pagar su factura de electricidad.
Observé a mi vecina buscando la desnudez de la que había hablado mi esposo, pero sólo ví su cara y sus manos al descubierto. Le pregunté por qué no usa Niqab y ella se sorprendió muchísimo por mi pregunta. “¿Por qué debo usar un Niqab?”, me respondió. “Mencióname un solo verso del Corán o Hadith (Tradiciones) que ordena que la mujer musulmana creyente, que observa los preceptos, deba vestirla. La religión hace concesiones,no es tan estricta, me dijo.
“A menudo me he angustiado por tí y por tus hijas e hijos”, confesó mi vecina. “Todos nosotros nos hemos conmovido por el sufrimiento que tu marido te provoca. Mi esposo me preguntó más de una vez por qué aceptas seguir junto a ese hombre. “¿Por qué no lo deja y vuelve a la casa de sus padres o se va a cualquier otro lugar?” Personalmente, no entiendo cómo puedes tolerar esto, no sé por qué permites que tus hijos sean despojados de sus derechos más básicos, como el derecho a reír y a jugar con otros niños. Mi marido y yo, como todos los inquilinos en este edificio sentimos mucha rabia hacia tu marido y mucha simpatía por los niños. No comprendemos cómo puedes convivir un solo día con ese hombre de las cavernas…”
 Ella se sorprendió cuando vio que yo estaba de acuerdo con ella, pero que mi carácter es demasiado débil. Le expliqué que sus palabras no me enojaban, que estoy conciente de mi situación y que mi auto-crítica es peor que cualquiera de sus críticas. Admito que si yo no fuera tan débil mi marido no habría sido tan cruel conmigo y con los niños, yo soy la responsable de que hayamos llegado a esta situación en la que prefiero morir antes que seguir viviendo una vida que ninguna mujer podría aceptar.
Mi marido ha inventado su propia religión, que contradice por completo a aquella en la que fue criado. Soy una fiel mujer musulmana, y sin embargo he aceptado la estupidez de vivir con este hombre ignorante al que me han atado y que me ha hecho tener seis hijos.
Después de esta visita, mi rabia se multiplicó, al igual que el odio por la vida misma. Decidí hacer lo que ya había tenido intención de hacer docenas de veces, suicidarme, pero siempre había temido la ira de Alá por la comisión de ese delito. Al salir de la casa de mi vecina me inundaba una sensación de que Alá me perdonaría si llevara a cabo mi decisión y terminara con mi vida. No me parece que todos los años de matrimonio con mi verdugo fueran menos castigo que los que me podían esperar en el más allá por haber decidido quitarme la vida, algo que Alá el misericordioso ha prohibido a sus fieles.
Aproveché la oportunidad un día, cuando mi marido y mis hijos se habían ido a orar en una pequeña mezquita cercana. Fui a la cocina y, tras haber bloqueado la puerta, tomé un enorme cuchillo y corté las venas de mi muñeca. Me senté en una pequeña silla de madera y, al ver el flujo de sangre, sentí una sensación de alivio que no había conocido durante un cuarto de siglo. Comencé a murmurar mi pedido de perdón a Alá, pero Él quiso que quedara con vida.
Mis hijos y familiares estaban junto a mi cama con expresión de alegría, porque me habían salvado la vida. Sólo el rostro de mi verdugo estaba congelado, enojado, enfurecido. No pronunció ni una sola palabra de aliento o consuelo, sólo se dedicó a humillarme, y repetirme una y otra vez que yo había cometido un crimen imperdonable. “No creo que Alá te perdone, porque te ha traido de vuelta a la vida. Deberás pasar el resto de tus días expiando este gran pecado y rogaremos a Alá para que acepte tu arrepentimiento y haga de tí una mujer buena y creyente”, insistía.

domingo, 11 de julio de 2010

LA VIDA DE PERON Y RASO

La vida de Domingo Antonio Raso fue anónima como su responsabilidad, debía custodiar al líder del justicialismo en su regreso al país. ­El 18 de julio pasado, a los 83 años, murió Domingo Antonio Raso, orgulloso guardaespaldas del general Juan Domingo Perón. En su departamento de Remedios de Escalada, Gran Buenos Aires, Raso atesoraba un increíble álbum de fotos que daba cuenta de su trabajo: custodiar al líder popular argentino más importante del siglo XX, en su regreso al país y al poder tras 18 años de exilio. Hace dos años, Raso concedió esta nota —hasta ahora, inédita en la Argentina—, abrió generosamente su archivo personal, y se decidió a contar algunos detalles de su vida, entre ellos la misteriosa historia de un atentado fallido contra Perón. La última vez que hablé con Raso, me dijo que deseaba que esta crónica fuera publicada en su propio país, y se alegró mucho cuando le dije que iba ser en Selecciones. Lamentablemente, no llegó a verla. Gracias a la gentileza de su viuda, María Magdalena Udrizard, y su deseo de honrar la memoria de su esposo, se reproduce aquí una parte de las fotos del invalorable álbum personal del guardaespaldas de Perón. 

Está en todas las fotos de los años 73 y 74, siempre al lado de Perón. No es Isabel, la esposa del líder, la vicepresidenta, la que lo sucedió en la primera magistratura después de su muerte. Está en todas las fotos de esos años, siempre al lado de Perón. No es, tampoco, José López Rega, su siniestro secretario privado y ministro de Bienestar Social y el hombre que dirigía la no menos siniestra Triple A (grupo paramilitar de ultraderecha). Está en todas las fotos del 73 y del 74, siempre al lado de Perón, siempre de traje, siempre atento, siempre armado: ahora se decidió a mostrar sus álbumes y a contar su historia. “Mi trabajo era sencillo —dice—. Si alguien le quería pegar un tiro al general Perón, primero me lo tenía que pegar a mí”. Y dice, también, que efectivamente alguien quiso pegarle un tiro a Perón en el año 1973. Es la primera vez que escucho esta historia: por un lado da escalofríos pensar en las consecuencias que podría haber tenido el asesinato de Perón; por el otro parece difícil pensar que aquella época, en la Argentina, podría haber tenido peores consecuencias que las que tuvo. Pero no nos precipitemos todavía. 

Domingo Antonio Raso conserva los bigotes renegridos, el vozarrón de militar, el cuchillo, el revólver, los recuerdos. Le tocó en suerte una curiosa carrera jerárquica: en los cuarenta custodió a los caballos de Perón; luego, a su ministro de Defensa, Franklin Lucero. En el 51 corrió peligro durante la abortada sublevación del general Benjamín Menéndez: alguno de sus amigos cayó bajo esas balas; él no. En el 55 llegó el golpe de estado, la “Revolución Libertadora” que significó el exilio de Perón, la proscripción del peronismo durante 18 años, la militancia clandestina. Raso participó en la conspiración del 56 encabezada por el general Juan José Valle para devolverle el gobierno a Perón. Se escondió debajo de una cama en el momento apropiado y se salvó de que lo fusilaran.
En los sesenta volvió a intentarlo. Esta vez el que conspiraba era el general Iñíguez: una vez más el conato fue desbaratado, otra vez Raso salvó su vida de milagro. Con el tiempo, Perón premió la lealtad a la causa: al fin y al cabo, la de Raso fue una de las últimas caras que vio cuando se embarcó en la cañonera paraguaya, tras el golpe del 55. Al fin y al cabo, la de Raso fue una de las primeras caras que vio cuando pisó tierra en su fugaz regreso a la Argentina, el 17 de noviembre de 1972, y en su definitivo regreso el 20 de junio de 1973. No hubo otra persona (además de Perón, claro) que haya estado presente en el puerto cuando Perón se fue y en el aeropuerto cuando volvió.

Adiós Perón

El 19 de septiembre de 1955 estamos en la dársena B del Puerto de La Boca. Raso acompaña a Lucero a despedir al presidente derrocado.
Lucero casi se cae al agua para saludarlo: es que estábamos todos muy nerviosos y muy tristes. Perón estaba vestido con un saco sport marrón, con la actitud de los hombres fuertes que tratan de contener su tristeza pero no pueden. Lo vi llorar, con lágrimas y todo, y nos hizo llorar a todos los que estábamos ahí. Pasaron 17 años hasta que lo volví a ver.

Hola Perón
El 17 de noviembre de 1972 me tocó trabajar, aunque no tengo mucho para decir sobre ese día. Llovía mucho y [José Ignacio] Rucci [líder de la Confederación General del Trabajo] lo cubrió con un paraguas, que era un poco más grande que los paraguas convencionales —una de esas sombrillas que se usan para promociones, si mal no recuerdo, de la Coca Cola—. Yo le alcancé la sombrilla a Rucci: parece mentira, un gesto tan insignificante, cuando se lo cuento a la gente me mira tan asombrada como usted me está mirando ahora. Pero Perón estuvo un día en el mismo Hotel Internacional de Ezeiza, luego habrá estado un mes en Gaspar Campos y se volvió poco después a preparar su regreso. En enero volvió su esposa Isabel y me puse a trabajar con ella. No tenía muchas reuniones políticas todavía: la acompañaba en sus salidas de compras, la llevé a Pozzi a comprarse pelucas, ese tipo de cosas... Pero mejor póngase cómodo, señor periodista, que traigo los álbumes.

¡Maten a Perón!

Pocas semanas después de los hechos de Ezeiza, en la casa de la calle Gaspar Campos, apareció una ambulancia del Ministerio de Bienestar Social. Dijeron que eran médicos y que venían a atenderlo a Perón porque habían recibido una llamada donde les decían que estaba enfermo. Uno usaba barba, alto, flaco, de pelo negro; el otro, de cabello muy corto, gordito, castaño, los dos vestían guardapolvo blanco... En esa época los médicos personales de Perón eran profesionales muy reconocidos y además eran también dirigentes políticos: el doctor Jorge Taiana, el doctor Raúl Matera, el doctor Pedro Cossio... La supuesta ambulancia, además, tenía agujeros de bala. No le digo que era un colador, pero tenía cuatro o cinco agujeros. Por eso me llamó la atención la visita y lo llamé al jefe de la custodia, Juan Esquer, que en ese momento estaba charlando con el General.
—Esquer, venga, por favor...

—¿Es muy urgente?
—Mire, hay una ambulancia en la puerta, con algunos agujeros de bala. Hay dos tipos que dicen ser médicos, que les pidieron que vinieran a atender al General porque estaba enfermo.
—Qué va a estar enfermo, si acá está, trabajando, lo más bien... Que se arme la custodia.
Se armó la custodia, se avisó a la policía a través del comando radioeléctrico, lo llamamos a López Rega para que viniera a constatar si la ambulancia era de su ministerio. Habíamos rodeado la ambulancia, los tipos tenían dos maletines. López Rega les dijo:
—¿Ustedes quiénes son?

—Somos médicos de Bienestar Social —justo a él, que era el ministro de Bienestar Social...
—Ah, sí, no me digan, ¿y a qué vienen?.
—Venimos a ver al General porque nos dijeron que estaba enfermo.
Les sacamos el maletín y encontramos revólveres, granadas... Dentro de la ambulancia había fusiles. Los esposamos de pies y manos. Llamamos a un blindado de la policía de la Provincia de Buenos Aires para que se los llevaran y nunca más supe qué se hizo de ellos. Es evidente que venían con la intención de matar a Perón. El hecho trascendió muy poco, como un rumor, porque el propio Perón hizo lo posible para que no se difundiera... Él quería pacificar y pensó que en un momento tan convulsionado de la Argentina no ayudaba mucho a mantener la calma que este episodio se hiciera público.

La foto que no vemos

En la foto que Domingo no me quiere prestar, el General Perón posa con el dictador rumano Nicolai Ceausescu y su esposa Elena.
—No, señor, queda feo, ¿no le parece?, el General con ese tipo...

—Bueno, Domingo, es un hecho histórico, no...
—No, señor, no lo haga quedar mal al General...
(Nota del autor: La primera vez que se publicó esta historia, en la revista mexicana EmeEquis, a Raso le causó especial gracia la reproducción de este diálogo. Me dijo, entonces, divertido, Si se porta bien, por ahí la próxima vez le presto la foto. Ese comentario simpático animó su actual publicación, sin temor a contrariar su voluntad).

Perón a diario

Cuando era presidente, ya no en la casa de Gaspar Campos sino en la Quinta de Olivos, se despertaba a las seis de la mañana, tomaba mate con bombilla o mate cocido con tostadas, fumaba un cigarrillo Kent (tres por día: uno en el desayuno, otro en el almuerzo y otro en la cena), y a las siete y media ya estaba en la Casa de Gobierno. Regresaba a la quinta más o menos a las dos de la tarde, y dormía una siesta hasta las cuatro. Luego se encerraba en su oficina, donde trabajaba hasta las ocho, ocho y media de la noche. En la casa andaba siempre con su robe-de-chambre, piyama, chinelas y a veces su tradicional gorro. No era un gran amante de la música, aunque escuchaba discos de folclore argentino y de ópera, y de tanto en tanto iba al teatro Colón. Le gustaba muchísimo el cine, sobre todo las películas de cowboys, que veía en el microcine de la Quinta de Olivos... Era de comentar las películas en voz alta, muerto de risa: supóngase que el sheriff estaba persiguiendo al villano con su caballo y Perón gritaba: ¡Cuidado, che, que te van a agarrar!... Era como un chico, ¿no le parece?

sábado, 10 de julio de 2010

ADULTOS MAYORES Y LA ACTITUD

La felicidad en la vejez depende más de una actitud positiva que de la salud que se tenga, señala un estudio realizado por el Sam and Rose Stain Institute for Research on Aging (SIRA), perteneciente a la Universidad de California en San Diego. El estudio llama la atención por la inusual consideración de criterios subjetivos para evaluar el estado del envejecimiento.

En esta investigación se examinó a 500 voluntarios de edades comprendidas entre los 60 y 98 años, que vivían independientemente y que habían padecido diversas enfermedades, como el cáncer, fallos cardiacos, diabetes, problemas mentales u otro tipo de disfunciones.

Tal como explica al respecto la revista , a los participantes en el estudio se les pidió que evaluaran su envejecimiento en una escala del 1-10, siendo 10 un grado de buena calidad de vida en la vejez.

La media de esta valoración entre los encuestados fue de 8.4, lo que desvela la actitud positiva dominante respecto a cómo vivían su envejecimiento. Menos del 10% de los entrevistados asociaban la calidad de su envejecimiento con el estado de salud corporal.

Lo más sorprendente de los resultados obtenidos, sin embargo, fue que los voluntarios más optimistas –aquellos que pensaban que estaban envejeciendo bien- no siempre coincidían con los que tenían mejor salud.

Ver con buenos ojos la vida

La investigación, llevada a cabo por el profesor Dilip Jeste, de dicha Universidad, y sus colegas, señala que el optimismo y la actitud de “hacer frente” a las cosas son más importantes para conseguir un envejecimiento exitoso que las mediciones tradicionales de salud y bienestar. Es decir, que el estado físico no es sinónimo de un envejecimiento óptimo. Por el contrario, una buena actitud es casi una garantía de un buen envejecimiento.

Suele considerarse normalmente que una persona “envejece bien” si tiene pocas dolencias o si sigue manteniendo más o menos sus facultades, si bien no existe un consenso en la comunidad médica a la hora de definir con exactitud lo que puede entenderse como un envejecimiento adecuado.

Este estudio demuestra que la percepción que se tiene de uno mismo puede ser incluso más importante que el estado físico, a la hora de considerar que el envejecimiento se está desarrollando adecuadamente. La salud física ha dejado de ser de esta forma el mejor indicador de un envejecimiento adecuado, según este estudio.

Otra conclusión que se desprende de este estudio es que la preocupación de las personas que adentran en edades avanzadas no debe centrarse tanto en el estado de salud como en el cuidado y cultivo de actitudes positivas, ya que estas actitudes pueden ser más importantes que el estado de salud corporal para alcanzar el envejecimiento adecuado.

La investigación también ha demostrado que la gente que pasa algo de tiempo cada día socializándose, leyendo o participando en otras actividades de ocio, tienen un nivel de satisfacción más alto en la vejez.

Los resultados de esta investigación no han sido publicados todavía, pero fueron dados a conocer en la asamblea annual  celebrada esta semana en Waikoloa, Hawaii. La ACNP, fundada en 1961, es una organización profesional de más de 700 científicos, entre los que se encuentran tres premios Nobel. Su misión es prevenir enfermedades del sistema nervioso mediante el estudio del cerebro.

Buen estado de salud mental

Dilip V. Jeste, artífice de esta investigación, es profesor de psiquiatría y neurociencia en la Universidad de California. Está especializado en geriatría psiquiátrica y es el editor Psichiatry

Además, Jeste es jefe de la División de Geriatría Psiquiátrica de la mencionada Universidad y participa en numerosas actividades de investigación, preparación y cuidado de pacientes de la tercera edad. En una entrevista publicada el pasado septiembre por, explica entre otras cosas los mecanismos que permiten un envejecimiento exitoso.

Junto a su colega Gregory Stain en el Sam and Rose Stain Institute for Resarch on Aging (SIRA), también perteneciente a la universidad de California en San Diego, Jeste ha desarrollado otras investigaciones entre las que descaca un estudio sobre la misma temática.

En este estudio participaron 1.000 voluntarios seniors que viven en California, los cuales rellenaron un completo cuestionario acerca de su nutrición, su historial médico, hábitos de ejercicio y, en general, su estilo de vida. Asimismo, muchos de esos participantes facilitaron muestras de sangre para que se pudiera conocer su estado de salud. Los primeros resultados de este estudio señalan también que un mal estado físico no tiene por qué desembocar en un envejecimiento negativo.

A partir de estos resultados, Jeste y se equipo pretenden continuar analizando las causas de las diferentes percepciones sobre el envejecimiento, ya que estudios previos han demostrado que el mantenerse activos y el realizar ejercicio físico habitualmente ayuda también a envejecer en buen estado corporal y mental.

Otra prometedora área de investigación en la que el Jeste y el SIRA pretenden profundizar es la del cerebro, puesto que diversos estudios han adelantado ya que puede que haya neuronas que sí se regeneran, a pesar de la edad.

De esta manera, Jeste pretende descubrir por qué hay personas que, con 80 ó 90 años de edad siguen perfectamente activas, tengan o no achaques, y de qué depende el estar bien la mayor parte de tiempo que podamos de nuestra vida.

viernes, 9 de julio de 2010

EJERCICIOS PARA LA TECERA EDAD

El objetivo de un programa de ejercicios para personas de la tercera edad es el acondicionamiento físico general.

Ejercicios para personas de la tercera edadLa selección del programa debe estar supervisada por expertos enmedicinao en educación física y debe acompañarse de una buena alimentación, baja en grasas y en sal, y rica en verduras (acelgas, apio, brócoli). El programa de ejercicios debe incluir la caminata (caminar hacia adelante, hacia atrás, lateralmente, con pasos largos, etcétera), los desplazamientos, la carrera leve, la gimnasia de mantenimiento, las gimnasias suaves, yoga, Reeducación  Postural Global (RPG) y el trabajo en gimnasio con y sin aparatos.
A nivel articular no se pretende aumentar el grado de flexibilidad, sino mantener un buen nivel de amplitud natural de movimiento. Entre el abanico de posibilidades destacaremos el trabajo de nudillos, muñecas y articulaciones de codo, brazo parte superior de los hombros, omóplatos, pies, rodillas y cadera. Tampoco se busca el desarrollo de la fuerza sino un trabajo general que engloba también la fuerza- resistencia, aunque últimamente los especialistas consideren relevante el entrenamiento de la fuerza en la tercera edad, ya que permite prevenir accidentes, evitando caídas al mejorar la estabilidad y la fortaleza de los miembros inferiores y la columna. Esto mejora la postura y logra mantener al adulto mayor y al anciano mucho más seguros.
Aquí se incluyen ejercicios de flexión y estiramiento para la parte superior del cuerpo, los músculos del abdomen, giro de cadera y columna (cuello y zonas dorsal y lumbar).
Es importante trabajar en la construcción de un esquema corporal, pero es preferible empezar por las conductas motrices de base y después pasar a las perceptivo-motrices, como el equilibrio, la destreza y la psicomotricidad.
Esto implica la educación y la toma de conciencia sobre la postura. El trabajo se centra básicamente en la columna, la cintura escapular y la cintura pélvica, y se relaciona con la gimnasia suave, la relajación y el equilibrio.
Con ello se pretende aumentar la capacidad respiratoria, mejorar la oxigenación sanguínea y la relajación física y psíquica. Cada persona mayor debe controlar su propio ritmo. Y debe observarlo durante toda la sesión, sobre todo después de los ejercicios de cierta intensidad.
La natación, las caminatas y la bicicleta también son muy benéficas para muchas personas mayores.

Ejercicio sin dolor

Un estudio reciente indica que el ejercicio habitual puede auidar emocionalmente a los ancianos de salud delicada sin causarles dolor. Probablemente el hallazgo más importante del estudio es el hecho de que el ejercicio, desde las actividades re resistencia hasta el entrenamiento para aumentar la fuerza y la flexibilidad, no causó dolor a los participantes que tenían enfermedades como artrosis. “Muchos ancianos, especialmente aquillos que padecen de artritis u otras dolencias, son reacios a hacer ejercicio porque piensan que les ocasionará dolor o molestias”, señala.
Este estudio halló que un ejercicio continuo y bajo supervisión no presentaba riesgos;  se advirtió que los ancianos debían consultar con sus médicos antes de empezar un plan de ejercicios. “Sería irresponsable no decir que, antes de comenzar un programa de ejercicios, se necesita una confirmación del médico”, y la realización de un examen que incluya un electrocardiograma de esfuerzo y una medición de riesgo cardiaco.
Durante la investigación se examinó a más de 1 700 ancianos que comenzaron programas de ejercicio en cuatro lugares de Estados Unidos. Todos los participantes tenían salud delicada y corrían el riesgo de sufrir lesiones a causa de caídas. Los investigadores refirieron que, en general, los participantes habían mejorado su salud emocional después de los programas de ejercicios.
La escala que se usó para determinar la salud emocional no se centró en trastornos psicológicos, como la depresión, pero podría servir como un indicador de esos males, puntualizaron los investigadores.

Fuerza, coordinación y equilibrio

Con el envejecimiento sobrevienen una serie de modificaciones en el funcionamiento de los órganos y sistemas del organismo. En las personas mayores suele haber una disminución importante de la fuerza y la masa muscular como consecuencia de permanecer en inactividad por periodos prolongados. Se ha podido calcular que a partir de la adolescencia de produce disminución de 1% anual en la capacidad física, responsable, en gran parte, de las enfermedades características e este grupo de edad.
La realización de programas de ejercicios en forma constante y por periodos prolongados produce innumerables beneficios en todas las edades, como:
  • Menor incidencia de caídas y fracturas óseas, por aumento de la fuerza muscular y coordinación de los movimientos, producto del entrenamiento.
  • Retraso en la aparición de osteoporosis, sobre todo en mujeres posmenopáusicas.
  • Disminuye la depresión, sobre todo en mujeres.
  • La actividad física cotidiana constituye uno de los pilares de los programas de prevención de la aterosclerosis.
  • En personas hipertensas produce una disminución de las cifras de tensión arterial, con una mejoría de su cuadro clínico.
  • Aumenta el gasto calórico del organismo contribuyendo a la pérdida de peso y al mantenimiento del mismo.
  • Incrementa la capacidad para desarrollar tareas cotidianas y laborales
  • Mejora el sueño e induce una sensación de bienestar general.

Programas controlados

El entrenamiento físico debe estar dirigido a incrementar la capacidad funcional aeróbica y la fuerza muscular, además de mejorar la flexibilidad de las articulaciones. Las personas sedentarias deben comenzar un plan de ejercicios de poca intensidad y duración, para luego aumentar en forma progresiva.
Hay que dejar a un lado la prisa por obtener buenos resultados: se necesitarán varios meses para alcanzar una condición óptima para su edad. En todos los casos es de suma importancia de realización previa de un examen médico completo para conocer la existencia o no de enfermedades cardiovasculares, musculares o articulares, a fin de prevenir la aparición de efectos indeseables.
Cambiar los hábitos alimenticios para adoptar una dieta nutritiva y equilibrada adquiere la misma importancia que la actividad física regular, y como es lógico, el consumo de tabaco, alcohol y cualquier topo de drogas (excepto aquellas que deben tomarse por prescripción médica) resulta extremadamente prejudicial para la salud.

jueves, 8 de julio de 2010

QUERIDO HIJO

El día que me veas mayor y ya no sea yo, ten paciencia e intenta enterderme.
anciano3.jpgCuando, comiendo, me ensucie; cuando no pueda vestirme: ten paciencia, recuerda las horas que pasé enseñándotelo.
Si, cuando hablo contigo, repito las mismas cosas, mil y una veces, no me interrumpas y escúchame,
cuando eras pequeño, a la hora de dormir, te tuve que explicar mil y una veces el mismo cuento hasta que te entraba el sueño.
No me avergüences cuando no quiera ducharme, ni me riñas, recuerda cuando tenía que perseguirte y las mil excusas que inventaba para que quisieras bañarte.
Cuando veas mi ignorancia sobre las nuevas tecnologías, te pido que me des el tiempo necesario y no me mires con tu sonrisa burlona..
Te enseñé a hacer tantas cosas… Comer bien, vestirte… y como afrontar la vida, muchas cosas son producto del esfuerzo y la perseverancia de los dos.ducha.jpg
Cuando en algún momento pierda la memoria o el hilo de nuestra conversación, dame el tiempo necesario para recordar, y si no puedo hacerlo, no te pongas nervioso, seguramente lo más importante no era mi conversación y lo único que quería era estar contigo y que me escucharas.
Si alguna vez no quiero comer, no me obligues, conozco bien cuando lo necesito y cuando no.
Cuando mis piernas cansadas no me dejen caminar…
…dame tu mano amiga de la misma manera en que yo lo hice cuando tu diste tus primeros pasos.
Y cuando algún día te diga que ya no quiero vivir, que quiero morir, no te enfades, algún día entenderás que esto no tiene nada que ver contigo, ni con tu amor, ni con el mío.
Intenta entbaston.jpgender que a mi edad ya no se vive, sino que se sobrevive.
Algún día descubrirás que, pese a mis errores, siempre quise lo mejor para ti y que intenté preparar el camino que tu debías hacer.
No debes sentirte triste, enfadado o impotente por verme de esta manera, debes estar a mi lado, intenta comprenderme y ayúdame como yo lo hice cuando tú empezaste a vivir.
Ahora te toca a ti acompañarme en mi duro caminar, ayúdame a acabar mi camino, con amor y paciencia, yo te pagaré con una sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido.
Te quiero hijo
Tu padre, tu madre, tus abuelos…
In memoriam. Recordando a todos los padres y abuelos de todo el mundo

miércoles, 7 de julio de 2010

EL DESAMOR EN LAS PAREJAS MAYORES

El amor no tiene edad y el desamor, tampoco.
Buena muestra de ello es que cada vez se producen más divorcios en la madurez.
El fenómeno es generalizado y, en Galicia, las estadísticas no dejan lugar a dudas: las rupturas matrimoniales de mayores de 60 años se multiplicaron por 4 en sólo una década.
Los hombres suelen tomar la iniciativa, y cuando lo hacen es, casi siempre, porque hay una tercera persona. Ellas deciden dar el paso cuando "no pueden más".

El matrimonio de JOSE y María  era, a simple vista, como el de cualquier pareja de su edad.
Llevaban 4 décadas juntos, tenían 2 hijos que ya habían abandonado el nido familiar y acababan de estrenarse como abuelos. De cara a la galería, todo parecía perfecto.

Sin embargo, la rutina y los problemas de convivencia que habían surgido tras la jubilación de JOSE hacían que las discusiones entre ellos fuesen cada vez más frecuentes.
Cansada de la pasividad y de la falta de atenciones por parte de su marido, que se pasaba el día en el bar con los amigos o tumbado en el sofá viendo partidos de fútbol, María decidió poner tierra de por medio e irse a vivir a casa de su hermana.
Al principio,JOSE pensó que se trataba de una simple rabieta más de su esposa. Se equivocaba. Ella nunca volvió. Desde entonces, sus biografías se escriben por separado.

Las rupturas matrimoniales de mayores de 60 años pasar de las 215 registradas en el año 1998, a las 866 La tendencia es similar en el resto de las comunidades autónomas españolas, y los expertos en derecho de familia atribuyen ese fenómeno creciente al aumento de la esperanza de vida y a los problemas de convivencia que, como en el caso de JOSE y María , pueden aflorar tras la jubilación.

"Los divorcios en la madurez han aumentado muchísimo en los últimos años. Antes resultaba impensable que un matrimonio se separase a los 60 o a los 70 años pero, a día de hoy, este tipo de procesos son más habituales de lo que la gente se cree", constata el abogado matrimonialista IgnacioDEL SOLAR, quien reconoce que ha llegado a tener algún cliente interesado en finiquitar su matrimonio con casi 90 años.
"Recuerdo que fue uno de los clientes que más interés tenía en poner fin a su unión. Era un hombre adinerado, que lamentablemente no pudo ver cumplidos sus deseos porque falleció durante el proceso de apelación. Él fue el de mayor edad, pero también he llevado varios casos de 80 y pico años, y muchos de 70", señala el letrado coruñés.

Causas del adiós
Lo cierto es que, al llegar a la madurez, los matrimonios tampoco cuentan con demasiados estímulos externos para seguir juntos.
La hipoteca está pagada, los hijos ya se han emancipado y aún quedan años por delante para afrontar una reinvención radical.
Todo ello hace que los procesos de divorcio, a esas edades, sean menos conflictivos.
"No es lo mismo divorciarse a los 65 años, cuando ya se tiene el piso pagado y los hijos están criados, que a los 35, cuando hay niños pequeños e hipotecas de por medio. En la madurez, todo es más fácil. No hay problemas de custodias, ni de regímenes de visitas, ni nada de nada... Sólo hay que decidir el reparto de los bienes de las sociedades gananciales y, en general, esta cuestión se resuelve rápido", explica IgnacioDEL SOLAR.

A la hora de dar el paso, el letrado  lo tiene claro.
"Los hombres son quienes suelen llevar la iniciativa y, cuando lo hacen, es porque normalmente hay una tercera persona detrás", apunta, y matiza:
"Pueden darse dos situaciones: que sea el propio marido quien se haya enamorado de otra mujer, o que haya descubierto que su esposa le ha sido infiel, aunque este último caso es el menos habitual", señala.

En cuanto a las motivaciones que llevan a una mujer a poner fin a su matrimonio pasados los 60 años, DEL SOLAR se muestra igual de tajante.
"Cuando una mujer decide separarse de su marido después de media vida en común es porque no puede más", subraya el abogado coruñés, a quien la experiencia le dice que las féminas sobrellevan mejor la rutina que los hombres.
"Al llegar a ciertas edades, a los hombres les cuesta más reconocer que se están haciendo mayores. Se obsesionan con demostrar que todavía pueden conquistar y, así, aparecen los adulterios con mujeres más jóvenes", destaca el letrado.

¿Proceso doloroso? Aún habiendo faldas -o pantalones- de por medio, y aunque los hijos estén ya criados, el divorcio sigue siendo un trago difícil de pasar.
Para los más afortunados, sin embargo, el adiós supone quitarse un peso de encima.
De hecho, cada vez son más frecuentes las "despedidas de casados", que celebran, por todo lo alto, la recuperación de la libertad perdida.
"Con la actual cultura del divorcio, el matrimonio se ha convertido en una institución casi mercantil. Cuando no funciona lo tiras y te compras otro. Esta mentalidad antes era más propia de los jóvenes, pero ahora cada vez son más los mayores que actúan así", subrayaDEL SOLAR.

El divorcio tampoco resulta fácil para los hijos, quienes aún siendo adultos, pueden llegar a sufrir tanto o más que los niños con todo el proceso.
", sostiene el abogado  aunque inmediatamente puntualiza:
"Si la relación entre los padres era mala, la ruptura se ve como una liberación".

En cualquier caso, para hacer la situación más llevadera, psicólogos y especialistas recomiendan a los hijos actuar con prudencia y no entrometerse en la vida de sus padres, aunque tampoco deben desentenderse de sus problemas.
Además, les aconsejan que traten de simplificar el conflicto y acercar posiciones, y que hablen con ellos de manera seria para lograr que se establezcan unos nuevos lazos de afectos y respeto que perduren de por