sábado, 29 de agosto de 2009

DERECHOS DEL ADULTO MAYOR.

NORMATIVIDAD SOBRE ADULTO MAYOR

DERECHOS

Las personas adultas mayores, (definidas por la Organización Panamericana de la Salud como personas de 60 años o mas), son poseedoras de derechos inalienables en tanto que persona humana, como el derecho a la vida, a tener un nombre, etc; las personas adultas mayores son poseedoras también de derechos como ciudadanos, en tanto que son protegidos por un estado sujetándose a deberes y derechos.

Pero por constituir un grupo social en aumento y que en contextos como el nuestro pueden verse vulnerados sus derechos, nuestras leyes han contemplado derechos especialmente dirigidos a este grupo poblacional que van de acuerdo a sus necesidades como persona adulta mayor.

Aquí les brindamos los derechos específicos para personas adultas mayores contemplados en las leyes peruanas.

Las Personas Adultas Mayores tienen derecho a:

viernes, 28 de agosto de 2009

IMPORTANTE.


Esto es muy importante y le puedes salvar la vida a una persona


Viendo que el otro dia murio una profesora de la universidad por un ataque cerebral, me parecio oportuno poder informar esto ya que quizas muchos no conocemos que hacer en determinadas situaciones.




Esto puede ser útil (Historia real, no mia):
Durante una Parrillada una mujer tropezó y cayó al suelo suavemente.
Ella aseguró a los presentes que estaba bien (a los que se ofrecieron llamar a urgencias) y que había tropezado con un ladrillo a causa de sus zapatos nuevos.
Sus amigos la ayudaron a levantarse y le trajeron un nuevo plato de comida- mientras ella parecía algo mareada-, intentó disfrutar de la reunión durante el resto de la tarde.
Más tarde el marido llamó a sus amigos para decirles que su mujer había sido llevada al hospital (a las 6:00 PM, ella fallecía). Había sufrido un infarto cerebral durante la parrillada.
Si su esposo y amigos hubiesen sabido cómo reconocer un infarto cerebral, quizás ella estaría hoy con nosotros.

Sólo lleva un minuto leer esto

Reconocer un infarto cerebral

Un neurólogo afirma que si le llaman dentro de las primeras 3 horas, puede revertir los efectos de un infarto cerebral totalmente.
Afirma que el truco consiste en reconocerlo, diagnosticarlo y ocuparse del paciente dentro de las primeras tres horas.

RECONOCER UN INFARTO CEREBRAL
Recuerda los "3" Pasos. ¡ Lee y aprende!
A veces los síntomas de un infarto cerebral son difíciles de identificar. Desafortunadamente, la falta de conocimientos puede resultar fatal. La víctima del infarto puede sufrir daños cerebrales si la gente que la asiste no consigue reconocer los síntomas del infarto cerebral.

Actualmente los doctores han establecido una regla para reconocerlo mediante tres simples preguntas:

1. *Pide al afectado/a que SONRÍA.


2. *Pide al afectado/a que LEVANTE AMBOS BRAZOS.


3. *Pide a la persona QUE PRONUNCIE UNA SIMPLE FRASE (Coherente) ( por ejemplo . . . Hoy es un día soleado )



Si él o ella tiene dificultad con cualquiera de estas tres pruebas, llame inmediatamente a URGENCIAS y describe los síntomas.

Después de descubrir que un grupo de voluntarios no médicos pueden identificar debilidad facial, debilidad en brazos y debilidad en el habla, los investigadores apelan al público en general para que aprenda estas tres preguntas. La mayor divulgación de este test puede facilitar un rápido diagnóstico y tratamiento del infarto cerebral y evitar daños cerebrales. I

jueves, 27 de agosto de 2009

DE TRES A SEIS HORAS PARA VIVIR O MORIR

En un ataque cerebral o derrame, cada minuto perdido es cerebro perdido definitivamente y en un ataque cardíaco cada minuto perdido es corazón perdido. De manera que, si usted sufre un ataque cerebral o cardíaco, recuerde que el tiempo es indispensable, tiene sólo tres o seis horas para poder recuperarse sin que le queden secuelas y sobre todo para salvar su vida”, afirmó hoy el médico cardiólogo Walter Mogrovejo Ramos, Director del Instituto Neuro Cardiovascular de las Américas, INCA.

Mogrovejo Ramos refirió que muchas personas ignoran la importancia del factor tiempo y, cuando, lo que deben saber es que, después de un ataque cardiaco o cerebral, no todo está perdido. “Es necesario saber reconocer las señales de alarma para poder aplicarle el tratamiento oportuno y lograr su satisfactoria recuperación. Si lo hacen en forma tardía, por muchos esfuerzos que se hagan, los resultados pueden ser estériles”, expresó.

“La chance que Dios nos da después de instalado el ataque cerebral o cardiaco para recuperar cerebro y corazón es muy corta: tres horas para el cerebro y seis horas para el corazón (es lo que científicamente esta demostrado). Si en la población queda grabado este mensaje disminuiríamos la mortalidad”, comentó el cardiólogo intervensionista

Precisó que de acuerdo a la casuística cardiaca a nivel mundial, si el paciente sufre un infarto en plena vía pública las probabilidades de muerte son de un 70%, si llega a una clínica que cuenta con un desfibrilador funcionando, las probabilidades de muerte se reducen a un 50%; si ésta clínica cuenta con una unidad coronaria donde hay médicos cardiólogos que tratan al paciente en la unidad coronaria, las posibilidades de muerte se reducen a un 30%.

“Si en la unidad coronaria se le aplica una sustancia llamada trombolíticos que diluyen o licuan el coagulo causante del infarto, las probabilidades de muerte se reducen del 12 al 17%, si a este paciente en lugar de aplicarle la sustancia trombolítica se le aplica la angioplastía coronaria, las probabilidades de muerte se reducen a un 6%”, detalló el director del primer hospital dedicado al tratamiento del corazón que funciona en un edificio de 7 pisos y dos sótanos en la Avenida 28 de Julio Nº 1327, distrito de Miraflores, Lima.

Finalmente, Mogrovejo Ramos destacó la importancia de la prevención de la enfermedad. “Por ejemplo, refirió, aquí en el Instituto INCA requerimos de sólo cinco latidos cardiacos para saber si el paciente tiene o no la enfermedad y además si tiene riesgo de ataque cardiaco o cerebral. Los multidetectores de rayos X con los que cuenta nuestra institución necesitan muy poco tiempo para tener un diagnóstico. En seis o siete segundo podemos saber si el paciente tiene riesgo de sufrir la enfermedad y por consecuencia de salvarle la vida” puntualizó.

miércoles, 26 de agosto de 2009

BUENAS RAZONES PARA EMPEZAR A EJERCITARSE


En programas de ejercicios supervisados para la tercera edad, los factores de riesgos de lesiones, dolores, accidentes y hasta muerte se encontraron a una intensidad más alta de 85% de la frecuencia cardiaca máxima; de hecho, el ejercicio excesivamente intenso o prolongado puede conducir a una fatiga extrema, un cansancio y una convalecencia que retarda los beneficios del ejercicio.

Se recomienda una actividad física regular (de 3 hasta 4 veces por semana) de duración moderada (de 20 hasta 30 minutos) y de una intensidad suficiente (de 70% hasta 85%) para obtener efectos de acondicionamiento, minimizando los riesgos de la actividad física (Larson & Bruce, 1987). Esta tesis es respaldada por Brown & Holloszy (1994), los cuales investigaron los efectos de la caminata, el trote y la bicicleta sobre la fuerza, la velocidad, la flexibilidad y el equilibrio de personas de 60 hasta 72 años. Recalcaron que basta un programa de entrenamiento de moderada intensidad para que estos factores se incrementarán produciendo una alza del Vo2máx. de un 24% para los hombres y de un 21% para las mujeres.

Tomando en cuenta las diferencias de la población de la tercera edad, el Colegio Americano de Medicina Deportiva recomienda un programa de entrenamiento que sigua los lineamientos básicos de prescripción de la frecuencia, intensidad, duración y tipo de actividad para un adulto sano, siendo diferente en su aplicación. Un adulto mayor es diferente y tiene mayor limitaciones física-médicas que un participante de edad mediana, por esto la intensidad del programa es menor mientras la frecuencia y duración se incrementan. El tipo de entrenamiento debe evitar las actividades de alto impacto, además debe permitir progresiones más graduales y mantener una intensidad de un 40% hasta un 85% de la frecuencia cardiaca máxima. Es también importante incluir en el programa un entrenamiento de mantenimiento de la tonicidad y resistencia de los grandes grupos de musculares.(Pollock y otros, 1994).

LAS BUENAS RAZONES PARA EMPEZAR UN PROGRAMA DE EJERCICIO

Un estudio realizado en seis centros deportivos de los Estados Unidos con una muestra de 336 participantes mostró que las principales motivaciones para sentirse a gusto en un programa de ejercicio eran: mantener su salud, desarrollar su condición física y ayudar a relajarse. Un análisis factorial reveló cuatro variables más: una ejecución acertada, un bienestar físico y socio-sicológico y un rendimiento y dominio deportivo. Un manova enseñó que los sujetos de la tercera edad son más motivado y sienten más placer al participar en actividad física por el bienestar socio-sicológico que los participantes jóvenes.(Ashford, 1993)

martes, 25 de agosto de 2009

A diferencia de Mc Cain,Muchos Ancianos dependen de la Web

NUEVA YORK - Mientras el virtual candidato presidencial republicano John McCain, de 71 años, admite que no navega por Internet, las estadísticas indican que muchos adultos mayores en Estados Unidos ya lo hacen.

Uno de los temas más frecuentes de conversación en los blogs es la respuesta que dio McCain recientemente cuando se le preguntó sobre su uso de internet: "Soy un analfabeto que acude a su mujer para que le de la máxima asistencia posible".

Preguntado lo mismo por el New York Times, McCain dio una respuesta un poco más alentadora: Mis ayudantes "se conectan por mí. Dominaré el tema pronto. Ya me voy conectando yo mismo".

¿Es inusual que un estadounidense de 71 años navegue por internet?

Eso depende de como se miren las estadísticas. Sólo un 35 por ciento de norteamericanos por encima de los 65 años se conecta a internet, pero cuando se tienen en cuenta factores como la raza, la salud y la educación, el panorama cambia radicalmente, según datos de abril y mayo recopilados por el Proyecto Pew de Internet y el Centro de Investigación Pew.

Aproximadamente tres cuartos de los hombres blancos de más de 65 años y con educación universitaria de la nación usan internet, explicó Susannah Fox, la directora del proyecto.

"El caso de John McCain no es tan normal cuando lo comparas con sus pares", señaló Fox. "Por un lado, un senador de Estados Unidos tiene acceso a fuentes de información y asistencia que muchos nunca tendrán. Por el otro, internet es un recurso tan común que es curioso oír cómo alguien no lo utiliza mientras otros lo utilizan".

Un vocero de McCain, Brooke Buchanan, describió al político como un hombre más moderno cuando fue contactado por The Associated Press el viernes: "Es totalmente capaz de viajar por internet y visitar portales de internet", dijo Buchanan. "Tiene una computadora Mac y la utiliza varias veces por semana. Está intentando familiarizarse más con internet".

Eso es bueno, comentó Tobey Dichter, director de Generaciones en Línea (Generations on Line, en inglés), un grupo que ayuda a gente de edad avanzada a sumergirse en la era digital.

Dichter explicó que McCain necesita fuerza de voluntad para conectarse a internet él mismo.

"Hay demasiada gente alrededor de McCain que van a imprimir y escribir correos electrónicos por él" o realizar búsquedas por internet por él, comentó Dichter.

Un ejemplo para McCain podría ser Kathryn Robinson, una mujer de 106 años (35 años más que McCain), que empezó a conectarse a internet a los 98 años, en un asilo de Pensilvania, donde reside.

"Quise aprender porque quería enviar correos electrónicos a mi familia", explicó Robinson, a través de un correo electrónico, por supuesto.

El rival de McCain para las elecciones presidenciales de noviembre, el senador demócrata Barack Obama, de 46 años, parece estar más familiarizado con las nuevas tecnologías.

Un video de la CNN que aparece en YouTube muestra a Obama tan concentrado con su asistente digital personal Blackberry que acaba tropezándose en la acera de la calle.

lunes, 24 de agosto de 2009

CARTA DE UN ABUELO.

Abuelos de antes y abuelos de ahora.
Comencemos por aclarar que al hablar de “antes”, nos referimos, globalmente, a la primera mitad del siglo, y al hablar de “ahora”, especialmente a la etapa que abarca de los sesenta a la actualidad.
“Antes” los abuelos muchas veces convivían con los nietos y formaban parte de esa pequeña “tribu” que era la familia extensa. Como las costumbres cambiaban muy lentamente, las pautas que habían servido a las generaciones anteriores, seguían sirviendo, con algunos retoques, a las siguientes. Había rituales firmemente establecidos que se transmitían con mayor o menor convicción, pero con cierta actitud reverencial por el pasado. “Siempre fue así, y es bueno que siga siéndolo”.
Ese criterio aportaba estabilidad y seguridad y contribuía a poner límites a la habitual tendencia al desenfreno de niños y jóvenes. Porque el abuelo era, además de los padres, “alguien más a quien no había que defraudar” y eso, de algún modo, reforzaba la autoridad de éstos, los que, a menudo, les seguían demostrando de por vida bastante obediencia. Hacia arriba y hacia abajo, circulaba una fuerte creencia en las virtudes de una estructuración jerárquica de los grupos, y aunque no escasearan las transgresiones, para unos y otros estaba claro que lo eran, que eran excepcionales y que debían ser sancionadas.
Por otra parte, el abuelo solía ser, en ese entonces, una persona retirada ( ahora diríamos que prematuramente) a “cuarteles de invierno”. Salvo excepciones, a partir de los sesenta años se entraba en una especie de “tiempo suplementario” (especialmente los hombres). Las mujeres, de algún modo – y mientras podían – seguían supervisando la vida doméstica, y enseñando algunas de sus técnicas básicas: lavar, planchar, cocinar, coser, tejer, etc. Pero como las madres, en general no trabajaban afuera, no tenían, salvo emergencias, el rol de cuidadoras de niños que suelen tener hoy.
Rara vez una persona de más de sesenta años estaba “iniciando algo” a esa altura de su vida. Eran el pasado vivo. Suscitaban silencio y unción, como las catedrales góticas, y transmitían algunos significados de la cultura que se mantenían vigentes por la lentitud de los cambios históricos. Si eran extranjeros, como solía suceder, comunicaban, de un modo u otro, una cierta nostalgia por el terruño abandonado y generalmente idealizado, lo que contribuía a darles cierto aire de voceros de algo remoto y misterioso que sonaba a sabiduría, muchas veces sustentada en auténticos mensajes provenientes del acervo popular.
Las cosas estaban “en su lugar”. Los abuelos eran a menudo consultados y respetados, pero no salían a competir en los mismos espacios públicos con sus hijos y mucho menos con sus nietos. Y, para los chicos, su sola presencia como padres de sus padres, aun escuchados y respetados por ellos, representaban un modelos de vinculación interpersonal bastante previsible y contenedor.

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Los abuelos de hoy – con sus particularidades, justamente más numerosas que antes – en general están aún activos, ejerciendo oficios o profesiones, por necesidad o elección, viajando, practicando “hobbies”. Rara vez conviven con sus nietos, pero sin embargo suelen cumplir un papel muy activo como cuidadores, dada la sobreocupación que suele afectar a los padres o la ausencia parcial o total de alguno de ellos.
Su papel, entonces, es menos emblemático y más instrumental. Lo que, por otra parte, estaría bastante a tono con los tiempos. De algún modo, más que transmitir enseñanzas ( lo que afortunadamente siguen haciendo), deben aprender muchas cosas pasa “estar a la altura”, desde el manejo de todo tipo de aparatos, hasta la incorporación de nuevas costumbres y pautas de crianza, que se renuevan aceleradamente.
Ellos pueden contarles cuentos a los chicos, pero ya no tienen el peso de una tradición incuestionable e inexorablemente positiva. El pasado se vuelve más relato y menos monumento. Más palabra y menos piedra. Más continuidad afectiva y menos mandato inamovible. Y eso, sin duda, tiene también su lado bueno: la Historia, ahora, es cada vez más “una historia”. Una de las posibles, y así, del mismo modo, se abren en abanico los posibles futuros.
Es claro que esto aumenta la tensión y la incertidumbre y que para mucha gente resulta excesivo y difícil de controlar. Pero visto desde otro ángulo (lo que siempre es conveniente), no resulta también un excitante desafío? No nos mantiene vivos y atentos? No nos hace vivir más, cuantitativa y cualitativamente hablando? Si evitamos los extremos - que siempre son desaconsejables – no resulta esta realidad fluida, cambiante, polifacética, un estímulo al pensamiento, un antídoto contra el aburrimiento y la depresión? A mí, como abuelo, francamente me gusta más ser este abuelo que soy, que el que fue mi abuelo, dicho con el mayor respeto y la gratitud que le guardo siempre. Siento que ayudo a mis hijos a criar a sus hijos, mientras todos seguimos viviendo. Trato, eso sí, de hacer respetar mi tiempo y mi espacio, la experiencia que he vivido, las cosas que he aprendido, las precauciones que tomo y ayudo a tomar, los cuidados que creo necesarios. Pero de ahí a creer, y hacer creer, que transmito “verdades” hay, realmente, un largo trecho.

Los chicos siguen y seguirán necesitando nuestra comprensión, nuestro cuidado, nuestro afecto, nuestros límites y nuestros relatos. Pero estoy convencido de que no necesitan ya la promoción de ningún paraíso, perdido o propuesto. Creo que, en ese sentido, estos tiempos nos ofrecen una interesante oportunidad de integrar sin absurdas soberbias, la audacia juvenil con las experiencia de los más maduros, (cuando la hay), y, en todo caso, la humildad de unos y otros para buscar juntos un modo más dichoso de vivir.

domingo, 23 de agosto de 2009

UN AMOR DE CUENTOS,MUY REAL.

Un británico octogenario conmueve a su país con su declaración de amor a su esposa, con la que lleva seis décadas de feliz matrimonio

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Un matrimonio británico cuenta en la prensa británica el secreto de 60 años de feliz matrimonio: flores todos los días.

La prensa británica se hace eco estos días de la romántica historia de un matrimonio cuya luna de miel dura ya 60 años. ¿El secreto de este amor tan duradero? Resulta que no hacen falta grandes proezas ni una vida de cuento. Tan solo flores y cariño. Y muchísima constancia.

Tom Shovelton es un auténtico Romeo. Todos los días desde hace seis décadas pone una rosa fresca junto a la almohada de su mujer. Así desde l día que se casaron. Es un hombre enamorado y muy constante.

El matrimonio Shovelton celebra sus bodas de diamante, tras más de medio siglo juntos y tan enamorados como el primer día. Muchas británicas suspiran ahora por que se extienda el romántico gesto de este singular galán, de 87 años, y muchos maridos se han sonrojado al conocer esta historia. Per hay más: por si este romántico detalle fuera poco, Tom besa cada mañana a su afortunada esposa, Joan, de 83 años, y no se acuesta ningún día sin darle un beso de buenas noches. Actos extraordinariamente sencillos pero muy significativos, que mantienen a Tom y Joan juntos y felices.

“Todavía recibo una rosa diaria y siempre tengo un beso por las mañanas y otro por las noches”, ha contado una emocionada Joan a la prensa. “Hemos vivido y trabajado juntos toda la vida, así que sabemos lo importante que es dar y recibir. Hemos tenido 60 felices años juntos. No cambiaría nada en absoluto.”

Su historia de amor se ha mantenido viva durante todo este tiempo. Sin embargo, Tom no cree que la rosa que regala a su mujer cada día sea nada extraordinario. Eso sí, cree que si más hombres tuvieran este tipo de detalles con sus mujeres, se romperían muchas menos relaciones. “Todo el mundo debería hacerlo”, asegura Tom, “Le quiero con locura, lo hago desde el día en que nos conocimos.”

El feliz matrimonio se conoció en la nochevieja de 1946. “Tom era granjero en Lancashire. Mi hermana salía con el hermano de Tom y nos presentaron en un bar”, recuerda Joan. Allí saltó la chispa y, después de dos años de noviazgo, se casaron en York.

Ambos compartían el amor por la horticultura así que comenzaron a trabajar juntos y aunque se jubilaron hace ya 22 años, siguen ciudando de su jardín. El matrimonio tiene cinco hijos (Susan, Tony, Mark y los gemelos Jayne y Paul), diez nietos y un bisnieto, y decidieron celebrar todos juntos sus magníficos 60 años de amor.